Aunque el des­censo no es aún preo­cu­pante, sí es un aviso para na­ve­gantes

La fuga de julio advierte a los bancos de la imposibilidad de cobrar por los depósitos

Las pí­rricas ren­ta­bi­li­dades no ba­jarán más in­cluso si el BCE aprieta las tuercas en sep­tiem­bre.

BBVA
Amenaza de fuga de depósitos.

En los cuar­teles ge­ne­rales de la banca se ana­liza con de­te­ni­miento la fuga de 10.000 mi­llones de euros en julio de los de­pó­sitos de los ho­gares es­paño­les. La cifra no es preo­cu­pante, porque el re­corte llega desde má­ximos his­tó­ri­cos, pero sí es un aviso a na­ve­gan­tes. ¿Cómo se ex­plica este cambio de ten­den­cia? La pí­rrica ren­ta­bi­lidad de estos pro­ductos y el temor a que los bancos em­piecen a co­brar a los par­ti­cu­lares están en la gé­nesis de este mo­vi­miento.

Las entidades financieras ya han dejado claro que entre sus planes no está pasar factura a las familias por los más de 830.000 millones de euros de depósitos en sus manos. Pero la sensación creciente de debilidad del sector financiero ha despertado dudas entre los ahorradores más suspicaces, que temen que la reunión del Banco Central Europeo (BCE) apriete aún más las tuercas a la banca española con una rebaja hasta el -0,5% del tipo de la facilidad de depósito.

"El mercado espera una rebaja del tipo de depósito, pero también medidas paliativas para ayudar a la banca a hacer su particular travesía del desierto. ¿Pero qué pasa si estas últimas se quedan cortas, si el mercado interpreta que no serán suficientemente compensatorias? Cobrar por los depósitos a las familias sería una medida extrema, quizá la última opción, no desde luego a corto plazo. Lo último que necesita la banca es una fuga significativa de depósitos", señala un analista del sector.

Los bancos están capeando el temporal cobrando ya a los clientes institucionales, a los que están traspasando progresivamente la penalización que a su vez ellos sufren por poner su dinero a buen recaudo en el BCE. Aunque el cargo varía mucho dependiendo del negocio que estos inversores aporten a la entidad financieras, en algunos casos se están cobrando tasas que llegan al 0,4%. De momento, es más que suficiente para salvar los muebles.

En cualquier caso, los expertos asocian más el movimiento de las familias en julio a factores puros de mercado y al cambio radical de la hoja de ruta del BCE. Los tipos de interés de los depósitos hasta un año llevan todo 2019 anclados en el 0,04% y entre uno y dos años no se han movido de una banda muy estrecha entre el 0,05% y el 0,06%. Están en unos niveles tan testimoniales que ni siquiera se han inmutado en pleno cambio de las expectativas de los tipos de interés en la zona euro.

"Creo que ya no pueden bajar más ni siquiera en el peor de los escenarios. Es decir, con los tipos a la baja en la zona euro bajando y confirmándose la desaceleración en Europa. En la práctica la gran banca española hace mucho tiempo que dejó de retribuir los depósitos a particulares, con excepciones muy puntuales. Seguiremos estancados en estos niveles testimoniales mucho tiempo pase lo que pase. La coyuntura no da para nada más", señalan desde el sector.

Con estas cartas sobre la mesa, los ahorradores se ven cada vez más forzados a buscar alternativas. La liquidez no remunerada es una alternativa, pero cada vez es más necesario asumir riesgos aunque sea por una pequeña parte del patrimonio. Algunos inversores están entrando en fondos de inversión al calor de unas rentabilidades medias del 5,6% al cierre del mes de julio, a la espera del impacto de un mes de agosto muy turbulento en los mercados.

Otros ahorradores están buscando refugio en los depósitos de alta rentabilidad (incluso por encima del 1% a partir de 12 meses) de un reducido grupo de entidades extranjeras que ofrecen sus productos en España. El movimiento no ha hecho más que empezar y cogerá más o menos velocidad dependiendo de las próximas decisiones del BCE. En la era de los tipos negativos en la zona euro, el dinero más conservador está más obligado que nunca a tomar decisiones.

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