La ren­ta­bi­lidad de su be­ne­ficio bruto de ex­plo­ta­ción cede casi un punto por­cen­tual

Unos resultados 'justitos' y los daños colaterales del Brexit lastran a Aena en Bolsa

Los pa­sa­jeros del Reino Unido son el se­gundo grupo de pa­sa­jeros más nu­me­roso

30/06 Privatización aérea en España; la venta parcial de AENA ...
Instalaciones de AENA en Barakas.

Aena se dejó en Bolsa este miér­co­les, 31 de ju­lio, un 3,24%, des­pués de que los in­ver­sores reac­cio­naran ante las cuentas se­mes­trales pre­sen­tadas en la jor­nada an­te­rior. Las ór­denes de venta le hi­cieron llegar a perder un 2,75% en los pri­meros com­pases de la se­sión, que des­pués se fue desa­rro­llando como una mon­taña rusa, pero siempre por de­bajo del cierre del día an­te­rior hasta ce­rrar peor. El pro­blema pa­rece estar en que la cuenta de re­sul­tados es bas­tante jus­tita y en que al­gunos ana­listas dudan de si un Brexit sal­vaje puede dejar se­cuelas en el fu­turo.

En la jornada anterior, en la que el Ibex 35 perdió los 9.000 puntos, con todos los valores en rojo, Aena sólo cayó el 1,05%, y eso a pesar de que prácticamente todos los analistas coincidían en que el brexit tenía gran parte de la culpa de esta sesión tan nefasta.

Eso, según fuentes del mercado consultadas por Capitalmadrid, quiere decir que los inversores no ven el brexit un peligro directo de gran calado, como sí les ocurre por ejemplo a IAG y al Banco Sabadell, por ejemplo, aunque sí que observan daños colaterales en caso de que el Reino Unido acabe por abandonar la Unión Europea sin acuerdo.

Pero lo mejor es verlo con cifras. Hace poco que la ministra de Industria, Comercio y Turismo en funciones, Reyes Maroto, recordaba que de los más de 80 millones de turistas que vienen a España cada año, más de 18 millones son británicos. Y de ellos, un 40 % ha estado más de siete veces en nuestro país y un 84 % ha repetido. Por otra parte, una encuesta realizada hace pocos meses por la agencia online Rumbo señalaba que el 87% de los encuestados británicos decía que seguirían viniendo a España con la misma frecuencia, con o sin brexit, y un 13% afirmaban que estaban pensando incluso en incrementar la frecuencia de sus viajes a España.

Desde el punto de vista de Aena, y según los datos aportados por la propia compañía, el 16,4% de los pasajeros que se mueven en los aeropuertos españoles tienen origen o destino en aeropuertos del Reino Unido. A juzgar por los datos que maneja el sector turístico, la intención de los viajeros británicos en busca de sol y playa no parece que vaya a sufrir mucho, a pesar de que en 2018 el número cayó en un 2%, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Siguiendo con el punto de vista de Aena, hay que ver también cómo afectaría el brexit a las compañías aéreas que transportan a los viajeros que salen o llegan a aeropuertos españoles. Durante el primer semestre de 2019, el 18,3% lo ha hecho en Ryanair, que no es una empresa británica, sino irlandesa, lo cual le garantiza poder volar hacia aeropuertos de la Unión Europea en caso de ruptura con el Reino Unido. Si lo que se mira es la influencia directa del negocio británico en Aena, tampoco es para echarse a temblar. El gestor aeroportuario español tiene el 51% del aeropuerto inglés de Luton, que en el primer semestre de 2019 le ha aportado un 5,8% de los ingresos totales, un 3,9% del beneficio bruto de explotación (Ebitda) y un exiguo 0,2% del beneficio neto. Nada que pueda asustar a los inversores, porque las cifras son realmente bajas comparadas con el resto de la actividad de Aena.

¿Cuál es, pues, el temor de algunos analistas sobre los daños colaterales del brexit? Una salida de la Unión Europea sin acuerdo arrastraría seguramente a la libra esterlina a una depreciación frente al euro (ayer cotizaba a 1,09 euros tras caer un 2,5% en dos días) y puede que llegara a valer menos que la divisa común europea. Eso sería un problema por el deterioro del poder de compra de los ciudadanos británicos en la zona euro, e incluso en la zona del dólar.

