Comprar una vi­vienda para al­qui­larla des­pués ofrece un re­torno medio del 7,6%

El mercado explora inversiones alternativas en el sector inmobiliario

Fondos de in­ver­sión in­mo­bi­lia­rios, crowd­fun­ding y so­cimis son las prin­ci­pales op­ciones

Vivienda
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El sector del la­drillo atra­viesa uno de sus me­jores mo­mentos que se re­cuer­dan, al margen de la ex­pan­sión que desa­rrolló hasta el año 2007. Esto su­pone una si­tua­ción alar­mante ante el temor el temor de re­vivir aquella época lo cierto es que se pueden con­se­guir im­por­tantes re­tor­nos. De he­cho, es una es­tra­tegia que atrae a mul­titud de in­ver­sores es­paño­les. De ahí que se ins­tru­menten nuevos me­ca­nismos de in­ver­sión vin­cu­lados a este mer­cado.

Con los alquileres en máximos históricos en muchas de las principales ciudades, la realidad es que cada vez hay más personas que se centran en la inversión inmobiliaria como alternativa para obtener rendimientos. Con todo, muchos analistas apuntan a que no debe de quedar mucho margen de subida, cuando la compraventa de inmuebles está comenzando a enfriarse ligeramente.

Tal y como se observa en los últimos datos de Idealista, comprar una vivienda para alquilarla después ofrece un retorno medio del 7,6%, tras subir una décima en los últimos 12 meses. Pero esta no es la única forma de obtener un retorno con la inversión en inmuebles. De ahí a que se empiecen los grandes patrimonios se empiecen a plantear inversiones alternativas dentro del mismo sector.

Una de ellas es aprovechar el tirón que ha mostrado el larillo hasta ahora mediante fondos de inversión inmobiliarios. Y es que permiten reducir el riesgo que supone estar expuesto a un mismo sector mediante una cartera diversificada. Dicho de otro modo, una solución con la que se puede tener diferentes activos de diferentes regiones en el mismo instante.

Los vehículos que se dedican al inmobiliario tienen dos variables. Por una parte, los llamados “directos”, que apuestan por activos inmobiliarios destinados al alquiler. De este modo, su tendencia y comportamiento es diferente al resto de fondos de inversión.

Por otro lado, nos encontramos con los indirectos, que se encargan de seleccionar valores relacionados de un modo u otro con empresas de esta industria. Un ejemplo sería los REITs americanos, que nacieron al otro lado del charco con la meta principal de canalizar las inversiones inmobiliarias mediante sociedades cotizadas en los mercados.

Sendas alternativas están recibiendo intereses relevantes por parte de las llamadas “manos fuertes” en los mercados. Permite generar rendimientos sin la necesidad de comprar un inmueble de manera directa. Además, al diversificar estos inversores disminuyen el impacto negativo en el caso de que el escenario se torne más oscuro.

Las socimis desatan un gran interés

Dentro del mercado las socimis presenta un gran interés desde el punto de vista del inversor institucional. Al no tener una cartera de inmuebles de la que dependa en un 80% al alquiler hace que su atractivo se haya disparado en los últimos años en nuestro país. Los activos los componen viviendas, oficinas, locales comerciales o naves. De ahí a que el elemento diversificador haya disparado la apuesta por estas cotizadas.

También por el gran reparto de los dividendos a sus accionistas, pues tienen obligación de hacerlo. Por tanto, recibirán una retribución por su inversión en socimis como rentas periódicas. La mayoría ha plasmado una rentabilidad elevada durante este periodo de expansión del precio de las viviendas.

El crecimiento del crowdfunding inmobiliario

Otra de las opciones más recientes que está recibiendo muchas miradas es el crowdunfing inmobiliario. Se ha popularizado en este entorno. Los inversores pueden financiar proyectos de manera colectiva utilizando plataformas que seleccionan y ejecutan las inversiones que se realicen.

La mayoría de estas inversiones se centran en la compra de una serie de inmuebles en grandes ciudades para reformarlos y luego venderlos obteniendo retorno que luego reparten entre aquellos que han invertido. Con todo y con ello, no son estas mismas plataformas las que distribuyen las ganancias, puesto que lo habitual es configurar una sociedad limitada para conseguir financiación una vez se identifica el proyecto en el que queremos meter nuestro dinero.

Uno de los principales beneficios de esta opción de inversión es que cualquier individuo puede convertirse en inversor, ya que se puede través de internet con participaciones muy reducidas. Con todo, grandes patrimonios ya están absorbiendo este concepto como principal alternativa.

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