Monitor del Seguro

El se­guro ace­lera su in­cur­sión en la in­dus­tria de fondos de in­ver­sión

De aseguradoras a gestoras del patrimonio

La úl­tima ope­ra­ción la pro­ta­go­niza Mapfre con su nueva alianza con Abante

Edificio de Mapfre
Edificio de Mapfre

Que las ase­gu­ra­doras tienden a con­ver­tirse en ges­toras del pa­tri­monio in­te­gral de sus clientes no es una no­ve­dad. Sí que lo es el ace­lerón que han dado en los úl­timos meses al­gunas com­pañías en sus planes para lo­grar esta am­bi­ción; planes que han cris­ta­li­zado en el au­mento del peso del sector en la in­dus­tria de fondos de in­ver­sión. Ahí está el ejemplo de Mapfre, que acaba de firmar una alianza es­tra­té­gica con Abante, un grupo fi­nan­ciero es­pe­cia­li­zado en ase­so­ra­miento fi­nan­ciero y ges­tión de ac­ti­vos.

El resultado va orientado a “crear la plataforma independiente de asesoramiento financiero y distribución de productos más competitiva del mercado español”, según explican.

El grupo asegurador ha tomado una participación del 10% de Abante mediante una ampliación de capital y mantiene la posibilidad de hacerse con otro 10%, hasta un máximo del 20%, dentro de tres años.

Antonio Huertas, presidente de Mapfre, considera que “este gran acuerdo fortalece nuestras líneas estratégicas en el mundo de la gestión de activos”. José Luis Jiménez, director general del Área Corporativa de Inversiones de la aseguradora, pronostica que "el seguro y la gestión de patrimonios van a ir de la mano".

Todo parece indicar que el vaticinio se va a hacer realidad. Este mismo año otra aseguradora daba otro paso en el mismo sentido. Mutua Madrileña anunció en julio la compra del 20% de la gestora independiente de fondos de inversión Cygnus, especializada en estrategias de inversión alternativa. La operación incluye una opción para que la entidad que preside Ignacio Garralda adquiera un 30,1% adicional el próximo año, alcanzando de esta forma una posición mayoritaria del 50,1%.

No es ni mucho menos la única compra que ha protagonizado esta compañía. A finales del pasado ejercicio Grupo Mutua Madrileña compró el 50,01% de Alantra Wealth Management, la división de banca privada del grupo de servicios financieros Alantra; adquisición que recibió la autorización de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) a finales de mayo de este año. Según Ignacio Garralda, este movimiento “es una oportunidad que encaja con la estrategia de crecimiento de Grupo Mutua para los próximos años, que contempla reforzar la presencia de Mutuactivos e impulsar su negocio de asesoramiento financiero y patrimonial".

También a finales de 2018 Grupo Mutua Madrileña alcanzó un acuerdo con EDM para adquirir el 30% de la gestora con la opción de que la aseguradora pueda adquirir un 21% adicional a finales de 2019, llegando así hasta el 51%. En este mismo ámbito de la gestión de activos, Santalucía compró Alpha Plus en 2015 y Aviva Gestión en 2017.

Son algunos ejemplos que evidencian la apuesta de muchas aseguradoras por la gestión de activos. Además de los movimientos corporativos, los datos también avalan este creciente y visible interés.

Las gestoras de fondos de inversión 100% de compañías aseguradoras gestionaban a finales de junio de este año un volumen de activos de 10.579 millones de euros, según los datos de Inverco. En este grupo nos encontramos a Mutua Madrileña (con un patrimonio de 5.518 millones), Mapfre (2.313 millones), Santalucía (1.737 millones), Catalana Occidente (297 millones), Loreto Mutua (95 millones) y Gesnorte (616 millones), una gestora esta última participada por seis aseguradoras: MGS (42%), Helvetia (26%), Ges Seguros (17%), Nacional de Reaseguros (10%), Reale (4%) y Ergo Vida (1%). En total, estas seis firmas acaparan casi el 4% del conjunto del ahorro gestionado en fondos de inversión.

¿Y cuál es el motivo por el que el sector asegurador se están orientando hacia la gestión patrimonial? No hay uno solo. En esta incipiente transformación están influyendo factores como las dudas sobre la capacidad del sistema público de pensiones para garantizar pensiones suficientes, lo que implica que la sociedad es cada vez más consciente de la necesidad de buscar recursos complementarios allá donde lo considere oportuno. En este contexto, también hay que tener en cuenta que la inversión inmobiliaria, que tanto gusta a los ahorradores españoles, no es ahora considerada una opción adecuada para el ahorro a largo plazo, una lección cortesía de la crisis financiera.

Otro factor clave es el contexto de tipos de interés en mínimos, incluso en negativo, circunstancia que fuerza a las familias a salir de su zona de confort y a asumir mayores riesgos en busca de algo de rentabilidad.

Tampoco hay que olvidar que el enfoque producto de las compañías ha virado radicalmente hacia un enfoque cliente, una transformación a su vez impuesta por el propio cliente y los cambios que se han producido en sus preferencias y la forma de acceder a los productos y a las entidades.

Todo ello obliga al sector a ofrecer lo que mejor se adapte a sus necesidades, ya sean seguros, planes de pensiones, unit linked…, o fondos de inversión. Y ya sean productos propios o de terceros.

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