BOLSA

Sniace, compleja situación

La preo­cu­pa­ción se ha ex­ten­dido entre los pe­queños ac­cio­nistas de Sniace ante la débil marcha de su cuarta am­plia­ción en apenas tres años. El grupo pa­pe­lero tan solo ha lo­grado co­locar un 37% del im­porte pro­puesto, un total de 32,6 mi­llones de eu­ros, en las dos de las tres pri­meras rondas de ad­ju­di­ca­cio­nes.

En concreto, la compañía ha conseguido por el momento la suscripción de 120,5 millones de acciones por un importe efectivo de 12,05 millones de euros en los dos primeros intentos. Durante el período de suscripción preferente, finalizado el 5 de agosto, se suscribieron 104,9 millones de acciones por 10,4 millones de euros, mientras que en el período adicional se suscribieron algo más de 15,5 millones de títulos por 1,55 millones de euros.

En esta segunda ronda, el presidente de Naturhouse, Félix Revuelta solicitó 40 millones de acciones adicionales, mientras que Sabino García Vallina, presidente de TSK, desembolsó el importe necesario para la suscripción de 65 millones de acciones, elevando su participación al 30% en el límite de una oferta pública de adquisición (OPA).

Ahora se abrirá un período de asignación discrecional. Una tercera vuelta para intentar acercarse a los 32,6 millones de euros aprobados por la junta a finales del pasado mes de mayo con el fin de acometer las inversiones incluidas en su plan estratégico.

Los operadores no se muestran demasiado optimistas en los foros bursátiles de cara a la consecución final de sus objetivos a no ser que se produzca un sobreesfuerzo de sus principales accionistas, algunos de ellos además con las manos atadas. A ello se suma las complicadas condiciones del mercado, coincidiendo con la puesta en marcha de la operación, lo que sin duda será una dificultad añadida para Sniace.

Eso explica buena parte de los ajustes sufridos en las últimas sesiones que han llevado su cotización de nuevo por debajo del nivel del euro por acción con un notable riesgo de acercarse a sus mínimos del año en caso de no poder cerrar la OPS con un cierto nivel de satisfacción, que a día de hoy se ve bastante complejo.

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