OPINIÓN

Catástrofe o travesía molesta: el mensaje de los ejecutivos de la Tabla Redonda

La eco­nomía pe­senta riesgos pero se han su­pe­rado mo­mentos más in­ciertos

Sin título
Felipe González.

El ex­pre­si­dente y to­davía po­lí­tico re­le­vante, Felipe González, desde su re­ta­guardia in­te­lec­tual alerta sobre el la­be­rinto en que está me­tido el ca­pi­ta­lismo. La so­ciedad no so­por­taría una nueva cri­sis, pero las so­cie­dades son co­riá­ceas. Resistieron a Stalin, Mao o Hitler. Sufrieron mucho y hubo mu­chí­simos muer­tos. También la so­ciedad es­pañola le torció la mano al Generalísimo y con­si­guió es­ta­blecer una eco­nomía abierta frente al cor­po­ra­ti­vismo pseu­do-­fas­cista.

La vida como la evolución lo confirma se resiste a desaparecer. Y cuando encuentra un muro demasiado alto” recula para poder saltarlo” (Koesler “The sleeping walkers”).

En los últimos 70 años la economía mundial ha venido creciendo prácticamente sin interrupciones hasta la burbuja financiera del 2007-2008. Hubo consecuencias graves para la producción y el empleo, pero, a diferencia de lo ocurrido en los años 20-30 del siglo 20, no se produjo una Depresión devastadora. Los bancos centrales crearon liquidez suficiente para evitar la quiebra de las entidades financieras a la vez que los gobiernos encontraron remedios, General Motors, para los fabricantes de mercancías.

¿Temor en España cuando la bolsa vuelve al nivel de los 900 puntos y los inversores extranjeros, también nacionales, acaparan títulos de deuda?. Sube el precio de los bonos y, en consecuencia, baja su coste hasta un 0%. Una próxima emisión de bonos españoles a cincuenta años tendría un coste del 1,5% si los precios guardan relación con las actuales cotizaciones del mercado secundario (Financial Times, 5/09/2019).

Comentaba MartínWolf, desaparecida la Unión Soviética, el desigual crecimiento de Rusia comparado con el capitalismo norteamericano de corte ultra liberal o el europeo de perfil más socialdemócrata. Estas dos caras del capitalismo no han impedido que la acción del Estado corrija los desequilibrios de las actividades empresariales y financieras. Lo que no se ha resuelto son las desigualdades sociales. Arranca de ahí la desconfianza hacia los emprendedores marcada por el dedo de los más desfavorecidos. ¿Alguna reacción?

El Busniess Round Table, la mesa redonda a la que se sientan los principales ejecutivos estadounidenses anunciaba a finales de agosto, su proyecto para reducir el protagonismo de los accionistas. Postula ampliar la participación de los empleados, comunidades locales y la salud de la ciudadanía en su conjunto. Una apuesta por los stakeholders frente a los stockholders. Sarah Kaplan(Universidad de Toronto) añade a esta desigualdad las alarmas medioambientales.

En efecto: “En un solo día Groenlandia ha perdido 11 millones de toneladas de hielo a la vez que se ocasiona un desecho de productos textiles en el mundo de 27 mil millones de toneladas anuales… las grandes empresas están implicadas en estos desastres y en consecuencia deben ser parte de la solución”. ¿Cómo llevar a las empresas por el buen camino? No basta con la cruzada de Bill y Melin Gates para suministrar medicamentos con las que combatir las plagas que asolan a ciudadanos de la India o de África.

Jeoffrey Owen ( experto en política industrial) plantea un cambio radical sobre la forma con que se manejan los negocios y las empresas elevan sus beneficios. No pagan por esos costes hundidos medioambientales ni por los beneficios de sus posiciones oligopolísticas. Olvidan que en épocas de crisis la sociedad asiste a las empresas en sus dificultades.

La generosidad fiscal del presidente Trump con las grandes comparaciones o la pasividad de muchos paraísos fiscales no se está traduciendo en un incremento de la inversión productiva, sino en una mayor retribución a los accionistas mediante la compra de sus propias acciones. Ese máximo consentimiento con las grandes corporaciones es un cheque en blanco para hacerlas mas atractivas.

Los beneficios son, el fundamento de la empresa, pero los costes reales son un precio al que también tienen que hacer frente. Un precio que reclama la colectividad. El mensaje de esos caballeros medievales de la Tabla Redonda, convertidos hoy en ejecutivos del Business Round Table es algo que cada vez es más imperativo.

No hay, sin embargo, oscurísimos nubarrones que amenacen a nuestras sociedades, pero siempre hay riesgos

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