La ir­lan­desa Setanta, Wellington y Norges han en­trado o se han re­for­zado en el ca­pital

Los fondos toman posiciones en Viscofan esperando una reacción que no llega

Una va­lo­ra­ción por de­bajo de los 2.000 mi­llones de euros atre a los grandes fon­dos.

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Viscofan

Viscofán co­tiza en los ni­veles más bajos desde 2016 y a un paso de los mí­nimos de los úl­timos cinco años. El fa­bri­cante na­varro de en­vol­turas ce­lu­ló­sicas ha per­dido el favor del mer­cado, pero no de al­gunos de los ma­yores in­ver­sores ins­ti­tu­cio­na­les. En los úl­timos cuatro me­se­s,la firma de in­ver­sión ir­lan­desa Setanta, el fondo es­ta­dou­ni­dense Wellington y el gestor del mayor fondo so­be­rano de Europa, Norges Bank, han to­mado im­por­tantes po­si­ciones en la com­pañía.

Una valoración por debajo de los 2.000 millones de euros en bolsa están llevando mucho dinero fresco de primera calidad al capital de Viscofán. En plena caída en bolsa, Setanta ha construido una participación del 4%, mientras que Wellington ha aflorado un 3,21% de la acciones. Un viejo accionista como Norges también ha reforzado su apuesta subiendo su presencia en el accionariado desde el 5,20% hasta el 5,68%. Por el contrario, no ha habido ventas relevantes de grandes fondos este año.

"Se trata de un valor de capitalización bursátil significativa, con un largo historial en bolsa y con accionistas de cabecera como Corporación Alba y APG (ambos con paquetes superiores al 10%). Muchos grandes inversores creen que hay una oportunidad a estos precios y que se puede hacer una segunda lectura de los resultados del primer semestre que tanto han enfriado la cotización en las últimas semanas", señalan en uno de los grandes 'broker' nacionales.

Hasta junio, el beneficio se redujo un 30,5% por debajo de los 50 millones por los gastos operativos y los costes no recurrentes. Pero, en paralelo, la facturación batió todos los récords históricos al saltar hasta cerca de los 410 millones de euros. Sin embargo, el mercado se resiste a apostar por la compañía, más preocupado por el impacto de la desaceleración económica global y todavía marcado por el 'profit warning' de 2018 y el susto del pasado mes de mayo.

Hace tres meses y medio, la compañía perdió un 10% de su valor de una tacada por debajo de los 48 euros, por el impacto de unos resultados del primer trimestre por debajo de las previsiones en términos de 'ebitda'. Y también por el efecto de la epidemia de gripe porcina en Asia. La consecuencia inmediata fue que Viscofan perdió todo el rebote acumulado desde el 'profit warning' presentado en octubre del año pasado, cuando recortó sus previsiones de beneficio para todo el ejercicio.

Desde entonces, Viscofan es un valor con un perfil distinto en bolsa. "Muchos inversores necesitarán pruebas que los resultados se estabilizan durante varios trimestres consecutivos para volver a confiar en una compañía que hasta hace tres años era un ejemplo de ausencia de noticias negativas. El primer 'profit warning' de 2016 por la debilidad del negocio latinoamericano y por el impacto del tipo de cambio de las divisas fue considerado un accidente. Pero ahora el mercado es mucho más precavido", señalan fuentes de mercado.

Pero los grandes accionistas institucionales del grupo y los dos que acaban de desembarcar creen que no hay que perder tiempo. En la vista tienen los más de 55 euros de la pasada primavera, un nivel que consideran recuperable. Mientras, el capital se refuerza de accionistas de carácter estable y la acción (que cae un 10% en lo que va de año) se estabiliza ya alrededor de los 42-43 euros.

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