La marcha de Joan Herrera del IDAE es un nuevo golpe para la mi­nistra

Una CNMC condenada se lo pasa en grande en un país sin Gobierno

Sánchez re­quiere a Ribera que tercie en la guerra que Naturgy, Red Eléctrica y Enagás li­bran con Marín Quemada

Marín Quemada .
Marín Quemada .

Pasados dos meses desde que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) lan­zase su ha­chazo a los peajes eléc­tricos y ga­sis­tas, el pro­blema sigue en­quis­tado. Normal, cuando no hay Gobierno. Los re­cortes si­guen sin apli­carse y su so­lu­ción es de di­fícil arre­glo, pues el or­ga­nismo re­gu­la­dor, en pe­riodo de sus­ti­tu­ción de sus car­gos, man­tiene que “no le­gisla para que le guste a todo el mun­do”. Algo que, en sí mismo, no agrada nada al Gobierno en fun­ciones de Pedro Sánchez por­que, además de tener al sector ener­gé­tico en­fren­tado, las cues­tiones en­quis­tadas le irri­tan.

Los altos directivos de eléctricas y gasistas han vuelto del verano con las pilas cargadas para pelear lo que haga falta contra la CNMC y su presidente, José María Marín Quemada. Por lo que se ha podido comprobar, las dos partes no están dispuestas a arrojar la toalla y, ni empresas ni la propia Comisión, quieren salir derrotados.

En el IV Foro Anual de Energía de El Economista, ha quedado patente que los problemas no se han suavizado. Es más, podría decirse que, por lo acontecido, la situación se ha endurecido más aún. Marín Quemada ha vuelto a insistir en que las famosas circulares lanzadas en julio pasado, en las que se plantea un recorte del 7% al transporte y distribución eléctrica y un 18% para el gas, están más que justificadas. Ha dicho incluso que las propuestas de la CNMC están basadas en criterios técnicos y que “no lo hacemos para que le guste a todo el mundo”.

El presidente de la Comisión ha recordado que lo único que están haciendo es cumplir con el mandato que le ha sido otorgado para fijar la retribución de la electricidad, a partir de 2020, y del gas, a partir de 2021 para un periodo de cinco años.

Estabilidad jurídica y regulatoria

Señala al respecto que, al contrario de lo que piensan algunas empresas eléctricas y gasistas, la nueva regulación “va a proporcionar estabilidad jurídica y regulatoria”, y entiende que se mantiene una retribución razonable” para la inversión de las empresas afectadas, y que “está alineada con las orientaciones de política energética”.

Con estos argumentos, al Ejecutivo en funciones y a la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, no le queda otra que intervenir y buscar una difícil solución que mantenga a las dos partes calmados. En agosto pasado, el Ministerio hizo públicas sus alegaciones contra algunos de los borradores de Competencia. En algunos de ellos, lejos de lo que el organismo regulador considera, dijo que encontraba cierta “inseguridad jurídica para las inversiones extranjeras”.

Con tales argumentos, el Ministerio reconocía parte de las quejas y las peticiones que están solicitando algunas empresas como Naturgy de que se apruebe “un marco regulatorio estable”, que permita invertir con garantías. Su presidente, Francisco Reynés, sostiene que la transición energética que el Gobierno plantea “no podrá realizarse si no se acometen importantes inversiones”. Tanto los fondos extranjeros como las energéticas han expresado que, “no se arriesgarán si la rentabilidad no está asegurada”.

Tensión en el Ministerio

Por otro lado, la situación de provisionalidad en la que se encuentra la ministra Teresa Ribera y el propio secretario de Estado de Energía, José Domínguez Abascal, no favorece en nada esta guerra que mantienen energéticas y la CNMC. Desde el Ministerio se está intentando calmar los ánimos y, de hecho, este mes de septiembre va a ser clave para encontrar un punto de consenso.

El presidente Pedro Sánchez ha pedido a Teresa Ribera que apague como sea el incendio que hay en el sector. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) que la Unión Europea lo ha calificado como “el más ambicioso de los presentados por los Estados miembros”, puede irse al traste si empresas como Naturgy, Red Eléctrica, Enagás y Repsol, lo están bombardeando continuamente.

Por ese motivo, Ribera tiene ahora mismo una patata caliente por resolver con la Comisión de los Mercados y de la Competencia. Un momento clave para la propia ministra de cara a una reelección en caso de que se logre un acuerdo con Podemos y se eviten nuevas elecciones.

La ministra deberá solucionar también la baja que se ha producido en la dirección del IDAE, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía. Su director, Joan Herrera, ha renunciado al cargo por razones “estrictamente familiares y personales”.

Fuentes del sector aseguran, en cambio, que Herrera y Teresa Ribera habían tenido algunas discrepancias en cómo se está abordando la transición energética. En una carta publicada en la Web del Instituto, señala que la decisión “no es un trabajo fácil de tomar” y que ya se lo comunicó a la ministra “hace muchos meses”.

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