El parqué es un au­tén­tico avis­pero nada re­co­men­dable para los in­ver­sores par­ti­cu­lares

Los expertos creen que hay que aprovechar cualquier rebote en Bolsa para salir

Las ac­ciones se­guirán acu­sando el miedo a una des­ace­le­ra­ción mayor de la ya des­con­tada

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Cuando en la pri­mera se­mana de agosto China de­valuó el yuan hasta los ni­veles más bajos desde 2008 como res­puesta a las ame­nazas aran­ce­la­rias de Donald Trump, mu­chos in­ver­sores fueron co­gidos con la guardia baja. De va­ca­cio­nes, no tu­vieron ca­pa­cidad de reac­ción al­guna hacer frente a lo que ven­dría in­me­dia­ta­mente: crisis po­lí­tica en Italia, tam­bores de re­ce­sión en Alemania y un des­plome del 15% del peso ar­gen­tino tras la de­rrota elec­toral de Macri.

Casi de un plumazo, el Ibex 35 perdió toda la ganancia anual y puso en juego los 8.500 puntos. Los más nerviosos no esperaron y vendieron a toda velocidad. Los más expertos decidieron esperar al inevitable rebote hasta las inmediaciones de los 8.700 puntos y pusieron en práctica la recomendación general de los expertos: aprovechar cualquier reaccion, que no pasa de meramente técnica, para deshacer posiciones y reducir a la mínima expresión la exposición en Bolsa.

"Los rebotes que han llegado y están por venir a corto no tienen no tendrán consistencia alguna. Los valores más zarandeados, con MásMóvil como ejemplo más claro, están reaccionando desde mínimos pero poco más. Y otros como Cellnex, Iberdrola, Ferrovial o Acciona que llevan tirando todo el año tienen ya bastante limitado su potencial. Mientras, la banca sigue muy tocada y lo seguirá estando durante bastante tiempo aún. A corto y medio plazo no hay mucho que hacer en bolsa, ni en España ni en el resto de Europa", señalan fuentes bursátiles.

Por lo tanto, el mercado sigue siendo clararamente bajista a corto plazo. Para los inversores particulares, la bolsa es un avispero cargado de volatilidad. Y muchas de las grandes gestoras han dado el año por terminado en España. Especialmente las que apostaron por el Ibex cuando empezó 2019 y cazaron el minirally hasta los cerca de 9.600 puntos que terminó en abril, antes que el BCE decidiera cambiar radicalmente el sesgo de su politica monetaria.Ç

Los expertos apuestan porque el Ibex caerá hasta perforar los mínimos de la semana pasada. "No veremos una concatenación de malas noticias como la de la primera semana de agosto, pero lo normal es que se imponga la atonía a la vista de que no deja de crecer el miedo a una desaceleración económica superior a la que el mercado ya descuenta. Hasta que el BCE se pronuncie en septiembre no es previsible que nadie mueva un dedo para tomar riesgos", señala un gestor nacional.

El Ibex dio otro ejemplo de debilidad este martes. Bastó la dimisión del pimer ministro italiano, Giuseppe Conte, para volver a llenar el parqué de números rojos y devolvió al Ibex a los 8.600 puntos, otra vez subido en la montaña rusa. Una demostración, la enésima, de que el mercado está hecho un flan, sin dinámica propia, al designio de la actualidad geopolítica y siempre al dictado de ese gran patrón llamado Wall Street que marca el camino con apabullante superioridad.

"Las valoraciones de las bolsas estadounidenses siguen siendo muy altas y todo el mundo sabe que con el Nasdaq en los 8.000 puntos y el Dow Jones pone encima de los 26.000 la corrección es inevitable", asegura un gestor nacional que como la mayoría cree que la mejor opción ahora es la liquidez. La consigna está clara: cazar el más pequeño rebote para seguir aligerando las carteras y poner el dinero a buen recaudo. De momento, no hay estrategia alternativa en el parqué.

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