El mer­cado agra­dece a los di­rec­tivos las efi­caces me­didas de com­pen­sa­ción

IAG se ajusta el cinturón por lo que pueda suceder ante los inminentes retos

El grupo al que per­te­nece Iberia cal­cula un coste de 137 mi­llones por los afectos de la huelga

British Airways
British Airways

Aparte de la ame­naza in­cierta del Brexit y de las de­ri­va­ciones del ataque a las re­fi­ne­rías de Arabia Saudi, que ha in­cre­men­tado los costes de los com­bus­ti­bles, la huelga de pi­lotos de British Airways du­rante el mes de sep­tiembre está pa­sando fac­tura a IAG. La ae­ro­línea se ha visto obli­gada a re­bajar su pre­vi­sión de be­ne­ficio de ope­ra­ciones antes de par­tidas ex­tra­or­di­na­rias para 2019 con una es­ti­ma­ción in­fe­rior al del año pa­sado en tér­mino s pro­forma de­bido en buena me­dida al con­flicto la­bo­ral.

Los paros convocados en septiembre han provocado hasta ahora la cancelación de 2.325 vuelos. Para minimizar las consecuencias por reembolsos o indemnizaciones, la compañía ha adoptado políticas comerciales flexibles en 4.070 vuelos que no estaban directamente afectados por la huelga. El objetivo ha sido ofrecer a los clientes la posibilidad de cambiar sus fechas de viaje, pero eso también ha afectado sus ingresos.

En general, IAG calcula un impacto financiero neto de la huelga de pilotos de la British Airways convocada por el colectivo de pilotos BALPA de unos 137 millones de euros. El grupo espera además otro cargo de 33 millones por incidencias adicionales en las operaciones de la filial británica, entre las que destaca la amenaza de paros de los empleados del aeropuerto londinense de Heathrow.

El grupo ha reducido, al tiempo, la estimación de ingreso unitario de pasaje. Se prevé una ligera caída en comparación con el año previo, frente a la previsión anterior de que se mantendría constante. No obstante, prevé que el coste unitario mejore respecto al ejercicio pasado al excluir combustible, sin cambios en relación al cálculo anterior.

También ha recortado en 1,2 puntos la previsión de crecimiento en capacidad para el cuarto trimestre de este año, hasta el 2%. Además, para el conjunto del año ha rebajado sus expectativas de crecimiento al 4% en comparación con el 5% de la anterior estimación.

Por último, la aerolínea hispanobritánica calcula que la tendencia de reservas en sus aerolíneas de bajo coste -principalmente en Vueling y Level- tendrá otro impacto financiero negativo de 45 millones de euros.

Un conjunto de factores negativos que han llevado a IAG a recortar sus objetivos de beneficio operativo para 2019. En concreto, la compañía espera contabilizar 215 millones de euros menos respecto a los 3.485 millones del año pasado a los niveles actuales del precio del combustible y por los tipos de cambio. Una cifra que podría empeorar de no alcanzar en breve un acuerdo con los pilotos a los que ofrece un incremento salarial de un 11,5% en los tres próximos años. Oferta aceptada por los otros sindicatos de la aerolínea, representativos de un 90% de los empleados de la compañía.

Todo ello ha supuesto un serio revés a la cotización de IAG, frenando en seco la recuperación mostrada en septiembre. En este mes, la aerolínea se había colocado a la cabeza de los mejores valores del Ibex 35 con un avance mensual superior al 10% que le ha permitido reducir su caída en el acumulado del año al 15%. El recorte de previsiones amenaza ahora no solo con interrumpir la recuperación de la tendencia alcista, sino con una posible recaída hasta los 5 euros por acción como mal menor.

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