Iberdrola, Endesa y Naturgy afrontan el riesgo por las ele­vadas in­ver­siones que se ten­drán que rea­lizar

Las energéticas se tranquilizan ante el esperado freno a Iglesias por parte de Ribera

La Comisión Europea apro­bará esta se­mana un plan de fi­nan­cia­ción que ron­dará el bi­llón de euros

Ribera, con representantes de Enel y Endesa.
Ribera, con representantes de Enel y Endesa en la reciente COP25.

Las em­presas ener­gé­ti­cas, es­pe­cial­mente las eléc­tri­cas, han per­dido el miedo que te­nían a la coa­li­ción del PSOE y Unidas Podemos en el nuevo go­bierno. La con­fir­ma­ción de Teresa Ribera al frente de una cuarta vi­ce­pre­si­den­cia, al mismo nivel que Pablo Iglesias, ha sido un men­saje de in­ten­ciones del pre­si­dente Pedro Sánchez para calmar el ner­vio­sismo del sector y de los in­ver­so­res. Una pos­tura que va en la línea mar­cada desde Bruselas para evitar so­bre­saltos en la nueva po­lí­tica ener­gé­tica verde para esta dé­cada.

La lucha contra el cambio climático será uno de los ejes de la política energética del nuevo Ejecutivo y Ribera su máxima autoridad ante la Comisión Europea. Bruselas aprobará precisamente esta semana un plan de financiación que rondará el billón de euros para que todos los países comunitarios abracen el problema del clima como una de las metas para lograr el objetivo de emisiones cero en 2050. El proyecto de Sánchez para alcanzar estos objetivos prevé unas inversiones de 236.124 millones de euros para lo que necesita la colaboración privada.

El plan denominado ‘Green Deal’ o Pacto Verde de Bruselas busca reducir a cero las emisiones de dióxido de carbono hasta 2050. La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, se ha propuesto rebajar las emisiones de CO2 en un 50% de aquí a 2030, y llegar incluso hasta un 55%. La Comisión quiere convertir el Viejo Continente en líder de la descarbonización por lo que reclama firmeza a los países miembros para asumir los grandes retos de la nueva década.

Experta y hábil negociadora

Experta en cambio climático y hábil negociadora en la COP25 de Madrid, Teresa Ribera se ha convertido en uno de los máximos exponentes de la nueva legislatura de Pedro Sánchez. El papel que ha ejercido como portavoz del Ejecutivo en funciones en la Cumbre del Clima de diciembre pasado ha servido a Sánchez para entregar toda la política energética y medioambiental en sus manos. Uno de sus primeros cometidos es aprobar de aquí a marzo la nueva Ley de Cambio Climático.

En los 14 días que duró la cumbre, la ministra para la Transición Ecológica se erigió en la embajadora de la política energética puesta en marcha por Sánchez. En los momentos más críticos, actuó de enlace de Chile con los gobiernos más díscolos de la COP25 como China, India y Brasil, para sellar un compromiso de cara la próxima cumbre del Clima de Glasgow 2020, y que la Cumbre celebrada en Madrid no acabase en un rotundo fracaso.

Ribera fue uno de los miembros facilitadores de las ponencias y ejerció un papel preponderante en las sesiones políticas más duras del plenario. Demostró ser una persona hábil en la negociación, con un perfecto dominio del inglés y experta en todo lo que se refiere a las cuestiones del clima. Durante el periodo 2004 a 2011, fue la directora de la Oficina Española de Cambio Climático, y Sánchez la ha convertido ahora en uno de los cuatro pilares del nuevo Ejecutivo.

Por ese motivo, Iberdrola, Endesa y Naturgy ven el nombramiento y el cargo de vicepresidenta de Teresa Ribera como un claro signo de la política continuista del Plan Nacional Integrado de Energía Clima (PNIEC) enviado a Bruselas. Interpretan este respaldo a Ribera como un mensaje del nuevo Ejecutivo a los inversores de que no se van a producir grandes giros ni fuertes sobresaltos en la nueva política de energías renovables.

Los miedos del sector a Unidas Podemos

El temor de que Unidas Podemos pudiera atacar al sector por la vía del oligopolio del que Pablo Iglesias siempre ha hablado tenía en ascuas a las eléctricas y, en gran medida también, a los inversores y a los mercados bursátiles.

Por otro lado, la posibilidad de eliminar ciertas ayudas que las eléctricas reciben por las hidráulicas y las nucleares, inversiones que han sido amortizadas pero por las que siguen percibiendo una retribución, preocupan, sin duda, al sector. Pablo Iglesias ha dicho siempre que quiere acabar con estos privilegios, pues considera que Iberdrola, Endesa y Naturgy han recuperado sobradamente los costes de la inversión de estas instalaciones y, como tal, debería cambiarse el modelo, algo a lo que se oponen las empresas.

En la parte positiva de la baraja, desde que Sánchez dio a conocer las líneas maestras de su política energética, está el hecho de que las eléctricas se han puesto de su lado, al considerar que las directrices marcadas en la apuesta por la energía verde van en línea con los objetivos fijados por Bruselas.

Compromisos con la COP25

En la Cumbre del Clima, todo el sector energético -eléctricas y petroleras-, ha apoyado los compromisos de la COP25 de emisiones cero en 2050. De hecho, han relanzado sus planes estratégicos, enfocados todos ellos a la reducción de emisiones de CO2 y adherirse así al objetivo de París de 2015 de alcanzar los 1,5 grados centígrados de la era preindustrial.

Y es que, el Ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez se ha marcado como principal meta liderar el cambio climático de España y de la Unión Europea, por lo que trata de evitar que haya enfrentamientos entre el Ejecutivo y el sector. En su discurso inaugural de la Cumbre por el Clima (COP25) de Madrid, Sánchez señaló que “si fue Europa quien lideró la revolución industrial y el capitalismo fósil, ha de ser Europa quien encabece la descarbonización”.

En el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que el Gobierno envió, en febrero pasado, a la Unión Europea y que debe ser ratificado por Bruselas una vez se incluyan las recomendaciones emitidas por la Comisión, se pretende situar al país con cero emisiones contaminantes de aquí a 2050.

Sobre esta base están trabajado Endesa, Iberdrola, Naturgy, EDP y Viesgo además de las petroleras Repsol y Cepsa. Cada una de ellas, con volúmenes de inversión adaptados a sus objetivos, está revisando sus actuales planes estratégicos.

La apuesta por la descarbonización, el impulso de las energías verdes y el cierre de las centrales de carbón conforman los tres pilares de la nueva estrategia que la mayoría de las eléctricas se han propuesto. Repsol y Cepsa han redirigido su estrategia y han enfocado sus inversiones hacia las energías verdes.

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