OPINIÓN

Torra alimenta el clima hostil en una Cataluña preelectoral

El anuncio de la sen­tencia del Supremo, la ca­rencia de pre­su­puestos y la cam­paña elec­toral fuerzan su sa­lida de la cueva

Torra se pone a trabajar.
Torra se pone a trabajar.

El primer de­bate par­la­men­tario en Cataluña, tras el pa­rén­tesis ve­ra­niego, situó los prin­ci­pales temas de un otoño po­lí­ti­ca­mente muy ca­liente. El pró­ximo anuncio de la sen­tencia del Tribunal Supremo sobre los nueve po­lí­ticos en­car­ce­la­dos; la ca­rencia de pre­su­puestos – des­pués de dos ejer­ci­cios de pró­rroga – y, en de­fi­ni­tiva, la cam­paña elec­toral para las ge­ne­rales del 10-N, cen­tran los re­pro­ches entre aliados en el Govern. Torra se la juega.

Con los aliados, JxCat-ERC-CUP, mediocenfrentados; con Comuns en vías de consenso;, las criticas del PSC y los ataques al independentismo de Ciudadanos y el PP, el mapa político en Cataluña, en ese arranque de curso, está para mirar a otra parte.

En su segunda jornada, el pleno del Parlament vivió una gran bronca política, que terminó con la suspensión de la sesión, por los reproches entre partidos independentistas y Ciudadanos. Diputados de JxCat y ERC –los cuatro de la CUP se habían retirado – aplaudieron y pedían “libertad” para los siete detenidos acusados de terrorismo por la fiscalía de la Audiencia Nacional.

Hecho que levantó las críticas del líder de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, que terminó con la llamada al orden del presidente del Parlament y, finalmente, la expulsión de Carrizosa, quien exclamó sentirse “amenazado”. El miembro de Cs fue seguido por todos los diputados de su grupo.

De nada valió el llamamiento a la calma del líder del PSC, Miguel Iceta. “Es lamentable lo que ha pasado en el pleno. Hay que respetar las decisiones judiciales, los hechos investigados son graves, pero hasta que no haya sentencia los hechos sucedidos no vulneran la presunción de inocencia”, matizó Iceta.

“No permitiré nunca que se quiera vincular el independentismo con el terrorismo”, había dicho la jornada anterior el presidente de la Generalitat, Quim Torra, tras la detención de nueve activistas de los CDR (Comités de Defensa de la República). Y acusó al gobierno del presidente en funciones, Pedro Sánchez, de “buscae de manera permanente la confrontación”, pero recordó que el movimiento independentista “ha sido, es y será, siempre pacífico”. Concluyó, tras su larga intervención, ofreciendo “diálogo”, pero “sin renuncia” al objetivo de la “autodeterminación”.

La réplica del principal partido de la oposición, la líder de Ciudadanos, Lorena Roldán, que se estrenaba en el cargo, se mantuvo en la línea de acusar a Torra de “apretar” el detonador al haber dado apoyo, en el pasado, a los CDR. Mostró fotos del atentado de ETA en el cuartel de la Guardia Civil, en Vic, el 29 de mayo de 1991, y su duro lenguaje fue amonestado en dos ocasiones por el president del Parlament, Roger Torrent.

Más moderado fue Miquel Iceta (PSC), al recordar que el gobierno de Torra sumaba un sinfín de fracasos, sobre todo por carecer de presupuestos, y pidió la convocación de elecciones anticipadas en Cataluña. Iceta presentó la demanda de su grupo de convocar elecciones, pero fue rechazada por la mayoría independentista.

Pero, en materia de presupuestos, el gobierno de Torra recibió un salvavidas político, por parte de Jessica Albiach, líder de los Comuns, que solicitó “números concretos” para, eventualmente, apoyar el nuevo presupuesto.

Elecciones anticipadqas

Y, con Presupuestos, todo indica que Quim Torra, no convocará elecciones, y menos aún en el clima ya electoral en la escena nacional. Además, su partido, el PDCat, vive tensiones en sus múltiples facciones, desde las que impone el ex president Carles Puigdemont, desde Bruselas, hasta corrientes más moderadas que, incluso, piensan crear un nuevo partido.

Solo ERC mantiene firmes sus filas, proponiendo a Oriol Junqueras como candidato a las generales del 10-N –aunque podría quedar excluido, si es condenado por el TSJ– y espera aguantar el liderazgo en Cataluña que logró en las últimas generales, aunque el PSC le pisa lo talones, según las encuestas.

“Queremos ganar de verdad” y “ampliar la base” en la que no basta superar un 50 % pro independentistas, según Sergi Sabrià, de ERC, que abogó por una rápida aprobación presupuestaria.

A la espera del Supremo

En el Parlament de Catalunya el debate fue caldeado, como lo será, probablemente, la respuesta de los independistas tras el anuncio de la sentencia del Supremo. El gobierno ha enviado refuerzos policiales –mientras en el Parlament JxCat y ERC pidieron la salida de la Guardia Civil – para proteger edificios claves. Y, como en ocasiones anteriores de tensión política, volvieron las caceroladas y manifestaciones.

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