Las en­ti­dades es­pañolas cam­bian la vo­la­ti­lidad ex­trema por los mo­vi­mientos cortos

La banca se queda en tierra de nadie en Bolsa maniatada por la debilidad macro

Los ex­pertos des­cartan cual­quier po­si­bi­lidad de reac­ción hasta la tem­po­rada de re­sul­tados

Bancos en la Bolsa
Bancos en la Bolsa

A un mes vista de la pre­sen­ta­ción de las cuentas del tercer tri­mestre del año, la banca vuelve a ofrecer signos de mucho ago­ta­miento en el par­qué. Después de unas se­manas de vo­la­ti­lidad des­bo­cada dentro de una línea ge­neral de re­cu­pe­ra­ción pri­mero y de suave ajuste des­pués, las co­ti­za­ciones de las en­ti­dades es­pañolas se han ba­jado drás­ti­ca­mente de la mon­taña rusa para en­trar en una fase de irre­gu­la­ridad y mo­vi­mientos mucho más cor­tos.

En las cuatro últimas sesiones, el índice Ibex 35 Banks que agrupa a los seis entidades del Ibex apenas se ha movido 10 puntos, dentro de una horquilla entre los 479 y los 486 puntos que no puede ser más estrecha. Sobre todo si se compara con las siete veces que en septiembre el índice Ibex 35 Bancos se ha movido arriba o abajo más de un 2%. Por lo tanto, la banca ha pasado de un extremo a otro sin solución de continuidad. ¿Por qué?

Los especuladores habían campado a sus anchas en la banca antes y después de las últimas reuniones de los bancos centrales y las conclusiones del abogado general del Tribunal de Justicia Europeo sobre el IRPH, pero curiosamente se ha producido un parón coinciendo con la confirmación de que la economía de la zona euro en general y la española en general frenan más de lo esperado. Es como si el sector se hubiera quedado dormido en bolsa.

¿Cómo van a afrontar los bancos domésticos que España no vaya a crecer más del 1,7% en 2020 y del 1,6% en 2021 y que la zona euro se haya paralizado? Eso es lo que realmente importa ahora y lo que explica el parón en seco en bolsa. Pasados los episodios más especulativos, la debilidad macro ha tenido un efecto sedante sobre las cotizaciones. La banca se ha quedado en tierra de nadie, con todas las incógnitas sin despejar y la sensación de que no tiene fuerza para mucho más en bolsa.

"El rebote de septiembre -la banca gana una media del 7%- es puramente técnico tras las fuertes caídas de los dos meses anteriores. Pero es totalmente insuficiente como para generar expectativas de continuidad. Ya están cotizados los bancos centrales, el TJUE, la posibilidad de que Alemania entre en recesión, el parón de toda la zona euro y la incertidumbre política en España. No veo catalizadores en ningún sitio", señalan en una gran gestora nacional.

Con estas cartas sobre la mesa, los resultados del tercer trimestre se antojan claves a muy corto plazo. No se puede esperar un cambio significativo en ningún apartado, pero el mercado quiere saber qué banco está combatiendo mejor los tipos negativos. Es decir, quién tiene más palancas para sostener sus alicaídos márgenes. El dividendo estará una vez más en el centro de la discusión mientras el gigante Santander mantiene la intriga sobre la fórmula de pago del de 2019.

Con muchas incógnitas que despejar, la banca ha dejado atrás -al menos por una semana- un comportamiento bursátil más propio de los chicharros que del sector con mayor ponderación de la bolsa española. Una situación que había espantado a los inversores particulares y a los gestores con vocación de medio y largo plazo y que amenaza con prolongarse en el tiempo. Nadie espera reacción alguna hasta la temporada de resultados.

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