La vasca Kutxabank y las lusas Novo Banco y Caixa Geral, afec­tadas por el con­flicto

El proyecto hidroeléctrico del Alto Tamega enfrenta a Galán y los Entrecanales en Portugal

Acciona plantea una de­manda a Iberdrola, que sus­pende cau­te­lar­mente la obra del em­balse

Acciona
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Iberdrola y Acciona ca­minan irre­me­dia­ble­mente a un con­flicto legal en Portugal. Los su­puestos riesgos de se­gu­ridad de­nun­ciados a la cons­truc­tora de los Entrecanales y su socio luso Mota-Engil en el pro­yecto del Alto Tamega, sal­taron hace seis me­ses. En marzo, Iberdrola anunció una sus­pen­sión par­cial de la obra, por un plazo de tres me­ses, que luego fue ex­ten­dida a la to­ta­lidad de la cons­truc­ción del em­balse, hasta que en agosto la eléc­trica de Ignacio Galán de­cidió man­tener su de­ci­sión por un tiempo in­de­fi­nido. El con­flicto se di­ri­mirá en los tri­bu­nales lu­sos.

Los problemas de seguridad que el consorcio constructor atribuye al proyecto de Iberdrola, y que solo atañen a la construcción del embalse del Alto Tamega (con 107 metros de altura es lo más importante de los tres adjudicados en 2007 a eléctrica española), empezaron en marzo. Primero fue el derrumbe parcial de un paredón de la obra, pero poco después se denunció otro accidente más grave, que se evitó in extremis.

Al margen del habitual cruce de reproches, las partes enfrentadas tienen muy claro que solo cabe una salida: la ruptura. Tanto es así que para impedir que Iberdrola les sancionara con una multa de 13 millones de euros por retrasos y incumplimiento de los contratos, y que es solo una parte muy pequeña del problema, el consorcio Acciona-MotaEngil-Edivisa decidió acudir al Tribunal Administrativo y Fiscal de Sintra. Objetivo: impedir a que Iberdrola ejecutara la garantía bancaria que el consorcio firmó en su día con Kutxabank y las entidades lusas Caixa Geral de Depósitos y Novo Banco.

Acciona y Mota Engil han decidido, según la prensa lusa, que si Iberdrola sigue en la suya -es decir, rechazando adecuar el proyecto del Alto Tamega a los drásticas cambios exigidos por motivos de seguridad, y que afectarían a la inestabilidad geológica del Alto Tamega-, a la eléctrica no quedará otra salida que asumir los costes de la ruptura del contrato de 110 millones firmado en 2017, y buscar otras constructoras para terminar el embalse, que según los términos de la adjudicación deberá estar operacional en 2023.

El embalse del Alto Tamega es la parte más importante del ambicioso proyecto hidroeléctrico luso de Iberdrola, y que incluye otros dos embalses, Gouvaes y Daivoes, cuya construcción, adjudicada a Ferrovial por 170 millones de euros, avanza sin problemas. El proyecto inicial contemplaba un cuarto embalse, Padroselos, que fue eliminado por cuestiones ambientales. La inversión total prevista es de 1.500 millones, incluyendo el "peaje" de 303 millones que Iberdrola pagó al Estado portugués a cambio de la explotación del proyecto durante 65 años.

Para cuando esté operacional, el proyecto del Alto Tamega tendrá una capacidad instalada de 1.160 MW, el equivalente a un 6% de la capacidad eléctrica actual de Portugal, con que la eléctrica española será en el país vecino el segundo mayor productor de electricidad, solo superado por la eléctrica lusa EdP. Además, Iberdrola es el favorito para hacerse con seis centrales de EdP situadas en la cuenca portuguesa del Duero, con una capacidad de 1,7GW, y en la reciente subasta solar, se hizo con licencias por 149 MW.

Iberdrola, en defensa de sus derechos

En todo caso, aunque Iberdrola insista en que la paralización por tiempo indefinido de la construcción de la obra está más relacionada con los retrasos y los incumplimientos atribuidos al consorcio constructor luso-español que a los problemas de seguridad, nadie contempla la posibilidad de una paralización permanente. Y, aun menos, el riesgo del abandono de un proyecto tan ambicioso (el mayor de Europa de los últimos 25 años), ya con un grado de ejecución del 57%, con que quedaría margen suficiente para tenerlo operacional en el plazo previsto del 2023.

Según diversas fuentes lusas, Iberdrola se ve abocada a adecuar el proyecto a las nuevas exigencias de seguridad, relacionadas principalmente con la existencia de zonas de riesgo de derrumbes por la presunta inestabilidad geológica de la zona. Y, lo más probable es que quienes se harán cargo de la construcción ya no serán Acciona-Mota Engil-Edivisa, ya que Iberdrola está ya en negociaciones con otras constructoras interesadas en el proyecto.

Un conflicto largo

Por lo tanto, en la relación entre Iberdrola y el consorcio Acciona-Mota Engil-Edivisa solo quedaría hablar, por ambas partes, de indemnizaciones por daños y prejuicios, sea ante los tribunales o ante alguna institución de arbitraje internacional. El Sindicato de la Construcción elabora un informe destinado a las instancias oficiales y, según ellos, a organizaciones ambientalistas como Quercus, que lleva tiempo alertando sobre los supuestos riesgos geológicos existentes en la zona del Alto Tamega.

Fue antes de la crisis, allá por el 2007, que el entonces primer ministro socialista José Sócrates, adicto a las grandes obras públicas, puso en marcha un ambicioso Plan Nacional de Embalses, que en su mayor parte quedó en nada. De las diez obras adjudicadas solo se salvaran cuatro: tres de las cuatro concedidas a Iberdrola (la cuarta, Padroselos, no resistió a la presión de los ambientalistas) y Foz do Tua, adjudicada a EdP.

Lo que hizo en 2016 el gobierno de Antonio Costa fue cancelar los proyectos de Alvito (EdP) y Girabollos (Endesa) y aplazar Fridao (EdP).

A Iberdrola, además, EdP le reprocha, no sin cierto revanchismo, la adjudicación de los seis embalses situados en la cuenca lusa del Duero, que suman 1706 MW de potencia (más de 8% de toda la capacidad de producción de electricidad del país) y de los cuales la eléctrica lusa quiere desprenderse, por unos EdP 2.000 millones de euros. EdP espera para final del mes varias propuestas vinculantes, pero sin contar aun con la necesaria luz verde del Gobierno, que según la prensa lusa pondera impedir la operación.

Junto a Iberdrola, Endesa podría estar interesada en la operación. Lo mismo que la eléctrica francesa Engie que ya tiene firmada una alianza estratégica con EdP en la energía eólica marina, la austriaca Verbund, la norueguesa Statkraft y el fondo australiano Macquarie. El proceso de venda fue iniciado en mayo, con el concurso de los bancos de inversión UBS y Morgan Stanley, pero según la legislación actual sobre el parque público hidrológico del país, el Estado tendrá mucho que decir sobre el futuro de los embalses nacionales de EdP.

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