OPINIÓN

Sánchez, sus elecciones y el calentamiento global: “Put the Blame on Mame”

Huracanes, inun­da­cio­nes, de­ser­ti­za­ción, pierden la apuesta frente al po­de­roso apa­rato pro­duc­tivo

Gilda.
Gilda.

¿Recuerdan us­tedes lo que can­taba Rita Hayworth en Gilda? Ahora, ex­puesta la clá­sica pe­lí­cula de Charles Vidor de 1946 en la tele y la con­vo­ca­toria de elec­ciones por el pre­si­dente en fun­cio­nes, le toca el turno a Rivera y sus Ciudadanos, Iglesias y sus Unidas Podemos, Casado y los Suyos. Todos ellos po­niendo el blame on Sánchez . Nuevas elec­ciones a la vista. Otro do­mingo fa­mi­liar con unos breves mi­nutos para ejercer en li­bertad el de­recho de­mo­crá­tico al voto. ¿Cuántos ha­bi­tantes del pla­neta lo desea­rían?

Hay graves problemas en el horizonte. El calentamiento global es uno de ellos. Hasta ahora ha sido negligentemente olvidado y en este mes de septiembre la naturaleza nos ha traído las inundaciones en nuestra ribera mediterránea. Las aguas del mar han subido su temperatura y han chocado otra vez con un viento frío. ¿Hay todavía tiempo que perder o no?.

Tim Harford, autor del divertido “The Undercover Economist”, expresaba su reconocimiento (F.T. 14/09/2019) al economista Martin Weitzman (el profesor Weitzman se quitó la vida el pasado agosto al apreciar que perdía facultades) por sus comentarios a un artículo de Nicholas Stern, Lord de su Majestad, en la revista Economía del Cambio Climático. Weitzman alababa el artículo de Stern por su significado a la vez que le criticaba por sus falsos argumentos.

Falsos para todos aquellos que reclaman motivos urgentes para actuar olvidando los obstáculos que se plantean. El primero: los efectos más preocupantes –inundaciones, cosechas devastadas, desertización- no se manifiestan en toda intensidad durante decenios e incluso siglos. El segundo: el mundo es cada vez más y más rico de manera que el futuro de las nuevas generaciones será todavía mejor que el actual.

Dos razones poderosas, éstas, para posponer cualquier gasto cuantioso en el corto plazo. Apostamos en cambio por legar activos a nuestros nietos y biznietos que garantizarán su enriquecimiento.

En cualquier caso el mensaje de Weitzman no ha sido desoído. La revista Time (septiembre 2019) dedica una edición especial al clima: “How earth survival”.

“En 2050 mirando por el espejo retrovisor contemplamos los espectaculares cambios que se han operado en nuestra sociedad. El día electoral de 2020 en los EEUU ha sido precedido por un huracán en Halloween con cientos de vidas y casas destruidas, los votantes espoleados por las mujeres urbanitas y los jóvenes verdes han impedido la reelección de Trump. El nuevo presidente en su discurso inaugural promete volver a los Acuerdos de París añadiendo incluso que no son suficientes”.

“América que históricamente ha vertido más carbón a la atmósfera que ningún otro país ha decidido no subvencionar los combustibles fósiles y por el contrario estimular el desarrollo de los paneles solares y molinos eólicos; además se paralizarán las perforaciones y la minería en las tierras comunales… las aseguradoras rechazan suscribir nuevas pólizas con las petroleras”.

“Pekín confirma que su iniciativa Belt and Road estará únicamente abierta a aquellos medios de transporte que utilicen energías renovables. India sólo autorizará el uso de coches eléctricos y scooters en sus áreas urbanas. Muchas serán las personas que renuncien a comer carne por lo menos una vez a la semana o reducir drásticamente su consumo; disminuirá el número de vacas reduciéndose así en un 20% de las emisiones de metano. Nuevas dietas y menos presión para la tala de los bosques tropicales”.

“Las bolsas de valores rebajan las cotizaciones de las corporaciones contaminadoras mientras los usuarios de energía no pagarán su factura a Arabia Saudita sino que dependerán de sus propios paneles solares”.

¿Posible o imposible? Volvemos a las objeciones de Weitzman. A finales de 2020 después de las elecciones de EEUU la euforia ecologista volverá a esfumarse. El mundo avanza. Huracanes, inundaciones, desertización, pierden la apuesta frente al poderoso aparato productivo, sus millones de beneficiarios y el peso de los intereses creados. La naturaleza se manifiesta y aguarda, pero la sociedad y sus directivos políticos, empresariales y votantes no abandonan sus posiciones. Beneficios, salarios, votos.

Un sólido baluarte todavía infranqueable, como en:. “Put the Blame on Mame” When Mrs. O'Leary's cow Kicked the lantern in Chicago town They say that started the fire That burned Chicago down That's the story that went around… So you can put the blame on Mame, boys Put the blame on Mame.

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