El fre­nazo eco­nó­mico im­pac­tará en el nivel de sol­vencia de las fa­mi­lias

La desaceleración cuestiona aún más el delicado estado de salud del crédito al consumo

La banca se ha an­ti­ci­pado en parte al nuevo en­torno re­ba­jando sen­si­ble­mente el ritmo de con­ce­sión

Credito
Credito al consumo.

"Hay ra­zones para la preo­cu­pa­ción, pero en ab­so­luto para la alarma. Es verdad que la fi­nan­cia­ción al con­sumo se ha con­ver­tido en uno de los grandes so­portes de nuestro ne­gocio en el ac­tual es­ce­nario de tipos de in­terés cero, pero nadie ha hecho lo­curas y las cuentas si­guen sa­liendo bien. Eso sí, habrá que re­plan­tearse las es­tra­te­gias porque vienen años de vacas fla­cas", ase­guran desde un banco me­diano que re­coge la opi­nión ge­ne­ra­li­zada de todo el sec­tor.

Para impulsar los márgenes, el sector financiero español por un lado y los grupos comerciales que dan financiación en sus puntos de venta por otro han potenciado el crédito al consumo en los últimos años. Sólo en la primera mitad de este año se han concedido casi 21.000 millones de euros, en torno a un 5% más que en el mismo período del año pasado. Pero en los ejercicios anteriores los crecimientos habían sido de doble dígito.

Por lo tanto, las entidades están bajando el ritmo a la vista de que la desaceleración económica se confirma mes a mes. Muy pronto tendrá impacto en el empleo y en la solvencia de las familias, que han disparado el voumen total de crédito al consumo hasta cerca de 95.000 millones de euros. Es la cifra más alta en 10 años. Pero el fuerte incremento también se está trasladando a las cifras de morosidad, que ya alcanzan el 5,3%.

Sube por lo tanto la tasa de impagos hasta alrededor de la mitad del no tan lejano 10% donde se situó en el momento álgido de la crisis. El problema es que el ritmo de crecimiento es del 25% en apenas un año. Una progresión que ya ha puesto en guardia al Banco de España y que va a obligar al conjunto de prestamistas a cambiar de velocidad. "Habrá que reducir el ritmo de concesión y el crédito será mucho más selectivo", señalan fuentes financieras.

El deterioro de clima económico obliga a un severo replanteamiento en el segmento de la financiación al consumo que, junto al crédito hipotecario, se han convertido en dos grandes locomotoras de los ingresos del sector. Según el Banco de España, el PIB sólo crecerá un 2% este año, y seguirá perdiendo pulso en 2020 y 2021, hasta el 1,7% y el 1,6%. Al tijeretazo de la institución podría seguirle muy pronto el del Gobierno, que ha ha cambiado su discurso económico.

Con estas cartas sobre la mesa, la demanda de crédito se puede reducir sensiblemente en los próximos meses, por lo que la banca deberá ser mucho más eficiente al tiempo que muy ortodoxa a la hora de dar préstamos. "Se acabaron las alegrías. A lo mejor toca trabajar con menos margen en préstamos al consumo para 'tocar' a los clientes más solventes. Como en las hipotecas, puede que sea necesario reducir precios a cambio de seguridad de que no habrá impagos", señalan en el sector.

En cualquier caso, la banca parece mucho más preparada para afrontar el fuerte aumento de de los impagos. Es en los centros comerciales donde el repunte de la morosidad está siendo más pronunciada. En este tipo de puntos de venta hay menos filtros que en las entidades financieras, que seleccionan más y mejor a los clientes a los que financian a través de préstamos preconcedidos y tarjetas de crédito. Su nivel de solvencia es significativamente más alto.

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