Los ana­listas es­peran re­gis­tros ne­ga­tivos en el se­gundo tri­mestre del año

El dato del PIB en Alemania condiciona la evolución inmediata de la Bolsa

La ame­naza de un es­tan­ca­miento y los tipos bajos de­ciden el humor de los ope­ra­dores

Ángela Merkel, canciller alemana
Ángela Merkel, canciller alemana

¿Y si la lo­co­mo­tora eu­ropea se para? ¿Cuánto puede di­si­mular la zona euro la des­ace­le­ra­ción eco­nó­mica en marcha sin el pulmón de Alemania? Los in­ver­sores y ana­listas han mar­cado en rojo en el ca­len­dario este miér­coles 14 de agosto, cuando se pu­blica el PIB del se­gundo tri­mestre de la mayor eco­nomía del área. El dato llega en el epi­centro del ve­rano, con mu­chos in­ver­sores fuera de juego y los mer­cados pa­ra­li­zados por la in­cer­ti­dum­bre. Se an­toja de­ci­sivo.

"Es verdad que los volúmenes de contratación siempre son bajos en agosto, pero lo de este mes supera todas las previsiones más negativas. El mercado se ha casi paralizado. Es verdad que la guerra comercial y la crisis política italiana tienen mucho que ver, pero los últimos datos macro en Alemania han tenido una importancia capital para convertir la bolsa española en un secarral. La parálisis es casi absoluta", señalan en uno de los mayores bróker del mercado español.

La semana pasada, con los mercados en ebullición, la negociación en la Bolsa de Madrid no alcanzó los 7.000 millones de euros en total. El protagonismo de los inversores finales es testimonial, y sólo los especuladores hacen de las suyas. El problema es que el mercado está esperando un PIB negativo del 0,1% para Alemania en el segundo trimestre y del -0,3% anualizado. Gran parte de este impacto esta descontado en las Bolsa, pero nadie quiere arriesgar un alamar hasta conocer el dato definitivo.

En juego está el futuro de la Eurozona después de unos últimos datos macro desalentadores por más que Alemania los considere coyunturales. "Tienen que dar una imagen de tranquilidad, pero la realidad es que las últimas cifras conocidas tienen poca defensa. Será muy díficil que el resto de la zona euro no se contagie, y muy pronto, de una coyuntura que hay que leer en términos de que la desaceleración económica no deja de coger velocidad", señalan en el equipo de análisis de un banco español.

El pinchazo de la producción industrial y de las exportaciones alemanas, que tradicionalmente miden la fortaleza de su economía, es más que preocupante. La primera se contrajo algo más de un 5% interanual y las segundas cayeron un 8% en junio. Hay que volver tres años atrás para encontrar un descenso tan pronunciado. Ahora el superávit comercial es un 10% menor que hace un año. Todavía no hay razones para el pánico, pero sí para la máxima preocupación.

Mientras, el indicador IFO de confianza empresarial retrocede hasta niveles de 2013 y hace que algunos observadores amplíen las expectativas de PIB negativo al tercer trimestre. Un escenario que se traduciría en recesión técnica y que justificaría la política de nuevas y masivas inyecciones de liquidez en la zona euro anunciada por el Banco Central Europeo (BCE). "Todo empieza a cuadrar después de los últimos datos macro de Alemania", señalan fuentes bursátiles.

La gran pregunta es hasta qué punto puede ser pasajera esta sucesión de malas noticias macro provocadas por la guerra comercial entre Estados y China y el 'Brexit'. Alemania dice que es coyuntural, pero los analistas no lo tienen tan claro. "No habrá acuerdo entre las dos superpotencias hasta las elecciones presidenciales de 2020 y, respecto al 'Brexit', nadie es capaz de vaticinar que va a pasar de aquí hasta la vuelta del verano. Son amenazas a corto pero también a medio plazo", aseguran.

Con estas cartas sobre la mesa, el PIB que se conocerá el miércoles tiene una importancia capital. Un dato peor de lo esperado secará aún más unas bolsas escuálidas en términos de actividad en las que todos los frentes están abiertos. En España, el dinero se ha tomado unas vacaciones que van mucho más allá del período veraniego. Sin Gobierno y con el crecimiento económica amenazado, vienen días de máxima incertidumbre.

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