Lucha de li­de­razgo en un mundo mul­ti­polar con cuatro blo­ques de­fi­nidos

La UE resiste como puede la guerra comercial a muerte entre EEUU y China

La po­lí­tica de de­fensa y el apoyo al euro como me­ca­nismo de pagos global for­ta­lecen a Europa en la nueva guerra fría

yuan
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La guerra co­mer­cial entre Estados Unidos y China se ha con­ver­tido en una nueva guerra fría mun­dial que ame­naza con arras­trar al resto de los países hacia un bando o el otro. Europa se ha de­can­tado hasta ahora como país “no ali­nea­do”. Y los ana­listas con­si­deran que de­bería con­ti­nuar por ese ca­mino y for­ta­lecer sus me­ca­nismos de de­fensa, como el euro y su po­lí­tica de de­fensa au­tó­noma. La de­va­lua­ción del yuan ha abierto, ade­más, un nuevo frente.

El desarrollo de una política de defensa independiente y todos aquellos acuerdos destinados a reforzar el papel del euro en el mecanismo mundial de pagos pueden ser las principales estrategias para no ser absorbidos por la vorágine arancelaria.

La devaluación salvaje del yuan chino, por parte de las autoridades de Pekin, constituye el último episodio de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y ha abierto un nuevo frente estratégico en la guerra fría económica que mantienen ambos países.

Previamente, la pugna por el dominio de la tecnología en las comunicaciones del futuro ha llevado el conflicto hacia una nueva dimensión, de la mano de Huawei y Google.

Y ha terminado por meter al resto del mundo de lleno en esta contienda. Nadie se encuentra al margen de la batalla. El conflicto se ha trasladado al mundo de la tecnología móvil e internet, convirtiendo la esperada red 5G en el gran foco de la pugna en este momento.

Una de las grandes bazas de China en esta batalla económica es la fabricación de móviles, baterías de litio, coches eléctricos o turbinas. Pero el nuevo giro en la lucha por la supremacía comercial en el mundo puede desembocar en que parte de la cadena de suministro que se encuentra radicada ahora en el país asiático se traslade hacia otros estados en vías de desarrollo. Estos países no estarían obligados a aliarse con ninguno de los bloques.

La guerra comercial tecnológica puede resultar muy útil para estos estados en desarrollo. También para el continente Asiático, otra de las áreas geográficas que se ha convertido en los últimos años en actor geopolítico de primera línea. ¿Y en este escenario político y económico, cuál es el papel que más le conviene jugar a Europa?

Independencia

El viejo continente lleva años alejándose de la órbita de Estados Unidos, sobre todo para no ceder a las “sugerencias” económicas y militares del presidente estadounidense. Y ahora parece que más, al negarse a apoyar a los norteamericanos en la guerra frente a los chinos.

Marcar distancias

Europa se está desmarcando de EEUU “a través de propuestas para crear una nueva política de seguridad europea para impulsar la cooperación en defensa, o el desarrollo de un sistema de pago alternativo para modificar el dominio del dólar estadounidense en la actual Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales (SWIFT, por sus siglas en inglés)”, según se indica en un artículo patrocinado por el Independent Media Institute, una organización sin ánimo de lucro de corte liberal que pretende educar a la opinión pública a base de proyectos y programas independientes en medios de comunicación.

“Lo más creativo que la UE puede hacer en las circunstancias actuales es aprovechar los instrumentos que ya tiene y convertirlos en herramientas geopolíticas. Entre tales instrumentos, ninguno es más potente que el euro, especialmente si se combina con una unión profunda de los mercados de capital y un bono del tesoro y letras del tesoro en la zona euro. Si hay una razón para mantener el euro, esta es la razón”, asegura Marshall Auerback, el autor de este artículo.

El mundo se dirige hacia una multipolaridad que coincide con el considerado periodo de decadencia en el que se encuentra inmerso Estados Unidos. Aún mantiene sus opciones de liderazgo, junto al bloque de estados anglosajones (aunque después de la amenaza a México, Trump está a punto de liquidar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte por su vertiente Sur) .

La guerra arancelaria y ahora tecnológica ha conformado un mundo aún más multipolar. China y Estados Unidos se disputan el liderazgo económico y político. Mientras tanto, otros bloques se conforman como líderes en sus zonas de influencia: una Europa cada vez más cercana a Rusia, Asia y los países en desarrollo.

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