Las em­presas apro­ve­chan la re­no­va­ción de car­teras de los grandes fondos

El mercado de deuda brilla en 2020 por el apetito voraz de los inversores

Sólo las ten­siones en Oriente Medio im­piden un co­mienzo de ejer­cicio his­tó­rico

La crisis financiera, la deuda nacional y el mercado inmobiliario ...
Deuda pública y privada.

El año ha em­pe­zado gua­dia­nesco en el mer­cado de deuda eu­ro­peo. Se seca en cuanto crece la ten­sión en Oriente Medio y se abre de par en par a po­quito que se re­laja mí­ni­ma­mente la si­tua­ción. Un cambio de es­ce­nario que puede ser cues­tión de unas pocas horas o de un día para otro. En cuando el mer­cado se re­abre, las em­presas no dan abasto para co­locar tanto papel de pri­mera ca­lidad como el que están de­man­dando los in­ver­sores ins­ti­tu­cio­nales en este arranque de 2020.

A la caza de rentabilidades atractivas en unos mercados secos de alternativas razonables, todo se compra a precios excepcionales para los emisores. El pasado 7 de enero, en plena vuelta a la plena actividad en los mercados mundiales tras las fiestas navideñas y justo antes del ataque de Irán a bases estadounidenses, las empresas del Viejo Continente colocaron papel por hasta 27.000 millones en bonos. Una cifra diaria sin precedentes desde mayo de 2017.

Esta efervescencia demuestra hasta qué punto confluyen hoy los intereses de compradores y vendedores de deuda en un mes de enero muy propicio para emitir. Los fondos están ávidos de renovar sus carteras en este arranque de año. Buscan savia nueva en sus apuestas en plena redefinición de sus estrategias. Y no quieren perder el tiempo por si la temporada de resultados del cuarto trimestre de 2019 se queda por debajo de las previsiones y el mercado de deuda se resiente.

"Si los resultados empresariales son malos, las empresas se retraerán y los inversores tendrán mucho menos donde elegir. Y si mejoran las expectativas, mucho emisores de primer nivel podrían salir al mercado a precios todavía más baratos que los actuales, con menos atractivo para los compradores. Por eso hay prisa por atrapar esas décimas adicionales de rentabilidad que con los tipos al 0% otros activos niegan", señalan en una gran gestora nacional.

Los gestores están haciendo suyo el mantra de quién da primero da dos veces. Eso explica la saturación de tráfico en un mercado hiperactivo en el que la banca española empieza a participar muy activamente. BBVA, Santander, CaixaBank y Sabadell han activado la maquinaria emisora con colocaciones con condiciones muy ventajosas en ambos casos. En el caso de los dos grandes, los diferenciales sobre los 'midswap' se han situado entre los 70 y los 90 puntos básicos, suficientes para atraer a la comunidad inversora.

"Los fondos están dispuestos a asumir estas rentabilidades bajas siempre que los emisores sean de primera calidad. Llama la atención que la incertidumbre política en España no pase factura alguna ni a los dos grandes bancos españoles ni, sobre todo, a los bancos domésticos más dependientes de la evolución de la compañía española", señalan fuentes financieras que recuerdan que, general, las empresas españolas tienen sus zurrones de deuda muy bien cargados tras un 2019 de gran actividad.

Una actividad (ese jueves saltaron al mercado una veintena de operaciones, entre ellas las de Red Eléctrica o Cellnex) que se traslada con mucha intensidad a este primer trecho de 2020 en el que sólo las tensiones de Oriente Medio están impidiendo un arranque de año histórico, en el que los mercados de deuda siguen siendo una alternativa de financiación mucho más amplia y líquida que las Bolsas. Los expertos pronostican que la actividad continúe imparable hasta que se acerque el comienzo de la temporada de publicación de las cuentas de 2019.

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