La re­va­lo­ri­za­ción de al­gunos ac­tivos su­pera el 40% en este año

Los inversores se refugian en alternativas ingeniosas para rentabilizar su dinero

Las bo­te­llas raras de whisky han ano­tado un ren­di­miento del 582% en los úl­timos diez años

Oro
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Un buen whisky es­cocés puede con­ver­tirse en la mejor in­ver­sión al­ter­na­tiva ante la crisis mun­dial que se ave­cina en las eco­no­mías de medio mundo. El que ya ha sido bau­ti­zado como "oro es­co­cés" ha de­jado de ser un placer de mor­tales para con­ver­tirse en ob­jeto de culto para gente de di­nero. Las bo­te­llas de esta ines­ti­mable be­bida han sido de lejos la in­ver­sión que ha ge­ne­rado mayor ren­di­miento en los úl­timos diez años, un 582%, según la pres­ti­giosa con­sul­tora mun­dial Knight Frank.

Ningún otro bien tangible puede competir en rentabilidad siquiera con el tapón de una botella escogida de raro whisky escocés. Los buenos coches de época incrementaron su valor el 258% en los últimos diez años, mientras las monedas de oro lo hacían el 193% y los sellos, el 189%. Se confirma que el whisky raro es la mejor inversión.

Tampoco le hacen sobra las piedras preciosas o el arte. Si se escogen muy bien determinadas obras de arte o botellas de vino, la rentabilidad a diez años sólo puede alcanzar el 150%. Mientras, los diamantes no han llegado más que al 122%.

Ahora que en Estados Unidos y Europa ha cundido el terror ante una crisis frente a la que los bancos centrales ya han utilizado buena parte de sus armas para combatir la caída en la actividad económica, los inversores vuelven las miradas a las inversiones alternativas con el objetivo de colocar una parte de sus capitales. Cuando la curva de tipos se ha invertido y los pronósticos son apocalípticos en un mercado de valores inflado por las inyecciones de dinero de los bancos centrales. Ahora es el tiempo ideal para la inversión en bienes tangibles.

En octubre del pasado año, una botella de la marca Macallan destilada en 1926 se adjudicó en subasta por 700.000 libras. La cifra fue pulverizada meses después por otra pieza de colección de este whisky, que fue adquirida por un millón de libras.

Oro escocés de segundo nivel

Knight Frank ha elaborado un índice de las 100 botellas raras de whisky escocés más deseadas en el mundo. Esta selección de catálogo ha anotado una valoración anual del 40%. Y ello, a pesar de que 21 de estas botellas registraron caídas en sus precios.

Aunque hay que tener mucho cuidado, porque en este mercado también existen las falsificaciones, las expectativas resultan muy interesantes. Los precios de las botellas más buscadas van a seguir la senda alcista, pero ya existe un nuevo mercado, gracias al interés creciente de ciertos inversores por botellas más asequibles, las del segundo nivel.

El whisky como inversión no tiene competidores. Frente al 40% de alza del escocés raro en un año, los bienes tangibles más revalorizados apenas podían competir con el atractivo de este alcohol. Las monedas de oro apenas habían subido el 12%, mientras el vino y el arte anotaban una revalorización del 9%.

El ascenso del whisky como fórmula de inversión se produce en un momento dulce para este sector económico. La industria del whisky en Escocia se ha convertido en una locomotora imparable. En 2018 las ventas a extranjeros totalizaron los 4.700 millones de libras que equivalen al 20% de las exportaciones de alimentos y bebidas de todo el Reino Unido.

“En 2017, una botella de la Queen's Visit 1980 de Port Ellen, de 12 años (lanzada a sólo 40 empleados para conmemorar la visita de la reina) motivó 50 ofertas en una subasta en línea realizada por Whiskey Auctioneer y se adjudicó por 50.000 libras, cuatro veces el récord de una botella”, destacaba hace unas semanas Iona Bain en el Daily Mail.

La periodista destaca la imparable trayectoria de este especial oro escocés. Tres nuevas destilerías: Fronteras en Hawick, Roxburghshire; Toulvaddie en Tain, Ross-Shire; y Falkirk, en Stirlingshire, se inauguraron en 2018. La primera destilería nueva de Edimburgo en 100 años, Holyrood Park, abrió sus puertas hace un mes.

Y ahí no queda la cosa, porque Diageo planea reabrir dos destilerías cerradas, Port Ellen, en Islay; y Brora, en Sutherland, que han adquirido el estatus de culto entre los inversores de whisky.

No se descarta un retroceso en los precios de esta inversión. Pero nadie olvida la corrección que registró el índice Macallan de “oro escocés” de 18 años, que alcanzó el 2,9% en 2018. Pero se trató de un paso atrás después de que los precios se dispararan un 142% en 2016 y el 35% en 2017. Vale la pena correr riesgos, sobre todo el de no poder saborear un buen destilado de época.

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