Monitor de Coyuntura

El cambio cli­má­tico se ha con­ver­tido en la mayor ame­naza para el fu­turo de la Humanidad

Bonos sociales: invertir para ayudar a los demás

La ONU fija un plazo de 10 años para erra­dicar la po­breza y ga­ran­tizar la pros­pe­ridad

Narrativa sobre desigualdad y pobreza
Marcha sobre desigualdad y pobreza

Dejar el mejor mundo po­sible a los hijos es una preo­cu­pa­ción que no co­noce fron­te­ras. Tanto es así, que la propia ONU se ha fi­jado como meta poner fin a la po­breza, pro­teger el pla­neta y ga­ran­tizar que todas las per­sonas gocen de paz y pros­pe­ridad para 2030. Esto quiere decir que faltan poco más de diez años para con­se­guirlo. ¿Y cómo vamos a lo­grar se­me­jante ha­zaña en tan poco tiempo?

Todas las esperanzas están puestas en la sostenibilidad. Es decir: si somos capaces de vivir de manera sostenible, podremos permitir a las próximas generaciones disfrutar en paz de este planeta y de todo lo que tiene para ofrecerles.

La sostenibilidad es tan prioritaria que la propia ONU puso en marcha 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible en el año 2016 para cumplir con su Agenda 2030. Echar un vistazo a la lista da cierto vértigo. Estamos hablando de proezas como acabar con la pobreza, con el cambio climático, luchar contra la desigualdad, conseguir la igualdad de género o un trabajo decente para todos. Por eso es necesario que gobiernos, empresas y ciudadanos nos pongamos manos a la obra para cumplirlos. Por supuesto, también es indispensable contar con los recursos necesarios.

Es aquí donde entra en juego la financiación sostenible, que es aquella cuyos recursos se destinan a apoyar proyectos verdes y/o socialmente responsables. De esta forma, permite dotar de recursos a proyectos que ayudan a cumplir los ODS. Los bonos sociales son una de las herramientas de financiación sostenible existentes que, además, cuentan cada vez con una mayor aceptación entre los inversores. En qué consisten los bonos sociales

Los bonos sociales son aquellos cuyos fondos se destinan exclusivamente a financiar o refinanciar proyectos con claros beneficios para la sociedad. Para considerarse como tales, los bonos sociales deben estar alineados con los cuatro principios esenciales SBP (Social Bond Principles).

Los bonos verdes son otra opción de financiación sostenible y se diferencian de los bonos sociales en que apoyan proyectos orientados a conseguir beneficios medioambientales. En su caso, se rigen por los GBP (Green Bond Principles).

Tanto los SBP como los GBP son publicados por la asociación ICMA, que es la que ofrece el marco de referencia para este tipo de financiaciones. En el caso concreto de los SBP, sirven para determinar si los bonos merecen la calificación de sociales, así como para dotar de solidez y transparencia a este mercado. Se trata de que los inversores interesados en apoyar proyectos socialmente responsables lo puedan hacer con toda confianza y en condiciones de transparencia. Saber a qué se destinará su dinero y qué se espera lograr con él es algo especialmente sensible para ellos, por eso es muy importante hacerlo correctamente.

Los cuatro parámetros clave que deben cumplir los bonos para considerarse sociales, según los SBP, son los siguientes: el destino de la financiación, que debe dedicarse a proyectos con claros beneficios sociales; el proceso de selección de proyectos, que se debe explicar a los inversores de manera transparente, junto con los objetivos sostenibles que se espera conseguir; la gestión de la financiación, que obliga al emisor a separar los recursos obtenidos a través de la emisión de bonos sociales de otros recursos; y el reporting o información puntual sobre el destino de la financiación, por ejemplo, sobre los proyectos que la reciben o el impacto social esperado, entre otros puntos. ¿Qué proyectos pueden beneficiarse de los bonos sociales?

¿Y cómo se sabe si un proyecto puede recibir financiación a través de la emisión de bonos sociales? ¿Cuáles son las categorías que definen un proyecto como social? Pues la respuesta es que existen muchas.

ICMA menciona algunas, que no son exclusivas, como la provisión de infraestructuras básicas (alcantarillado, agua potable, energía, transportes…), el acceso a servicios esenciales como la educación o la sanidad, el desarrollo de vivienda social o la seguridad en la alimentación. Todos ellos, relacionados con colectivos vulnerables, como personas que viven por debajo del umbral de la pobreza, desempleados, así como víctimas de catástrofes naturales o de exclusión social, entre otros. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible entran en juego

Es fácil darse cuenta de que todas esas categorías y grupos de población están vinculados a aquellos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU que mencionábamos al principio y que tienen un componente social. Por citar solo algunos, este sería el caso del ODS 2 (poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible), el ODS 4 (garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos) o el ODS 6 (garantizar la disponibilidad de agua, su gestión sostenible y el saneamiento para todos).

Por este motivo, la emisión de bonos sociales es una potente herramienta para promover la sostenibilidad y apoyar la Agenda 2030 de la ONU. En el caso de CaixaBank, la entidad ha decidido incorporar los ODS en su Plan Estratégico y su Plan de Banca Socialmente Responsable. Así, se ha convertido en el primer banco español en emitir un bono social en apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ODS) de la ONU.

Concretamente, el bono social que ha emitido CaixaBank financiará proyectos que contribuyan a luchar contra la pobreza (ODS 1) y a crear empleo en las zonas más desfavorecidas de España (ODS 8). Así, incluirá préstamos concedidos por MicroBank a personas o familias residentes en España con ingresos anuales conjuntos son inferiores a los 17.200 euros, para que puedan emprender sus propios negocios. Dentro del bono también se incluyen créditos para ayudar a crecer a micro y pequeñas empresas en provincias que forman parte de las regiones con menor PIB per cápita o mayor tasa de desempleo.

Ayudar a financiar actividades que contribuyen al desarrollo social es una de las maneras que tiene un banco de aportar valor a su entorno. También de mostrar que su compromiso con la sociedad va más allá del presente y se extiende al bienestar de las generaciones futuras. Todo un reto que no puede esperar.

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