La en­tidad semi pú­blica re­sulta más cas­ti­gada que el resto del sector por la si­tua­ción de los tipos

La acertada gestión en Bankia no basta para alejar las incertidumbres políticas

El temor de la en­trada de Unidas Podemos en el Gobierno pro­picia la huida pre­ci­pi­tada de in­ver­sores

José Sevilla, Bankia
José Sevilla, Bankia

La buena ges­tión no pa­rece ser su­fi­ciente para acabar con los pro­blemas de Bankia en un sector que cada vez más in­ver­sores le dan la es­palda por la cre­ciente com­pe­ten­cia, las di­fi­cul­tades de hacer ne­gocio con los tipos por los suelos y el temor a un parón brusco de la eco­no­mía. Circunstancia que ha lle­vado a los ana­listas a sacar la ti­jera en los úl­timos me­ses, acen­tuando la sa­lida pre­ci­pi­tada de ac­cio­nis­tas.

Bankia cuenta además con el lastre del rescate por el que pasó a ser un banco público y cualquier medida amenaza con ser una carga aún mayor. La posible reprivatización, después de las dos colocaciones del 7% realizadas en 2014 o 2017, se complica de forma sustancial en las actuales condiciones de mercado, si no es asumiendo importantes pérdidas que puede suponer un importante desgaste de Gobierno.

En los últimos meses, se han barajado otras posibles fórmulas como la fusión con el Sabadell, también en una situación complicado y necesitado de medidas para engordar su balance. Esto, sin embargo, genera más incertidumbre que confianza, pues los operadores recuerdan el enorme fiasco del proceso de fusiones que llevó a la constitución de Bankia y su posterior salida a Bolsa.

En las últimas semanas se ha empezado a hablar también de una posible operación con BBVA. Según las malas lenguas, el PNV estaría aprovechando la actual debilidad de la entidad vasca, comprometida en acciones judiciales, para impulsar una operación de adquisición de Bankia, cuya entidad resultante fuera presidida por Goirigolzarri, antiguo consejero del BBVA. Especulaciones que muchos operadores se toman a chufla.

La otra opción es dejar las cosas como están y seguir esperando tiempos mejores. Una estrategia que de momento tampoco está funcionando. Según cálculos de los expertos, las acciones de Bankia deberían multiplicar su actual precio por más de siete, un 600%, para que el Estado pueda recuperar todo el dinero puesto en el rescate. Y eso sin contar con los intereses devengados en todo este tiempo.

Con todo, en el día a día, los operadores pueden ir sacando provecho de los posibles rebotes del valor. Tras llegar a caer más de un 30% en el acumulado del año, en el mercado se cree que el valor habría tocado suelo o estaría a punto de hacerlo. Si los grandes bancos centrales empiezan a tomar medidas de estímulo tal y como parece lo más normal para septiembre podría esperarse un rebote general del sector y más en particular de Bankia.

Lo más lógico, teniendo en cuenta la progresiva mayor solidez de sus resultados, es que vuelva pronto hacia los máximos de 2018, sobre los 4 euros por acción. Pero también es verdad, que se viene hablando durante mucho tiempo de esta posibilidad sin que su cotización haya cumplido lo más mínimo estas expectativas.

Artículos relacionados