Monitor de Latinoamérica

Notable avance en Brasil y México y fuerte re­tro­ceso en Bolivia y Dominicana

Latam: primer aumento de la inversión extranjera en un lustro

La IED creció el 13,2% en 2018, pese a la de­bi­lidad de la ex­pan­sión eco­nó­mica

Presentación de Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe
Cepal.

Pese a la des­ace­le­ra­ción del PIB re­gis­trada en 2018, Latinoamérica fue capaz de re­vertir el con­ti­nuado re­tro­ceso en la lle­gada de in­ver­sión ex­te­rior de los úl­timos años. La re­gión re­gistró un au­mento en la re­cep­ción de IED del 13,2% el año pa­sado, re­vir­tiendo la ten­dencia de­cre­ciente desde hace cinco años gra­cias al im­pulso de Brasil y México, según in­forma la Cepal.

Estas cifras, sin embargo, difieren de las ofrecidas hace unos meses por la Unctad, que fijaba una fuerte caída del 6% en 2018 en su ‘World Investment Report’. Para 2019, Cepal espera un deterioro en la llegada de IED, debido a la baja expansión económica regional y la incertidumbre por el conflicto comercial EEUU-China.

En abierto contraste con la tendencia mundial, los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia Latam crecieron en 2018 frente a 2017, y totalizaron 184.287 millones de dólares, con lo que la región puso fin a un lustro de caídas, si bien la cifra alcanzada está aún muy por debajo de los valores registrados durante el ciclo de auge del precio de las materias primas, hace una década, según dice la Cepal en su informe ‘La IED en América Latina y el Caribe 2019’.

En el conjunto de Latam, en 16 países hubo aumento de las entradas con respecto a 2017 y en 15 países, disminución. En Iberoamérica, de los 17 países analizados (todos menos Cuba y Venezuela) la inversión aumentó en 8 y retrocedió en 9. Los crecimientos más elevados correspondieron a Ecuador, Panamá, Brasil y México, aunque la IED avanzó también en Chile, Argentina, Uruguay y Honduras. Y las caídas más señaladas se produjeron en Bolivia, Nicaragua y República Dominicana, aunque la llegada de capitales también bajó en Colombia, Perú, Paraguay, Costa Rica, El Salvador y Guatemala.

La mayor parte del crecimiento de la IED en 2018 se explica por las mayores inversiones en Brasil (88.319 millones de dólares, el 48% del total regional, con un incremento del 25,7% sobre el año anterior) y en México (36.871 millones, el 20% del total, con un avance del 15,2%). En cifras brutas Argentina, donde el reciente triunfo del peronismo sobre el presidente Macri en las primarias presidenciales ha generado nerviosismo entre los inversores, fue el tercer mayor receptor, con 11.873 millones (y un aumento del 3,1% respecto a 2017), por delante de Colombia (11.352 millones, -18%); Panamá (6.578 millones de dólares, +36,3%); Perú (6.488 millones, -5,4%) y Chile (6.082 millones, +3,9%).

En Ecuador la IED creció el 127,5%, a 789 millones, mientras que en Bolivia cayó el 55,7%, a 316 millones, el menor montante desde 2006. En Paraguay se redujo el 0,4%, a 6.488 millones y en Uruguay avanzó el 2%, a 2.702 millones. En Costa Rica bajó el 3,2%, a 2.764 millones; en Guatemala descendió el 11,8%, a 1.032 millones y en El Salvador cedió el 5,5%, a 840 millones. Nicaragua sufrió un hundimiento en la llegada de IED (-53,5%, a 359 millones) y Dominicana, una muy sensible caída del 29%, a 2.535 millones.

En Sudamérica la IED creció el 14,4% (128.994 millones); en Centroamérica avanzó el 9,4% gracias a Panamá y en el Caribe cayó el 11,4% por el deterioro dominicano. La mayor parte del capital que ingresó a la región provino de Europa (muy presente en el Cono Sur) y EEUU (gran inversor en México y Centroamérica). China perdió participación en fusiones y adquisiciones en el área.

Pese a lo positivo de las cifras, la situación dista de ser halagüeña en cuanto a atracción de inversión, uno de los motores del crecimiento regional. La Cepal observa que “la recuperación del dinamismo en 2018 no se fundamentó en el ingreso de aportes de capital, que sería la fuente más representativa del renovado interés empresarial por instalarse en los países del área, sino en el crecimiento de reinversión de utilidades y préstamos entre compañías”.

Para el organismo, “en un contexto internacional de reducción de los flujos de IED y de fuerte competencia por las inversiones, las políticas nacionales no deberían orientarse a recuperar los montantes registrados a inicios de la década, sino a atraer cada vez más IED que contribuya a formar capital de conocimiento y avanzar a patrones de producción, energía y consumo sostenibles”.

Y para 2019, las perspectivas no son alentadoras por el contexto internacional y la debilidad interna: la propia Cepal pronostica un avance del PIB de sólo el 0,5% en Latam, tras el crecimiento del 0,9% de 2018. De hecho, se espera una caída de hasta un 5% en la IED y para México se otea un avance limitado al 2,5% en 2019. Por contra, la situación mejoraría en Colombia, que en el primer trimestre registró entradas por 3.300 millones.

Respecto al comportamiento de las multilatinas, Cepal señala que la salida de IED desde los países de Latam disminuyó en 2018 por cuarto año consecutivo, a 37.870 millones de dólares. El 83% de la inversión directa en el exterior procedente de la región tuvo su origen en Brasil, Chile,

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