TURISMO

La quiebra de Thomas Cook aflora las deficiencias del turismo español

España ca­rece de un apoyo efi­ciente al sector y su ac­ti­vidad de­bería pasar al ICEX

Thomas Cook
Thomas Cook

La quiebra de la que había sido la pri­mera agencia de viajes a nivel glo­bal, Thomas Cook, deja a mu­chos de sus clientes va­rados en España y en el ancho mundo de China e India. Un in­quie­tante in­te­rro­gante de cómo re­pa­triarlos y de cómo co­brarán los ho­te­leros es­pañoles además de qué su­ce­derá con la es­pe­rada lle­gada a España de tu­ristas en la cam­paña otoño/in­vierno.

La quiebra tiene su origen en unas decisiones empresariales equivocadas. El inicio del desastre (analizado en la prensa británica) arranca en 2007, cuando su presidente ejecutivo -el hispano británico Fontela-Novoa-, decidió fusionar la agencia histórica con la británica My Travel, un complejo de actividades que incluía tours operadores y una flota de aviones.

Hasta entonces ,T. Cook se había limitado y especializado “en la venta de viajes al por menor vendiendo también paquetes de otros minoristas, pero siempre sin tomar ningún riesgo” (F. T. 24/09/2019).

El cambio de estrategia supondría un coste insoportable agravado por la adquisición de Cooperative Travel con sus 1.400 agencias de viajes, cuando internet era ya la principal forma de contratación. En aquel año 2007, Fontela-Novoa abandonó la presidencia llevándose un bono de indemnización de 1,2 millones de libras. Increíble...

La nueva directora, Harreet Green, proclamaba que la empresa sufría una metástasis cancerígena. El principal accionista de Cook, el fondo chino Fosum, ha hablado de invertir 400 millones de libras para recapitalizar la compañía, pero quizá su propósito no sea otro muy diferente que el de adquirir la marca y realizar una nueva aventura.

El endeudamiento de Cook se estimó en 1.400 millones de libras al que se añadirían otros 200 millones al abrirse las negociaciones para estudiar su saneamiento.

Por lo pronto, el mal esta hecho. El gobierno británico rechaza cualquier tipo de rescate. Los accionistas perderán el valor de sus acciones y empleados, clientes y deudores no podrán recuperar las deudas pendientes.

El interrogante español

Al riesgo presente se le añade el futuro. Un buen quebranto para el sector turístico español. ¿Cabe algún tipo de decisión estratégica desde nuestra Administración del Estado? La tutela del sector turístico ha estado históricamente encomendada a la Secretaria de Estado de Turismo.

Un organismo que ha transitado por varios ministerios incluido el de Información y Turismo de Fraga, y ha ido perdiendo profesionalidad y motivación para analizar el mercado de actividades turísticas.

La presencia del Estado, caso de Viajes Marsans, desaconsejaría cualquier tipo de protagonismo público; ahora bien, el sector turístico es el renglón numero uno de la actividad económica y en especial en la vertiente en exterior. Por otro lado, internet es hoy el principal facilitador de reservas de viajes y alojamientos.

¿Qué hacer? Entre los ensayos oficiales para la mejora de nuestras ventas de mercancías al resto del mundo, el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) ha facilitado la actividad a muchos exportadores.

¿Entraría en sus competencias la promoción de los servicios turísticos o como quieran que los operadores privados han tenido un éxito notable se dejen las cosas como están? ¿Facilitaría, de alguna manera la actividad turística un seguro de riesgos como el cubierto por Cesce a la exportación de mercancías?.

Artículos relacionados