El des­plome de las co­ti­za­ciones ge­nera mi­nus­va­lías la­tentes a las cú­pulas de las en­ti­dades

La bolsa engaña a los consejeros y directivos que compraron acciones de sus bancos

Las manos fuertes de Sabadell, Bankinter o CaixaBank han ad­qui­rido im­por­tantes pa­quetes

Guerrero y Dancausa en la junta de accionistas.
Guerrero y Dancausa en la junta de Bankinter.

Es una ley no es­crita (y que desde luego no siempre se cum­ple) que los pri­meros eje­cu­tivos de las em­presas co­ti­zadas deben ser los pri­meros en dar ejemplo en tiempos de tri­bu­la­ción en el par­qué. Una parte de la plana mayor de la banca ha sa­lido al res­cate de sus co­ti­za­ciones en lo que va de 2019 en los peores mo­mentos de sus en­ti­dades en bolsa. La ma­yoría de estas apuestas está ge­ne­rando pér­didas no ma­te­ria­li­zadas a los grandes jefes de la banca es­pañola.

Algunas operaciones son muy recientes, como las de Gonzalo Gortázar y Jordi Gual. El consejero delegado y el presidente de CaixaBank han tirado de chequera para poner conjuntamente sobre la mesa más de 300.000 euros en acciones de la entidad tras la publicación la semana pasada de los resultados del grupo, que provocaron una avalancha de ventas en bolsa que llevaron al banco catalán hasta los niveles más bajos del año.

No es la primera vez que la cúpula del banco trata de cerrar filas y mandar al mercado el mensaje de que la acción del banco está barata. Gortázar ya compró 100.000 títulos el pasado mes de febrero, también tras la presentación de las cuentas, en este caso las de cierre de 2018. Las compras fueron realizadas a 2,98 euros, muy lejos de los poco más de los alrededor de 2,2euros a lo que ahora cotiza la entidad, víctima de una gran caída en bolsa este año que se ha llevado el 25% de su valor.

De minusvalías latentes también sabe la plana mayor de Banco Sabadell, que en julio ha reeditado los mínimos históricos de febrero y que trata de agarrase con todas su fuerzas y sin éxito a los 0,80 euros. Precisamente en el desplome de febrero los consejeros y accionistas del grupo pusieron toda la carne en el asador, con el inversor mexicano David Martínez a la cabeza. Compró nada menos que 22 millones de acciones para consolidar su posición de segundo accionista del banco.

Las adquisiciones de títulos fueron ejecutadas en los 0,88 y los 0,94 euros, niveles en los que entraron también otras manos fuertes del banco. Otra entidad, Bankinter, probó el sabor de los mínimos del año en junio, cuando el presidente Pedro Guerrero y la primera ejecutiva María Dolores Dancausa compraron paquetes de acciones de seis dígitos alrededor de los 5,9 euros. La acción rebotó con fuerza hasta los 6,5 euros a mediados de julio.

Pero en las dos últimas semanas ha vuelto a al casilla de salida y ahora Bankinter ha vuelto a zona de mínimos anuales, como la mayoría de un sector muy castigado en la última semana. Una marcha atrás que provoca pérdidas incluso a operaciones tan recientes como las que ha realizado la consejera externa independiente María Luisa Jordá, que tras la presentación de resultados de Bankinter adquirió 8.000 acciones de la entidad a un precio de 6,33 euros por título.

Las caídas también afectan a operaciones mucho más antiguas. Es por ejemplo el caso de Banco Santander, que ha vuelto a perder el soporte de los 4 euros hasta niveles muy similares a los que su presidenta Ana Botin compraba 320.000 acciones a finales del año pasado, en medio de un potente ataque vendedor contra toda la banca española que ahora se está repitiendo.

"La banca lo va a pasar muy mal durante lo que queda de verano al menos. La reunión de la Reserva Federal supone un cierto alivio, pero la verdad es que la reacción en bolsa ha sido tímida. Los inversores no quieren saber nada de banca a corto plazo y están mirando hacia otro lado tras la temporada de resultados. Vamos a ver mucha volatilidad, pero creo que no habrá rebote consistente", asegura un veterano 'broker'. De momento, los consejeros compradores de acciones tendrán que esperar para ver resultados.

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