ANÁLISIS

Sánchez-Errejón, un tándem bajo cuerda... y sospecha

Moncloa se frota las manos ante la ma­niobra del ex co­rre­li­gio­nario del líder de Podemos

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias
Pedro Sanchez y Pablo Iglesias

La ma­niobra de Íñigo Errejón para pre­sen­tarse a las in­mi­nentes elec­ciones ge­ne­rales añade aún más con­fu­sión al caos elec­toral y po­lí­tico de los úl­timos años. Precisamente en un mo­mento en el que se ne­ce­si­taría una gran cla­ridad para hacer frente a los graves pro­blemas del país: la si­tua­ción eco­nó­mica, el bre­xit, el eterno desafío se­ce­sio­nista en Cataluña, al que ahora se agrega el del, más cauto y si­len­cioso, pero de­ci­dido, del PNV com­ple­men­tado con el tai­mado en­ten­di­miento en el re­parto de pa­peles de Bildu.

La decisión de Errejón cuenta con el respaldo bajo cuerda de Moncloa, como lo demuestran las declaraciones favorables de varios dirigentes socialistas en los últimos días. El Presidente en funciones, Pedro Sánchez, aspira a laminar lo más posible a Podemos.

Al mismo tiempo que se cubre con la nueva formación un espacio político de izquierda no ocupado por nadie, él puede mostrarse más moderado y arañar votos en el segmento de Ciudadanos. Al final habría un entendimiento ocasional entre ambos y quién sabe si algo más ambicioso en el futuro.

Pero es difícil que los números electorales faciliten ahora un ejecutivo con mayoría constitucionalista. A menos que se rompa el tabú del entendimiento de la izquierda y la derecha moderadas. Una coalición de esas características con un programa de gobierno que ataje la difícil situación que se nos echa encima.

La recesión económica que ya ha llamado a la puerta de Alemania y, por tanto, de toda Europa, se suma el brexit inminente que el irresponsable del Primer Ministro británico, Boris Johnson, está atizando día a día. El desbarajuste que ha provocado la quiebra de Thomas Cook, una compañía de viajes turísticos legendaria y secular, es el heraldo negro de los funestos presagios que se anuncian con la salida de la isla de la UE.

También es inminente la publicación de la sentencia judicial por los actos de secesión que protagonizaron hace dos años los dirigentes independentistas ahora en prisión. El presidente de la Generalitat, Quim Torra, tiene previsto insuflar más combustible a las llamas de la rebelión en ciernes. En días pasados apareció en público con un libro titulado ‘Manual de desobediencia civil’, que ofrece un variado repertorio de tácticas y lucha contra el sistema. Y se ha aconsejado a los independentistas más rabiosos a seguir lo pasos de la revuelta en Hong Kong.

Por si fuera poco, las noticias que llegan desde el País Vasco van en el mismo sentido, aunque los periódicos no se han hecho eco de ellas como debieran. Tras las elecciones parlamentarias, el PNV pretende lanzar su proyecto de “nación vasca” con la ayuda de Bildu. Se trata de un ‘Concierto político’ (paralelo al concierto económico que los ciudadanos de las tres provincias disfrutan desde las guerras carlistas, con excepción del periodo de franquista), plasmado en un nuevo estatuto que sustituya al de Guernica. Ya no sería un documento autonómico, sino que definiría un marco de relaciones estrictamente bilateral entre el País Vasco y el Estado.

Y ha formulado un llamamiento a PSOE y Podemos para que avalen esa idea. Cómo se va a llevar a cabo siguiendo las reglas estrictas que establece la Constitución para su propia reforma en estos temas es algo que se presenta como una incógnita insoluble. Tal vez tengan ideado otros procedimientos ‘imaginativos’ para saltarse ese escollo.

Mientras tanto, Bildu contribuye al proyecto, entre otros gestos, proponiendo que el Parlamento autonómico apruebe un veto contra los líderes políticos constitucionalistas para que no pisen ninguna de las tres (¿o ya son casi cuatro?) provincias vascas durante la campaña electoral.

No es que piensen en que se vaya a aprobar, pero crean el clima necesario para ahondar en la idea de que esos territorios son diferentes. En un momento en que la representación nacional de PP y Ciudadanos es inexistente en esas circunscripciones. O sale de los comicios un gobierno con claro apoyo parlamentario y decidido ánimo político para afrontar la situación o, de lo contrario, las cosas se van a poner imposibles…

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