CORRUPCIÓN

¿Resistirá FG el envite de una imputación en el caso BBVA/Villarejo?

El Madrid ju­rí­dico y ban­cario se inunda de ru­mores sobre la úl­tima de­fensa del pre­si­dente que casi hunde el BBVA

Francisco González, ex presidente de BBVA
Francisco González, ex presidente de BBVA

Se lo ade­lan­tamos la se­mana pa­sada , el mismo día que el BBVA fue impu­tado como so­ciedad mer­cantil por el juez García Castellón en el caso FG-Villarejo. El ma­gis­trado, que deja hacer y sigue con so­siego la es­tra­tegia de la Fiscalía Anticorrupción, ha­bría impu­tado tam­bién a Francisco González si los dos fis­cales se lo hu­biesen so­li­ci­tado. No lo hi­cie­ron, pero existe la cer­teza en me­dios ju­rí­dicos de que lo ha­rán. Incluso antes de que ter­mine el mes de agosto. Aparte de las apa­rien­cias ob­vias, se ha unido otra ra­zón. Su in­mensa for­tuna, su ca­rácter par­ti­cu­la­rí­simo y su edad han pro­pa­gado ru­mores sobre una "solución fi­nal" im­pre­vista. ¿A lo Pérez Escolar?

En altos medios bancarios existe una enorme preocupación sobre los efectos, obvios y manifiestos, del caso BBVA-Villarejo sobre la reputación de la entidad bancaria bilbaina si se confirman las peores previsiones, pero sobre todo por el previsible efecto contagio. La advertencia de la agencia Moody's sobre los riesgos añadidos del caso sobre la solvencia de la entidad (no se lo ha inventado un periodista hostil, señor Torres, sino la primera agencia crediticia del mundo), se ha sumado a los ya negros nubarrones internos que se ciernen sobre la extensión de los efectos colaterales al resto del sector.

Solo le faltaba algo así a las maltratadas entidades financieras (unas más que otras) después de los otros escándalos ya superados, como las cláusulas suelo o los costes añadidos de sus operaciones crediticias o los gastos por la rápida e intensa transformación digital del sector. Algún alto directivo bancario reconocía a capitalmadrid.com que el hundimiento de los valores bancarios en la bolsa española no solo obedece a la política de tipos bajos mantenida por el Banco Central Europeo (BCE) y su saliente presidente Mario Dragui.

"Se trata del efecto BBVA, sin duda, entre otros", afirmaba. La caída de de las cotizaciones bancarias en la bolsa española no solo responde al efecto de la política del BCE de bajos tipos de interés. Obedece también a factores particulares, como es el caso de los altos costes laborales, su transformación digital y su falta de cintura para una rápida salida de la crisis generada por los errores de la cláusulas suelo y otros errores manifiestos, amén de la política sectorial de no haber entonado a tiempo un "mea culpa" generalizado.

Ejemplo palpable es la pérdida de capitalización bursátil, que continúa. Solo el BBVA ha caído de la barrera de 30.000 millones de valor bursátil a menos de 27.000 millones en el inicio de esta semana. La actual dirección del banco, apostillan desde la competencia, ni se da cuenta de los efectos o no desea o no puede asumirlos. Se ha abrazado a su estrategia de notas justificativas cada vez que la Justicia da un paso y se adhiere a la política de la avestruz, ocultando sus responsabilidades previsibles. Solo el cese de Eduardo Arbizu, mano derecha jurídica de Francisco González, como jefe de Control y Auditoría parece indicar de lo que peor está por llegar.

Arbizu, el ultimo nombramiento de FG antes de dejar la presidencia ejecutiva el pasado 31 de diciembre de 2018, es clave a la hora de delimitar responsabilidades penales y societarias dentro del BBVA. Arbizu es el último eslabón en el proceso de información al consejo del banco, el actual sobre todo. Con Ángel Cano, ex CEO del BBVA, y el ex policía Gorrochano, son piezas claves para delimitar donde acabarán las imputaciones. Y para reventar la estrategia de defensa de Francisco González y de su abogado Jesús Santos, del despacho norteamericano Baker & Makenzie, experto en la teoría de la "compliace", como ya adelantamos cuando dimos en primicia su selección.

La táctica de negar la mayor y culpar a los subordinados, bien por activa o por pasiva, en la contratación del comisario Villarejo es endeble. Como señalan expertos jurídicos, la figura de la "ignorancia deliberada" reviste responsabilidad y ya se ha utilizado en los tribunales de todo el mundo como motivo penal. Veremos que sucede en España pero en medios jurídicos próximos a la Audiencia Nacional se afirma que técnicos de la sala están recabando información al respecto. Y eso que algunos letrados expertos señalan que no será necesaria ya que la barrera de contención establecida -Arbizu/Cano/Gorrochano- es muy débil y vulnerable.

Queda el problema de la edad de FG como última barrera. Con más de 75 años y con un pleito que puede acabar dentro de diez años, es difícil -señalan en el Madrid informado- que vaya a la cárcel, si se le declara culpable. Pero algunos recuerdan el caso de Pérez Escolar -pieza añadida al caso Conde-, que el mismo magistrado García Castellón juzgó y sentenció hace más de 20 años. El ex juez Escolar ingresó en prisión y sólo salió de ella por motivos de salud, para morir meses después con más de 80 años.

Es ahí donde surgen las especulaciones -muchas de ellas gratuitas, seguro- sobre otro tipo de salidas. Esperemos que no sea así y confiemos en la labor profesional de los fiscales y del juez. y la responsabilidad y vergüenza torera de los imputados, todos ellos, incluidos los que todavía no lo son.

La vergüenza del banco parece improbable, a la vista de lo que ha sucedido hasta hoy. Luego está el Gobierno, que sigue en funciones. Pero un Gobierno futuro, una vez constituido, es probable que se vea obligado a tomar cartas en el asunto y se lance a otro tipo de remedios. Precisamente fue la "patata caliente" del caso BBVA y las pretensiones de Unidas Podemos sobre Bankia las que, entre otras sin duda, asustaron a Pedro Sánchez de un acuerdo de Gobierno con Pablo Iglesias.

P. D. Por cierto, ya hay medios que investigan ya si Argentaria, antes de su fusión con BBV, hizo seguimientos a empleados, periodistas, etc.... Sería una bomba, si fuera así.

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