Las cons­truc­toras es­pañolas basan el 80% de sus in­gresos en las obras ex­ternas

ACS, la constructora española que más sufrirá de confirmarse la recesión alemana

El efecto do­minó de la caída de la eco­nomía ger­mana afec­tará al ne­gocio ex­te­rior de las in­fra­es­truc­turas

ACS
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Las cons­truc­toras temen el efecto re­bote que Alemania puede tener sobre el resto de los países co­mu­ni­ta­rios y, en con­creto, sobre España. La re­ce­sión de la que el Bundesbank ha aler­tado, tras la caída de la pro­duc­ción ger­mana en un tri­mes­tre, ha des­per­tado las alarmas entre las em­presas que más de­penden de la eco­nomía ex­te­rior. Todo aña­dido a la guerra co­mer­cial que sos­tienen Estados Unidos y China y el efecto de un Brexit duro, lo que ali­menta una po­sible crisis eco­nó­mica es­pañola dañada, por la falta de un Gobierno que aporte es­ta­bi­li­dad.

ACS (con una filial potente en Alemania y otra con problemas en Australia), Acciona, Ferrovial, FCC, Sacyr y OHL basan su facturación en el exterior y un 80% de sus ingresos dependen de las obras externas. El hundimiento de la economía alemana en un trimestre y las estimaciones que apuntan hacia una mayor contracción en el tercer trimestre, preocupan en las cúpulas empresariales. El Ejecutivo de Angela Merkel puede verse obligado a realizar una inyección de más de 50.000 millones de euros para insuflar optimismo entre los inversores, la industria y la economía doméstica.

El efecto dominó que se produce en la eurozona cuando Alemania comienza a estornudar se hace rápidamente patente en el resto de los países comunitarios. Junto con Francia, el país germano es una de las economías que más nos importan. Por ello, si la locomotora europea se hunde, el efecto arrastre hacia el resto es inevitable.

En su último informe sobre la economía española, BBVA Research incrementó sus previsiones económicas de España hasta el 2,3%, frente al 2,2% de hace tres meses y mantiene el 1,9% para 2020. Estos datos fueron dados a conocer antes de que se confirmase la caída de un 0,1% del PIB alemán en el segundo trimestre del año y el posterior informe tan alarmante del Banco Central alemán. “La economía podría volver a declinar ligeramente”, amenaza el Bundesbank.

BBVA Research basa sus pronósticos en un progresivo crecimiento del entorno global, una política monetaria acomodaticia y en que los precios del crudo se mantengan a la baja -el barril Brent está por debajo de los 60 dólares-. En cambio, ve ciertos síntomas negativos en lo referente a los flujos comerciales de bienes con el exterior.

Signos de vulnerabilidad

Además, advierte de ciertos signos de vulnerabilidad en el futuro del comercio mundial. En el documento, se alerta de la evolución del comercio mundial debido, básicamente, a la guerra comercial que mantienen China y Estados Unidos y a una cierta falta de dinamismo en la Unión Monetaria. Por otro lado, los resultados electorales de las generales, autonómicas y municipales han arrojado una mayor fragmentación política, lo que hace temer al BBVA Research que se produzca una contracción en la demanda interna.

Y es que, la falta de presupuestos y de inversión en infraestructuras, hace peligrar que la construcción se retraiga, el empleo comience a debilitarse y que el mercado de la vivienda pierda fuerza. Precisamente, uno de los barómetros que marca si la construcción tira hacia arriba o en sentido inverso es el consumo de cemento. Los síntomas apuntan que está cayendo y que los pronósticos a futuro no son nada buenos.

Caída del consumo de cemento

Los últimos datos de la patronal Oficemen revelan que, en junio pasado, el consumo de cemento cayó un 2,9%, situándose en 1.213.905 toneladas, unas 35.806 toneladas menos que en el mismo mes de 2018. Frente a los datos del primer trimestre, la demanda del segundo trimestre se ha desacelerado un 4%.

“A pesar de la positiva evolución de la vivienda, la no reactivación de la obra pública y el retraso en ejecución de la obra ya licitada está ralentizando el crecimiento del consumo de cemento”, señala el presidente de Oficemen, Jesús Ortiz.

Respecto a las exportaciones, que encadenan ya 25 meses de número rojos, se han reducido en junio un 32%, situándose en 450.728n toneladas, unas 211.74 toneladas menos que en igual mes de 2018. En el acumulado del año, al cierre del primer semestre se han perdido ya cerca de 900.000 toneladas respecto a igual periodo del pasado año, lo que supone una caída cercana al 22%.

“Si perdemos casi 900.000 toneladas en exportación y sólo ganamos 750.000 toneladas en el mercado doméstico, a nuestra industria no le salen las cuentas”, declara Ortiz, que añade que “esta situación se suma al aumento que se está produciendo en las importaciones en los últimos meses, provenientes de terceros países, en los que no se penalizan las emisiones de CO2 y cuyos costes energéticos son muy inferiores a los nuestros”.

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