BANCA

La tasa que cobra a las en­ti­dades por sus de­pó­sitos se en­ca­rece hasta el 0,5%

Draghi empuja a los bancos a prestar sin margen o cobrar una tasa a los depósitos

El pre­si­dente del BCE se des­pide de un sector re­sig­nado a tipos de in­terés a cero

El BCE y Dragui.
El BCE y Dragui.

¡Que el di­nero cir­cule! Este pa­rece ser el pe­núl­timo men­saje del pre­si­dente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dis­puesto a que las dis­tintas eco­no­mías eu­ro­peas re­cu­peren pulso ante los sín­tomas de ra­len­ti­za­ción cuando no se re­ce­sión en cier­nes. El ita­liano vuelve a meter pre­sión al sector ban­cario que se verá obli­gado a reac­tivar la fi­nan­cia­ción en un con­texto de tipos de in­terés ofi­ciales a cero y sin visos de un re­punte. En cam­bio, la fa­ci­lidad de de­pó­sito se pe­na­liza a partir de ahora hasta con un 0,5%.

El debate sobre si cobrar o no por los depósitos a los clientes de los bancos ya se había abierto desde hace meses. El asunto ya planeó sobre los resultados del primer semestre de la banca, aunque la mayoría de ellos descartaban trasladar a los particulares el coste que ya habían repercutido a grandes instituciones.

El penúltimo consejo del BCE presidido por Mario Draghi añade más presión para los bancos. La facilidad de depósito, la tasa que cobra el banco central por la liquidez depositada en su ventanilla de Francfort, se encarece a partir de ahora desde un 0,4% negativo hasta un 0,5% aunque se hará de manera escalonada.

Desde que el Banco Central Europeo ya comenzara a penalizar el exceso de liquidez aparcado por el sector bancario, la mayoría de las entidades han reducido de manera drástica las millonarias cantidades depositadas y a las que no daban salida para nuevos créditos a su clientela.

La compleja situación se explicaba, en un principio, ante la falta de demanda de financiación tanto por parte de empresas como de particulares. El escaso margen en el negocio del activo para los bancos, por los bajos tipos de interés, desembocó en que las entidades se mostraran más estrictas en la concesión de préstamos.

Frustración bancaria

La mayoría de los bancos han trabajado desde hace tiempo con la previsión, casi como un deseo, de que los tipos de interés al cero por parte del BCE era una cuestión coyuntural. De hecho, ya habían previsto algún pequeño repunte a lo largo de este ejercicio, algo que se ha dinamitado desde hace meses por parte del propio Mario Draghi.

"Tenemos que resignarnos en trabajar en medio de estas condiciones por más tiempo del que se había previsto, aunque suponga un coste adicional en nuestros balances", lamentaba hace tan sólo unas semanas un alto directivo de una entidad bancaria ante un panorama de tipos a cero que, en el mejor de los casos, no subirán hasta finales de 2020.

Draghi cederá la presidencia del BCE en noviembre a Chistine Lagarde y su herencia ya parece clara de que los tipos de interés oficiales no repuntarán, aunque sea levemente, hasta que la inflación europea no se mueva en torno al 2%, el principal objetivo encomendado al banco central con sede en Francfort desde su creación.

Las incertidumbres económicas y geopolíticas, junto a aquellas más domésticas que pueden afectar a España con un Gobierno en funciones y una nueva convocatoria electoral, suelen frenar las pretensiones de inversión de la mayoría de los empresarios y la petición de más líneas de financiación a los bancos.

Esa demanda de nuevos créditos por parte de las empresas se suele concentrar en el último trimestre del ejercicio, según algunos directivos bancarios, ya que es cuando los empresarios sopesan las necesidades y las ventajas de afrontar nuevas inversiones en función de la marcha de sus negocios.

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