BOLSA

Aperam, rebote instintivo

La des­ace­le­ra­ción en su be­ne­ficio ope­ra­tivo du­rante el tercer tri­mestre por fac­tores es­ta­cio­nales mar­cados por la caída de la de­manda y unos pre­cios in­ter­na­cio­nales más bajos no son cor­ta­pisas para el re­bote de Aperam.

Una reacción que está sorprendiendo a propios y extraños, incluso a pesar de las mejores expectativas de los mercados de cara a una nueva ronda de contactos comerciales entre China y Estados Unidos después de haber tirado los trastos a la cabeza durante el mes de agosto.

Lo cierto es que las recientes tensiones han impedido al fabricante de productos de acero inoxidable aprovechar en Bolsa los sólidos resultados de la primera mitad del año con un beneficio por acción muy por encima de lo previsto por los analistas gracias a una notable mejoría de sus ingresos en el segundo trimestre.

Ahora, conforme las aguas comerciales parecen volver a su cauce, la compañía luxemburguesa empieza a recoger sus buenas previsiones para 2020, ejercicio que espera cerrar con un beneficio de 200 millones de euros, apoyado en unas buenas perspectivas de consumo siempre y cuando no se produzca una nueva recesión global.

En apenas unas sesiones, el valor ha recuperado un 10% de su cotización tras la caída del 25% sufrida desde finales de julio tras las nuevas presiones ejercidas por el presidente Trump que se llevaron por delante toda su rentabilidad acumulada en el año.

Para confirmar esta recuperación, las acciones de la siderúrgica deben superar primero dos importantes barreras en torno a los 24 y los 25 euros. De conseguirlo, abriría las puertas para el regreso de su cotización de nuevo a los niveles de primavera, máximos anuales, cerca de los 30 euros por acción. Eso implica un alto potencial, aunque su principal hándicap es su escaso volumen de negocio. El valor apenas mueve poco más de 1.700 acciones diarias, lo que puede generar un efecto tubería tanto hacía arriba como hacia abajo si las condiciones cambian otra vez a peor.

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