Moody’s alerta a las seis ma­yores te­lecos eu­ro­peas de un fuerte de­te­rioro del ba­lance

Las operadoras buscan en fusiones y alianzas una salida a la crisis de ingresos

La irrup­ción del 5G, una dura prueba para un sector en­deu­dado y muy com­pe­ti­tivo

Movistar, Vodafone ...
Movistar, Vodafone ...

El sector de las te­le­co­mu­ni­ca­ciones está in­merso en un mar de dudas ante los riesgos que pre­senta el ne­go­cio. Moody’s acaba de alertar de la caída de los in­gresos que se ave­cina para todas las ope­ra­doras en ge­ne­ral. Las ele­vadas in­ver­siones a las que se ven so­me­tidas por la ele­vada com­pe­tencia im­piden a la ma­yoría re­cortar su deuda y tener que asumir riesgos muy al lí­mite. La irrup­ción del 5G va a so­meter a las grandes a un es­fuerzo ma­yor.

Las alianzas en unos casos, la diversificación en otros, y las fusiones, como última salida, son las tres grandes opciones que barajan las grandes para salir del atolladero en bolsa.

El viejo axioma de “renovarse o morir” es perfectamente aplicable al negocio de las telecomunicaciones, uno sectores con una regulación excesiva, y al que los consumidores exigen cada vez más competencia tecnológica. La llegada del 5G es la mayor revolución que las multinacionales van a afrontar y el negocio que más incertidumbres despierta entre las grandes.

La agencia de calificación Moody’s ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que las compañías europeas arrastrarán problemas financieros en 2020 ante el nuevo ciclo inversor al que se enfrentan y la deuda que acumulan. Deutsche Telekom, Telecom Italia, Vodafone, BT, Orange y la propia Telefónica están en el punto de mira por su elevado nivel de endeudamiento.

Se estima que la deuda global de las seis grandes supera los 205.000 millones de euros. La teleco más endeuda es la alemana Deutsche Telekom con cerca de 72.000 millones de euros. La deuda de Vodafone ronda los 27.000 millones mientras que la italiana sobrepasa los 25.000 millones. En cuanto a la británica BT, se sitúa en unos 15.000 millones. La francesa Orange soporta un nivel de endeudamiento de unos 26.000 millones.

Telefónica apuesta por las alianzas

La teleco española bien es verdad que sigue recortando su nivel de endeudamiento -de hecho se sitúa ya por debajo de los 40.000 millones de euros-, pero supone un fuerte lastre para la compañía a la vista de los inversores a la hora de asumir riesgos en bolsa.

La empresa que preside José María Álvarez-Pallete ha emprendido una serie de acciones a la vuelta del verano con el objetivo de prepararse para los nuevos retos que se avecinan. Además de su política de desinversiones en activos no productivos, la operadora se ha decantado por la política de alianzas en otros negocios en lugar de las fusiones.

Los dos últimos movimientos que su equipo directivo ha dado así lo demuestran. Acaba de anunciar la compra del 50% del negocio de alarmas de Prosegur por 300 millones de euros y se ha unido a Atresmedia para crear una filial para producir conjuntamente contenidos.

Caída de los ingresos

Estos dos acuerdos no dejan de ser una diversificación en sus negocios con el objetivo de ampliar las opciones de ingresos y paliar, en parte, la caída que la mayoría de las compañías están sufriendo. Las previsiones de Moody’s señalan que los ingresos de las empresas del sector no crecerán en 2020, tras un 2019 “más débil” de lo previsto, y no vislumbrarse un catalizador que apoye un crecimiento más rápido a pesar de la fuerte demanda subyacente de los consumidores, pero que se verá compensada por la fuerte competencia.

“La naturaleza altamente fragmentada del sector, con demasiados operadores en cada mercado, fuerza a una excesiva competencia que continuará añadiendo presión a los precios a pesar del aumento de la demanda de datos y vídeo”, señala Moody’s.

Por esa razón y, debido a las fuertes inversiones que deberán acometer, muchas de ellas se ven forzadas a firmar alianzas y compartir redes. Vodafone y Orange es un ejemplo. Ambas, competidoras en lo comercial, firmaron hace meses un pacto, según el cual, han ampliado sus acuerdos de despliegue y compartición de redes en las ciudades pequeñas por debajo de los 175.000 habitantes. Hasta ese momento, tenían un contrato en el que compartían las infraestructuras de banda ancha móvil en poblaciones de entre 1.000 y 25.000 habitantes.

En cambio, en las ciudades grandes, las dos operadoras van por separado. Y es que, donde realmente está el negocio de la telefonía es en las grandes urbes, y donde todas coinciden en que cada una tiene que competir y ser más agresiva. El mercado de la telefonía se mueve entre los grandes clientes y, por ello, es muy importante mantener la imagen de marca.

Además, ambas compañías se fortalecen en muchos sentidos para la implantación de la cobertura 5G. Los ejecutivos de Vodafone han reconocido que el compromiso con Orange supondrá un ahorro en inversiones materiales de alrededor de unos 600 millones de euros en los próximos 10 años. Por su parte, la empresa gala rentabilizará mucho más su red.

Vodafone, tocada

La empresa británica está también muy agobiada con sus deudas, por lo que no le queda otra salida que sellar alianzas con sus competidores. El 5G va a obligar a un despliegue de antenas que podría alcanzar las 200.000, con un nivel de inversiones que no puede ser soportado por cualquier operador.

El contrato que han firmado no incluye solo a la telefonía móvil y la cobertura 5G. Las dos telecos han cerrado un acuerdo mayorista, según el cual, Vodafone podrá realizar ofertas de fibra y servicios convergentes con la red de Orange que alcanza ya los 14 millones de clientes. Aunque compartan redes, cada teleco gestionará y mantendrá por separado la calidad de sus infraestructuras.

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