El or­ga­nismo re­gu­lador de­fiende su in­de­pen­dencia en la nueva po­lí­tica ener­gé­tica

El sector del gas se juega su futuro ante las presiones de Marín Quemada a Sánchez

Empresas, pa­tronal e in­dus­trias ad­vierten de que acu­dirán a ar­bi­trajes in­ter­na­cio­nales

Suministro de Gas
Suministro de Gas

Empresas, pa­tronal y aso­cia­ciones in­dus­triales del gas se han le­van­tado en armas contra la pro­puestas de trans­porte, dis­tri­bu­ción y la nueva po­lí­tica de peajes que la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) quiere apli­car. Esta se­mana se cumple el plazo para pre­sentar ale­ga­ciones contra las dos pri­meras me­di­das. El men­saje que las partes afec­tadas lanzan es que acu­dirán a los ar­bi­trajes in­ter­na­cio­nales si no se mo­di­fica la pro­puesta re­gu­la­to­ria.

Los servicios jurídicos del sector gasista no tienen por ahora vacaciones estivales. Los bufetes ultiman estos días las alegaciones que presentarán al organismo regulador que preside José María Marín Quemada y al Ministerio para la Transición Ecológica. Una semana clave en la que todas las partes se juegan el todo por el todo.

Por un lado, están las empresas que se consideran plenamente agraviadas en el recorte que se les quiere aplicar en la retribución que reciben. Según algunas valoraciones, se estima que la retribución de la distribución de gas se recortaría alrededor de unos 1.420 millones de euros al año -es decir, un 17,8% menos- y la de transporte y regasificación en torno a unos 1.186 millones, equivalente a una rebaja de un 21,8%.

La independencia y la fuerza de la CNMC

Por otro, está la CNMC que se juega su prestigio y gran parte del peso, la fuerza y la independencia que el organismo quiere tener ante el Ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez y la ministra Teresa Ribera. Marín Quemada y el resto del equipo directivo intentan mantener su postura ante la transición energética. Argumentan para ello, que se requieren determinados cambios en los sistemas de retribución, si se quieren bajar las tarifas y que el consumidor doméstico salga beneficiado del futuro Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC).

En este caso, ha sido el sector gasista el que más perjudicado se siente. Bastante menos que el eléctrico, aunque Red Eléctrica, la compañía de quien depende todo el transporte eléctrico de alta tensión, se opone tajantemente a los recortes que la CNMC quiere también aplicarles. Su presidente, el socialista Jordi Sevilla, ha señalado que “al gas le han penalizado más porque era un sector más retribuido. El recorte ha sido mayor que en las eléctricas, pero hay que ver de dónde ha venido cada uno”, denuncia.

En cambio, sectores como el papelero, siderúrgico, cerámico, cogeneración, químico, vidrio, refino y otro cuyas actividades productivas, intensivas en gas, “ven lastrada su competitividad por este sangrante diferencial en los peajes que incide directamente en la rentabilidad”. Ante ello, reclaman “la resolución del problema ahora que se está diseñando el nuevo marco normativo”, señalan un total de 11 asociaciones industriales al frente de las cuales está GasIndustrial.

Basan sus argumentos en que, las industrias suponen el 62% del consumo nacional de gas, con una facturación de 4.700 millones de euros anuales. Añaden además, que la competitividad del gas español ha ido empeorando progresivamente para los consumidores industriales. En la demandas que hace, afirman que “soportan unos precios entre un 20% y un 25% superiores que sus competidores europeos”.

“En costes regulados, los peajes están en España un 45% por encima de la media europea. Los industriales españoles pagan el doble que los franceses, el triple que los británicos y, en algunos casos, hasta seis veces los que los alemanes”, denuncian.

Tribunales internacionales

Por lo que respecta a las empresas del sector, caso de Naturgy, Enagás y Madrileña Red de Gas, salen directamente perjudicadas, por lo que aseguran estar dispuestas a acudir a los arbitrajes internacionales. Las tres se están asesorando jurídicamente a nivel internacional para si, fuera preciso, plantar una fuerte pelea ante los organismos de la Unión Europea.

Las agencias de rating como Fitch y Moody’s han bajado sus calificaciones, lo que está afectando a los valores en los mercados bursátiles. Moody’s estima que, en el caso de Naturgy, el recorte de la CNMC le supondrá una reducción en los ingresos de unos 300 millones de euros.

Por este motivo, la compañía que preside Francisco Reynés, ha paralizado, de momento, todas sus inversiones en la filial de distribución Nedgia. En la presentación de los resultados del primer semestre, denunció que la propuesta de la CNMC realiza un diagnóstico “erróneo del sistema del gas español y da como resultado una retribución insuficiente”.

“Ello provoca que las eficiencias se compartan de manera asimétrica y que se obligue a la compañía de distribución de gas a realizar inversiones que no son rentables, lo que puede desincentivar el crecimiento. En definitiva, se trata de un nuevo periodo regulatorio basado en un nuevo modelo muy abrupto, tras años de estabilidad”, denuncia.

Recorte de las inversiones

Por su parte, la Asociación Española del Gas (Sedigas) advierte de que todo se va a ralentizar, debido a que el sector recortará sus inversiones. Su secretaria general, Marta Margarit, subraya que “no es coherente que hace cuatro años anunciasen una retribución y ahora se revise a la baja. El impacto va a ser muy elevado y no se ha medido bien. No se han tenido en cuenta elementos que aparecen en el nuevo modelo”.

Subraya igualmente que, un sector al que se le recorta tanto, “no puede mantener la actividad”. Recuerda además que el PNIEC contempla una estabilidad para el gas hasta 2025 y, con las nuevas circulares de la CNMC, todo se paralizará. “Para poder utilizar el gas renovable, se necesitará capilaridad para que las renovables lleguen a todo el mundo”.

Margarit concluye diciendo que “las circulares no pueden hacer cambiar la política energética del Gobierno. Sus competencias no las puede pisar el regulador”.

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