Según IDC, el 20% de las or­ga­ni­za­ciones es­pañolas ya ha des­ple­gado pro­yectos reales

El internet de las cosas: la revolución que llenará de euros los balances de las empresas

El nú­mero de dis­po­si­tivos co­nec­tados au­men­tará a 20.400 mi­llones en 2020

Internet móvil
Internet móvil

La si­guiente re­vo­lu­ción di­gital ya está aquí y tiene nombre pro­pio: El in­ternet de las cosas (IoT – Internet of Things por sus si­glas en in­glés). Se trata de una nueva era que puede ge­nerar bas­tante cre­ci­miento a todo tipo de em­pre­sas. A día de hoy, está to­mando forma rá­pi­da­mente a nuestro al­re­de­dor. Es im­por­tante que los in­ver­sores lo en­tiendan para que puedan re­co­nocer sus im­pli­ca­ciones y las opor­tu­ni­dades que puede ge­nerar en el largo plazo. En España, ya está lle­gando.

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El llamado internet de las cosas está ampliando el poder de Internet más allá de los ordenadores y los teléfonos inteligentes a una amplia gama de objetos, procesos y entornos. A través de él se conectan dispositivos y otros elementos para recopilar información valiosa y enviarla a la nube para su análisis o incluso a otros elementos conectados.

Este aumento de la información ya está “ayudando a las empresas y las personas a mejorar las decisiones, la eficiencia y la productividad”, destaca Alger Asset Management, gestora participada por La Française AM.

La consultora Gartner estima que había 11.200 millones de dispositivos conectados en 2018 y que esa cifra aumentará a 20.400 millones en 2020. Cuando un objeto está conectado a Internet, puede enviar información o recibir información, o ambas cosas. Esta capacidad no implica que un dispositivo tenga un súper almacenamiento o un súper ordenador en su interior, sino que puede conectarse o tener acceso a un sistema de gran almacenamiento.

Asimismo, la recopilación y envío de información requiere sensores que pueden variar desde detectores de temperatura y humedad hasta los de calidad del aire y de luz. Estos sensores nos permiten recoger datos del entorno y tomar mejores decisiones. Los beneficios se pueden “encontrar en todas las industrias”, apunta la gestora.

Por ejemplo, en agricultura el internet de las cosas puede utilizarse para detectar la humedad en el suelo y predecir las precipitaciones potenciales para saber exactamente cuándo pueden regarse los cultivos. De esta manera, se evitan consecuencias costosas derivadas de un mal riego.

Por tanto, proporciona a las empresas una visión y un control sobre las cosas y los entornos que tradicionalmente han estado fuera de su alcance. Para los proveedores de estos dispositivos, chips y softwares, puede significar mayores ventas y para los usuarios de esta revolución puede significar una “mayor rentabilidad”. Sin embargo, los actores que no se adapten a esta tendencia “pueden ver deteriorados sus beneficios”.

Desembarco en España

Según IDC, el 20% de las organizaciones españolas ya ha desplegado proyectos reales de Internet de las Cosas, de las cuales un 70% se está planteando ampliar el proyecto en los próximos 18 meses. Unos porcentajes que revelan como esta revolución tecnológica puede hacer que los balances de las compañías se llenen de euros. Eso sí, solo para aquellas que sepan adaptarse a los cambios.

El furor que se ha generado alrededor del Internet de las Cosas sigue creando opiniones dispares y visiones de la realidad tan diversas como lo hacen otros escenarios muy alejados de la tecnología. Consultoras como Strategy Analytics echa por tierra el subidón de del IoT, pero otras como IDC mantienen una visión opuesta.

Esta firma de investigación apunta que, si bien la inversión global en tecnología IoT superará el billón de euros en 2021, el mercado europeo está experimentando una tasa de crecimiento anual compuesto del 16% hasta esa fecha. España es el quinto país en inversión en esta tecnología en Europa, y se espera que el gasto crezca un 16% cada año entre 2017 y 2021 llegando hasta los 19.000 millones. Casi nada.

Asimismo, se prevé que el 45% de las empresas que adopten el internet de las cosas Europa Occidental aplicarán inteligencia artificial y tecnologías analíticas. “Esto es así porque debemos considerar al IoT como punto de captación inicial de datos que deberán ser posteriormente tratados por la inteligencia artificial para dotarlos de valor”, concluyen desde IDC

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