MONITOR DE LATINOAMÉRICA

La fuerte de­bi­lidad de las dos grandes eco­no­mías hace prever un pé­simo 2019

Brasil y México inquietan a inversores y empresas españolas

Ambos países evitan la re­ce­sión por los pelos du­rante el se­gundo tri­mestre

Billetes y monedas brasileñas
Billetes y monedas brasileñas

Las dos prin­ci­pales eco­no­mías de Latam y los dos prin­ci­pales mer­cados a los que se di­rige la in­ver­sión es­pañola atra­viesan un de­li­cado mo­mento eco­nó­mico, lo que es mo­tivo de in­quietud para las em­presas es­paño­las, que ob­servan ya con ner­vio­sismo tam­bién la si­tua­ción en Argentina, donde el ‘kircherismo’ po­dría re­em­plazar al pre­si­dente Mauricio Macri en las pró­ximas elec­ciones en un mo­mento de ex­tre­mada de­bi­lidad eco­nó­mica.

Tanto Brasil como México, donde la apuesta española es firme, han logrado esquivar por los pelos la recesión, pero sus economías permanecen muy debilitadas.

El PIB de Brasil avanzó el 0,4% en el segundo trimestre del año frente al trimestre precedente, según los datos del Instituto Brasileño de Estadística, una progresión superior a lo proyectada que aleja al gigante regional del fantasma recesivo, pero que mantiene aún a la gran economía latinoamericana contra las cuerdas. La buena marcha de la construcción fue clave en el avance del segundo trimestre: creció el 1,9% después de 20 trimestres negativos.

Pero las cifras del segundo trimestre no deben mover a lanzar las campanas al vuelo, ya que el país progresa con lentitud inquietante tras la recesión de 2015 y 2016, cuando la economía sumó una caída del 8%. De hecho, la recuperación ha sido una de las más lentas de las últimas décadas: Brasil avanzó solo el 1,1%, tanto en 2017 como en 2018.

Ante esta situación, el presidente Jair Bolsonaro intenta impulsar la economía con una inyección cercana a 11.200 millones de dólares en la actividad económica de aquí a 2020, una medida que los expertos en Brail juzgan que será insuficiente. El paquete de medidas se dirige principalmente a estimular el consumo. Bolsonaro, que asumió el 1 de enero, sólo había anunciado hasta ahora medidas estructurales para intentar impulsar la economía, como la reforma de las jubilaciones (aún por concretar); un ajuste fiscal y un ambicioso plan de privatizaciones y concesiones.

México, por su parte, y en contra de los pronósticos, también sorteó la recesión en el segundo trimestre del año, pero con un raquítico crecimiento del 0,1% frente a los primeros tres meses del año. En el primer trimestre de 2019, el PIB se contrajo el 0,2% frente al trimestre anterior. El Gobierno del presidente AMLO quiere ser optimista, pese a la atonía, y aunque admite que la segunda economía del área atraviesa una desaceleración, juzga que en los próximos meses mejorará la situación y que el PIB crecerá el 2% este año. Para impulsar la actividad, el Ejecutivo ha anunciado un plan para movilizar 25.424 millones de dólares, basado en tres ejes: inversión en infraestructura, adelanto de licitaciones para 2020 y financiación a pymes.

Se trata de un pronóstico optimista que no concuerda con los vaticinios de los entes internacionales. La Cepal pronostica ya un avance del 0,8% en Brasil este año; una progresión del 1% en México y una caída del PIB del 1,8% en Argentina, tercera economía de Latam. El FMI también ha constatado que la llegada de Bolsonaro al país no ha impulsado al gigante regional y prevé que la economía brasileña cerrará 2019 con un débil crecimiento de 0,8%, si bien otea que en 2020 la actividad mejore al 2,4%. México sólo el 0,9% este año, según los últimos vaticinios del Fondo, para repuntar al 1,9% el próximo.

En cualquier caso, y pese a los malos tiempos y a la incertidumbre, las grandes compañías españolas presentes en Brasil y México, que han atravesado momentos más duros en ambas economías, difícilmente renunciarán a su apuesta por los motorores económicos de la región, notablemente por el carácter estratégico de su presencia en esos mercados. Pese a la preocupación la relación con ambos mercados es muy sólida y a largo plazo.

Para España, Brasil es su tercer destino mundial en inversión y el primero en Latam. Y para Brasil, España es su segundo mayor inversor tras EEUU, con un stock español de 41.000 millones. Entre las firmas presentes en Brasil destacan Repsol, Iberdrola, Acciona, Ferrovial, Santander, Telefónica, Mapfre, Sacyr, ACS, Naturgy, FCC, Aena y Abertis. México tampoco es un país más para España, segundo proveedor de IED (10% del total), solo por detrás de EEUU. Las firmas españolas han invertido en 16 años 39.776 millones y exportan más de 3.500 millones al año. México es el sexto inversor en España, y el segundo no comunitario tras EEUU. Las firmas españolas están presentes en todos los rubros, notablemente en infraestructuras, energía y turismo. Especialmente activas allí se muestran Iberdrola, FCC, Acciona, Santander, BBVA-Bancomer, Telefónica, Naturgy, ACS, Sacyr, Meliá, NH o Repsol. Ya en el ‘XII Panorama de la Inversión Española en Iberoamérica’, emitido la pasada primavera, se señalaba que el 76% de las grandes firmas y el 68% de las pymes tienen previsto elevar sus inversiones en Latam en 2019, con Brasil y México como mercados más atractivos y con mayor expectativa.

Artículos relacionados