ANÁLISIS

Hace siete meses que la CE ad­virtió sobre la ne­ce­sidad de re­ducir la deuda, au­mentar la pro­duc­ti­vidad y me­jorar el em­pleo

Economía española: un año con la casa sin barrer

El fra­caso de Sánchez am­plía el parón en la co­rrec­ción de los des­equi­li­brios eco­nó­micos

euro en España
Economía española.

El anuncio de re­pe­ti­ción de los co­mi­cios por las di­fi­cul­tades para la elec­ción de un pre­si­dente para el fu­turo go­bierno no se han que­dado en una pura pelea entre par­ti­dos. Se han re­tra­sando las ne­ce­sa­rias re­formas que ne­ce­sita España, para en­carar con un mí­nimo de ga­ran­tías el fu­turo más in­me­diato.

El 28 de abril se celebraron elecciones generales y de llevarse a cabo un nuevo sufragio el 10 de noviembre, el periodo de inactividad gubernamental se extenderá a casi un año.

La Comisión Europea (CE) advirtió en febrero que España debía afrontar con firmeza la corrección de tres desequilibrios básicos, la excesiva deuda, el incremento de la productividad y una mayor eficacia en la contratación en el mercado laboral. Han pasado siete meses ya desde que Bruselas realizara estas advertencias.

Unos consejos de la CE que han caído en saco roto. El máximo órgano ejecutivo europeo denunciaba que España no había realizado ningún avance en cuestiones como la consolidación del marco presupuestario o el nivel de inversión pública en investigación en innovación.

Sin avances

A mediados de febrero se disolvieron las cortes. En los últimos siete meses, la dirección del país ha permanecido estancada. Pero aún hay más en el tirón de orejas europeo. La CE alertaba también de que sólo se habían producido avances limitados en otra serie de cuestiones, como las que afectan al marco institucional de las finanzas públicas, la estrategia nacional de contratación pública, la ley de Garantía de la unidad de mercado, la financiación y la gobernanza del sistema de investigación, la formación profesional inicial, la educación superior y los sistemas nacionales de asistencia por desempleo.

Él máximo órgano comunitario solicitaba al Gobierno una mayor ambición para cumplir los objetivos de la Estrategia Europa 2020 en lo que respecta a la tasa de empleo, la tasa de abandono escolar, la reducción del riesgo de pobreza y el gasto en I+D. La desmesurada ambición ministerial de unos y la certeza para otros de una victoria aún mayor en caso de repetición de comicios en noviembre mantienen la parálisis de avances de la economía denunciada por la Comisión Europea.

Tras la repetición de elecciones y la formación de gobierno a comienzos del próximo año, el país habrá estado paralizado nada menos que doce meses. Un tiempo vital para haber acometido iniciativas de calado, tanto en lo que se refiere a políticas sociales, presupuestarias o de empleo, como en la recuperación de reputación frente a nuestros socios europeos.

Artículos relacionados