Monitor de Consumo Bancario

Entidades del país nór­dico lanza un prés­tamo con un in­terés ne­ga­tivo del -0,5%

Los bancos daneses pagan a sus clientes por vincularse a una hipoteca

En España, los in­tereses per­ma­necen en mí­nimos his­tó­ricos tras la mo­di­fi­ca­ción del cálculo del Euribor

Firma de Hipoteca
Firma de Hipoteca

No sólo no se de­jarán el sudor y la sangre para pagar sus prés­ta­mos, sino que co­brarán por ellos. En Dinamarca, al­gunas en­ti­dades fi­nan­cieras están lan­zando al mer­cado re­vo­lu­cio­na­rias ofertas de hi­po­tecas con tipos de in­terés ne­ga­tivo. Los di­rec­tivos de estos bancos no se han vuelto locos ni han con­ver­tido a sus em­presas en ONG, sino que han te­jido una es­tra­tegia a largo plazo tras una atenta lec­tura de la ac­tual co­yun­tura.

A principios de este mes, el banco danés Jyske anunció su plan de conceder hipotecas a 10 años referenciadas a un interés negativo (del -0,5%). Poco después, otra entidad bancaria, Nordea, dobló la apuesta integrando en su catálogo préstamos por vivienda con interés negativo ¡a 30 años!

El cambio generacional, la clave

Una lectura superficial lleva a la conclusión de que la situación del país escandinavo es incongruente con el abecé del sector financiero, que concede préstamos a cambio de un porcentaje de intereses que constituyen su beneficio. Hipotecas estiradas hasta las tres décadas con intereses en números rojos que obligan a pagar al prestatario.

¿Dónde está el negocio?

Según los analistas, estos préstamos serán rentables si la Economía entra en el círculo de la deflación, es decir, si el valor del dinero aumenta. Aunque desde Nordea han declarado a la prensa internacional que la situación es "inquietante", lo cierto es que las entidades que han decidido dar este paso lo hacen basándose en proyecciones socioeconómicas muy claras.

En primer lugar, la población de la próspera Dinamarca está envejeciendo rápidamente, y la previsión es que el segmento de población que está entre la cuarentena y los 60 años de edad se reduzca significativamente en los próximos 10 años. Y es precisamente ese colectivo el que tiene mayor capacidad y solvencia para adquirir inmuebles.

La perspectiva es, por tanto, que los interesados en comprar una vivienda escasearán en la próxima década, por lo que será difícil convertir la adquisición de ahora en el negocio del mañana. Así, los que se hipotecan en la actualidad están garantizando la inversión a los accionistas de los bancos, que en último término son los que financian el préstamo. Y lo hacen asumiendo el riesgo, ya que según la legislación danesa éste recae en el cliente y no en el banco. Todo el mundo gana.

El inacabable ciclo del 'dinero barato'

La supuesta incongruencia financiera queda, pues, desmontada: al conceder préstamos a interés negativo las entidades están invirtiendo a futuro en el propietario danés, que es uno de los activos más fiables del mundo. Es su manera de cubrirse las espaldas ante la situación de los mercados internacionales.

Desde una perspectiva macroeconómica, las políticas expansivas del Banco Central Europeo (BCE), nacidas durante la crisis económica, han instalado los tipos negativos en el mercado de compra de deuda soberana. Actualmente, la deuda soberana de Alemania y de la propia Dinamarca están en el -0,5%.

En nuestro país, la posibilidad de cobrar por firmar una hipoteca ha llegado a estar sobre la mesa, aunque hubo consenso entre las entidades para descartar este escenario y calificarlo de disparate económico. En cualquier caso, los intereses de las hipotecas españolas siguen bajo tierra, con un euribor que a día 9 de agosto se situó en un -0,319% de media mensual.

Cabe destacar que este índice, al que están referenciadas la inmensa mayoría de las hipotecas en España, comenzó el pasado abril la implementación gradual de su nuevo método de cálculo, basado en los datos sobre los tipos a los que los bancos pueden obtener financiación de otras entidades.

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