Todos ellos de­berán ajus­tarse a un ho­ri­zonte largo de tipos en ne­ga­tivo

Bankia y Sabadell se vuelcan en sus nuevos planes estratégicos

Santander y CaixaBank gozan de más plazo y a BBVA le sobra con el caso Villarejo

Banco Sabadell
Banco Sabadell

Los di­rec­tivos de Bankia, Ibercaja y Sabadell han co­men­zado a re­man­garse para pre­parar sus nuevos planes es­tra­té­gicos ya que los ac­tuales vencen en 2020. Con al­gunos ob­je­tivos in­cum­pli­dos, las nuevas hojas de ruta de­berán amol­darse al es­ce­nario de tipos de in­terés en ne­ga­tivo por parte del Banco Central Europeo (BCE). Santander y CaixaBank tienen menos pre­mura, mien­tras que la cú­pula del BBVA ya tiene bas­tante con las con­se­cuen­cias del caso Villarejo.

Las revisiones se imponen en buena parte de la banca durante el último trimestre de 2019, ya que algunas entidades tendrán que comenzar a trabajar en los nuevos planes estratégicos ante el vencimiento en 2020 con los que se han manejado hasta el momento, algunos de ellos perfilados con unas previsiones muy alejadas de la realidad y el medio plazo que se esperaba.

La política del Banco Central Europeo (BCE), con su presidente Mario Draghi casi en plena despedida, con unos tipos de interés a cero, que podrían entrar ya en terreno negativo, han dinamitado algunos planes de los bancos españoles que confiaban en un cambio de tendencia a lo largo del actual ejercicio.

Sabadell es el que afronta la recta final de 2019 con mayor premura. Tras el nombramiento de la nueva consejera delegada de TSB, su filial en el Reino Unido, el grupo presidido por José Oliu ya se había comprometido a tener una nueva hoja de ruta para la entidad británica entre el tercer y el cuarto trimestre de este año.

La consejera delegada de TSB, Debbie Crosbie, asumía las riendas del banco el pasado mes de mayo, después de todos los problemas sufridos en 2018 con la migración tecnológica de la filial del Sabadell. Aunque la situación se ha estabilizado en los últimos meses, la amenaza del Brexit también pesará en la ruta que se marque.

Además, el plan estratégico del Sabadell concluye en 2020 y el objetivo de una ratio de capital superior al 12% ya se ha aplazado hasta el siguiente ejercicio. Aunque ese porcentaje ya se rozaba al cierre del primer semestre de 2019, tanto el ROTE (8,5%) como el ROE (6,9%) se situaban a cierre de junio lejos de una rentabilidad suficiente para cubrir el coste de capital.

Metas inalcanzables

El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, ya indicó a finales de julio que la previsión de 1.300 millones de euros de beneficio para 2020 no se iba a poder cumplir. El propio Sevilla fijaba "en torno al mes de noviembre" el momento en el que se replantearían las nuevas metas para el último año de su actual plan estratégico y el diseño del nuevo con unos tipos de interés negativos que impactan directamente en su cuenta de resultados.

El grupo nacionalizado y presidido por José Ignacio Goirigolzarri se encamina, además, ante el cumplimiento del plazo para que el Estado, mediante el FROB, venda su participación mayoritaria. Ni la situación de los mercados ni la inestabilidad política han permitido la privatización de Bankia.

Ibercaja, por su parte, ya ha arrojado la toalla en su intento de haberse convertido en un banco cotizado durante 2019, aunque sus máximos responsables, sobre todo el presidente José Luis Aguirre, se muestran más defensores de sus raíces como caja de ahorro que por la reconversión forzosa de la mayoría de las entidades de ahorro.

Tanto Aguirre como Víctor Iglesias, reelegido a finales de agosto como consejero delegado por otros cuatro años, fueron los encargados en presentar su actual plan estratégico que expira en 2020. Entre sus objetivos trazados estaba un ROTE superior al 9% y una eficiencia inferior al 55% tras el ERE ejecutado en los últimos tiempos.

Sin embargo, Ibercaja no ofrece la evolución de estas dos variables en los últimos resultados trimestrales publicados. Además, la entidad con sede en Zaragoza figura como una de las protagonistas, activa o pasivamente, para una potencial fusión para ganar tamaño ante el complejo panorama de los tipos a cero o en negativo.

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