El mer­cado es­pera una ac­tua­li­za­ción sobre in­gresos y di­vi­dendos tras la reunión del BCE

Los inversores reclaman planes más claros a la banca para comprar en bolsa

La reac­ción del sector ha sido de ca­rácter muy téc­nico y ha du­rado un san­tiamén

BBVA
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Que las ale­grías duran muy poco en casa del pobre lo está com­pro­bando una vez más el sector fi­nan­ciero es­pañol. El re­bote de la se­mana pa­sada tras el doble examen del IRPH y la reunión del Banco Central Europeo (BCE) ha du­rado un sus­piro. Exactamente lo que han tar­dado los in­ver­sores a corto en re­coger las pus­va­lías acu­mu­ladas por una reac­ción téc­nica tan vio­lenta como poco con­vin­cente te­niendo en cuenta que los tipos no van a subir en Europa antes de 2022.

Esta semana, las aguas vuelven a su cauce bajista, y lo hacen con la misma virulencia, con fuertes descensos en algunas casos superiores al 4% el martes que acercan de nuevo las cotizaciones a sus mínimos del año. "No habrá paz hasta que los bancos revisen sus estimaciones de ingresos y de dividendos tras la reunión del BCE. El mercado ya está descontando que habra una nueva rebaja del tipo de depósito tras el último recorte hasta el -0,5%", señalan fuentes financieras.

En definitiva, los inversores quieren que la banca haga uso de la máxima transparencia para actualizar sus expectativas después que Mario Draghi haya decretado toda una nueva época de tipos muy bajos. Hay quien no ve opción de subidas del precio del dinero hasta incluso el año 2025. Mientras los ingresos van a seguir bajo la máxima presión durante años, la banca cuenta con cada vez menos palancas para enfrentarse a un escenario dantesco.

El mercado prevé ajustes que afectan no sólo al tamaño de las entidades. A pesar de que vuelve el runrún de las operaciones corporativas, las bajas valoraciones del sector (Bankia o Sabadell apenas valen en el parqué 5.000 millones de euros) hacen muy díficil una operación de concentración entre entidades nacionales. Por lo tanto, todo hace indicar que los bancos tendrán que seguir adelgazando unas estructuras que en algunos casos están casi en los huesos.

Analistas e inversores creen que la retribución al accionista también está en peligro. Los efectos de la gran caída en bolsa de 2018 y 2019 hacen que la rentabilidad por dividendo esperada se haya disparado en el caso de los bancos domésticos hasta niveles estratosféricos entre el 7% y el 10%. Pero unas cifras aparentemente muy seductoras no sirven para que los inversores tomen posiciones de mediana envergadura en los bancos españoles, que siguen al ralentí en bolsa.

"Todo está bajo revisión, y los dividendos también. Los bancos, también la mayoría de los europeos, siguen manteniendo que mantendrán los pagos a los accionistas en los niveles actuales. La pregunta es cómo lo van a conseguir en plena japonización de los tipos de interés. Creo que las actuales valoraciones en Europa ya están reflejando que las retribuciones van a caer tarde o temprano", señala un afamado analista de banca.

Los expertos creen que los bancos tendrán que empezar a emitir señales nítidas de por dónde irán los nuevos tiros en la presentación de los resultados del tercer trimestre. "Algunos no pueden esperar mucho, porque el mercado los va a penalizar aún más. Es mejor reconocer la realidad cuanto antes", señalan fuentes del mercado mientras los números rojos se amplían de nuevo en el parqué.

Bankia y Caixabank se llevan la peor parte con caídas acumuladas en 2019 del 32% y del 25%. Sabadell y Bankinter pierden un 13% y un 16% respectivamente, mientras que Santander cede un 5%. Sólo BBVA escapa de la trituradora bajista con un descenso del 4%.

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