Los ex­pertos creen que aún no se puede ha­blar de des­ace­le­ra­ción in­mo­bi­liaria

La vivienda se juega en la arena política el tan temido cambio de tendencia

Los com­pra­dores con­gelan sus de­ci­siones de compra hasta el mes de sep­tiembre

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias
Pedro Sanchez y Pablo Iglesias

El de­bate sobre un pre­sunto cambio de ten­dencia del mer­cado in­mo­bi­liario es­pañol sube de in­ten­si­dad. La re­baja del 9% en el nú­mero de com­pra­ventas de vi­vienda que re­coge el INE en junio y el 19% re­co­gido por las es­ta­dís­ticas de los no­ta­rios han sem­brado la alarma en el sector clave para la buena salud de la eco­nomía es­pañola. Sin em­bargo, los ex­pertos creen que hay mu­chos ma­tices en estas ci­fras y re­co­miendan pru­dencia antes de emitir un ve­re­dicto.

Primero, porque las cifras de junio recogen el impacto de la entrada en vigor de la Ley Hipotecaria. Se pararon muchas operaciones que previsiblemente se retomarán en los próximos meses. Y segundo porque la incertidumbre política en España, que en los mercados financieros tiene un impacto mínimo, de momento sí se está dejando notar en el inmobiliario. Se trata de una cuestión de confianza que está provocando una sobredosis de cautela.

"Sólo hay que ver la cantidad de pisos sin alquilar en la costa este verano. Pesa que no haya Gobierno, lo que hace que muchos españoles se replanteen hasta sus gastos veraniegos. ¿Que no harán con decisiones tan relevantes a largo plazo como comprar un casa? Muchos van a esperar hasta que en septiembre se concreten las negociaciones para investir a Pedro Sánchez. Hará falta un Gobierno fuerte para evitar que el ladrillo cambie de tendencia", señalan fuentes del sector.

Los agentes del mercado inmobiliario están de acuerdo en que del factor político nacional depende "el 50% del futuro del sector". El resto de la responsabilidad se lo reparten la desaceleración económica europea (el desplome del 1,5% de la producción industrial alemana ha sembrado el terror a la espera del que el PIB del tercer trimestre diga si el país entra o no en recesión), el 'Brexit' y una guerra comercial entre Estados Unidos y China que llega para quedarse mucho tiempo. No habrá acuerdo hasta las presidenciales de 2020, coindicen los analistas.

Al mercado no le gusta la posibilidad de un gobierno PSOE-Unidos Podemos por su perfil intervencionista en un mercado como el inmobiliario que ha resucitado en los últimos años con pocas ataduras. "Pero todo dependerá de las líneas rojas del acuerdo entre ambas formaciones, que a pesar de los recelos tiene todas credenciales para salir adelante. Si el poder de la formación morada es limitado, el mercado inmobiliario se lo tomará como un mal menor. Si no... Pero la realidad es que en plena desaceleración económica en Europa habrá poco lugar para las improvisaciones. Bruselas estárá muy alerta", señalan en una gran promotora nacional.

Lo cierto es que el ladrillo español afronta la cita en un momento decisivo. Después de cinco años de crecimiento, el mercado estaba obligado a entrar en una fase de consolidación como la actual. A la espera de lo que ocurra en la segunda mitad del año, el pinchazo de junio (por debajo de las 41.000 viviendas vendidas) deja el número de transacciones en el mismo nivel que hace un año. El mercado cree que habrá una cierta normalización a medida que avance el año, pero el crecimiento será modesto.

"Incluso, no es una mala cosa que en un 2019 tan difícil económica y políticamente subamos sólo un poco. Así, si la sangre no llega al río, los crecimientos futuros serán más ordenados. A eso deberían ayudar la moderación de los precios, que han reducido la velocidad de subida especialmente en las grandes capitales" señalan en una consultora inmobiliarias que recuerda que las valoraciones de los inmuebles siguen los suficientemente lejos de los niveles de 'boom' como para garantizar que el ciclo no acabará de forma abrupta.

Una teoría que confirma el último dato de precios de las viviendas de segunda mano, que supone ocho de cada 10 casas vendidas en España. En Según datos de Redpiso, los precios de las compraventas crecieron algo más del 4% en el primer semestre del año, muy por debajo de los registros de los años anteriores. Por lo tanto, estamos asistiendo a un proceso de normalización que de momentos en muy ordenado.

Con estas cartas sobre la mesa, hay una gran división de opiniones entre quieres creen que el parón es coyuntural y entre los que opinan que es de más largo alcance. Pero nadie se atreve a vaticinar una cambio de ciclo para el ladrillo español después de un quinquenio de vino y rosas. El futuro dependerá de la demanda de los inversores, que para empezar depende de la formación de un Gobierno estable poco proclive a las aventuras. De momento, no hay más remedio que dar tiempo al tiempo.

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