Las ope­ra­ciones en lista de es­pera ten­drán que aguardar hasta el año 2020

Los elevados descuentos exigidos paralizan la maquinaria de las salidas a bolsa

Los bancos de in­ver­sión dan casi por per­dido el úl­timo tercio del ejer­cicio

Salida a bolsa de solaria
Salida a bolsa de solaria

Los bancos de in­ver­sión vuelven a agitar el árbol de la sa­lidas a bolsa con el co­mienzo del mes de sep­tiem­bre. Tras el final de las va­ca­cio­nes, es hora de sacar a pa­sear (con es­casa fé, todo sea di­cho) de nuevo los pro­yectos de co­lo­ca­ción de em­presas que, en mu­chos ca­sos, llevan ya mucho tri­mes­tres es­pe­rando pista para dar el salto al par­qué. Pero las pri­meras res­puestas de los grandes in­ver­sores no pueden ser más de­cep­cio­nan­tes. El in­terés de los po­ten­ciales com­pra­dores está bajo mí­ni­mos.

Fuentes del mercado aseguran que las gestoras sondeadas están solicitando descuentos de al menos el 25% sobre las valoraciones con las que han sido tanteados por los 'investment' bank'. En las empresas más pequeñas o cono meno visibilidad en términos de beneficios, los recortes exigidos alcanzan incluso el 50%. Con estas cartas sobre la mesa, el mercado español de salidas a bolsa entona su enésimo quiero y no puedo a cuatro meses del cierre de 2019.

Las diferencias entre las expectativas de ingresos de los vendedores y lo que están dispuestos a pagar los compradores están en máximos de los últimos tiempos. "Salvo compañías muy desesperadas, ninguna está dispuesta a aceptar estas rebajas de caballo. ¿Para qué? Las buenas empresas pueden salir a financiarse al mercado de deuda a tipos históricmente bajos en el actual escenario de tipos de interés", señalan fuentes bursátiles.

Tipos de interés molestos

Efectivamente, el nuevo mapa de los tipos de interés en la zona euro -con una más que previsible rebaja de la facilidad de depósito hasta al menos el -0,05% en la reunión del Banco Central Europeo (BCE) del próximo 12 de septiembre- ha abierto de par en par las puertas de las financiación barata. Por ejemplo, cerca de 70 empresas (casi el 40% más que el año pasado) han emitido deuda en la plataforma alternativa de renta fija de BME (MARF) en los seis primeros meses del año.

Por lo tanto, la competencia a la bolsa es enorme en estos momentos y los bancos de inversión empiezan a dar el año por perdido. Puede haber algunas colocaciones pequeñas como la de La Finca en el mercado alternativo bursátil MAB (la valoración total de la compañía es de algo más de 175 millones de euros), pero más allá de este tipo de ofertas de pequeña cuantía el mercado amenaza con seguir cerrado para las operaciones de mayor rango.

No hay una salida a bolsa relevante desde la de Metrovacesa en febrero de 2018. Una sequía demasiado larga para el mercado español, en el que sólo habría cabida en el mejor de los casos para empresas muy solventes. "No hay lugar para las aventuras. O se ponen sobre la mesa historias muy sólidas, sin resquicios, o no hay nada que hacer. Hay demasiados factores sobre la mesa que frenan las operaciones, al menos a corto plazo", aseguran desde un banco de inversión.

Sorpresas del mercado

Otras fuentes no descartan alguna sorpresa. Pero para ello el panorama en los mercados mundiales debería aclararse mucho y muy rápido. En clave local, haría falta un acuerdo de gobernabilidad en España convincente y, en clave global, que desaparecieran los nubarrones de la guerra comercial y la amenaza de un 'Brexit' duro, sin contar con las enormes dudas que impone la desaceleración económica en toda la zona euro. Huesos demasiado duros de roer.

Empresas que tienen todo preparado para salir a bolsa casi han descartado cualquier posibilidad de lanzarse al mercado este año. Tendam, la antigua Cortefiel, tiene en el horizonte el año 2020, como Europastry, que espera que se abra al fin una ventana de liquidez que no llega. De momento, toca esperar tiempos mejores mientras la banca de inversión da el año por perdido y salva los muebles en el mercado de renta fija.

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