Puede que algún pequeño descenso de turistas podría producirse sencillamente porque los viajes de vacaciones comienzan a ser inalcanzables para algunos, pero los expertos coinciden en que los viajeros procedentes del Reino Unido prefieren seguir viniendo a España que a otros destinos más baratos como Turquía, Túnez o Egipto. El resto de los competidores importantes (Italia, Grecia o Francia) están también en la zona euro, con lo que el efecto en este caso es nulo.

Cuentas justitas

Ya se ve que el brexit es un problema, pero no de vida o muerte, y no parece ser razón suficiente ni fundamental para el castigo de Aena en Bolsa. Entonces, hay que ir a ver las cuentas de la compañía. El beneficio neto del semestre ha sido de 559 millones de euros, con un aumento del 8,6% sobre el mismo período de 2018. Esto se produce tras un incremento del 5,7% en el número de pasajeros y después de que los ingresos por actividades comerciales (duty free y tiendas de aeropuertos fundamentalmente) hayan subido un 10,5%. Esta área de negocio (el comercial) supone ya el 27,6% del total de los ingresos de la compañía.

Los ingresos por la actividad aeronáutica, o lo que es lo mismo, lo que Aena cobra a las aerolíneas por cada billete expedido que tenga como origen o destino un aeropuerto español, suponen el 64,6% del total y han crecido en este semestre un 4,5%. A esto se le suma que el consejo de administración de Aena ha aprobado una propuesta tarifaria para 2020 que supone una reducción del -1,17% respecto al ingreso por pasajero de 2019. La nueva tarifa propuesta responde al mandato del Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) para el quinquenio 2017-2021, aprobado por el Gobierno en enero de 2017, y que ahora debe pasar el filtro de la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC).

Este aspecto, según las fuentes consultadas por Capitalmadrid, ha podido asustar un poco a algunos inversores, ya que para mantener crecimientos de ingresos con tarifas más bajas deben crecer simultáneamente el número de pasajeros y el apartado de la actividad comercial. En el capítulo de pasajeros, con las nuevas tarifas propuestas para 2020, lograr un incremento de ingresos por actividad aeroportuaria como la del primer semestre de 2019 supondría tener que aumentar al menos en un 5,5% adicional el número de pasajeros de los aeropuertos españoles. Eso, con la dificultad añadida del brexit, es una meta que a algunos expertos les parece un poco complicada.

En el área comercial, sin embargo, las cosas no parecen, a priori, muy complicadas. Para empezar, cualquier incremento de ingresos en esta área de negocio se traslada en mayor proporción al beneficio, ya que su rentabilidad (medida en Ebitda sobre ingresos) es del 78,3% frente al 49,5% de la que registra la actividad aeroportuaria pura. Dentro de esta área comercial, la actividad de las tiendas duty free (libres de impuestos) suponen un 44,7% del negocio, mientras que las tiendas normales de marca suman un 27% a los ingresos. El resto proviene fundamentalmente de restauración y aparcamientos.

Este apartado de actividad comercial está muy asegurado para lo que queda de 2019 y 2020, ya que las rentas mínimas garantizadas en los contratos en vigor le aseguran a Aena un ingreso mínimo de 754 millones en 2019 y de 715 millones en 2020, año en el que caduca el de las duty free y tiene que ser renovado. De hecho, además, el ingreso medio por pasajero para Aena por la actividad comercial en el primer semestre de 2019 ha sido de 4,5 euros, frente a los 4,3 del mismo semestre de 2018. Esa tendencia también es positiva.

Y en cuanto a la deuda, algo que también ha sido resaltada en las informaciones sobre las cuentas del gestor aeroportuario, hay que tener en cuenta que en las cuentas resumidas que presenta al final del primer semestre de cada año se compara la deuda financiera neta a 30 de junio con la vigente a 31 de diciembre anterior y eso puede generar también alguna duda.

Efectivamente, la deuda financiera neta a 30 de junio de 2019, calculada restando el efectivo en caja de los préstamos pendientes de pago, era de 6.906 millones de euros, cifra superior en un 3,8% a la de 31 de diciembre de 2018. Pero si se compara con los 7.200 millones de 30 de junio de 2018, la variación interanual ha sido de un descenso del 4,1%.

Esto tiene su explicación en que Aena paga el dividendo siempre en el primer semestre del año y reparte entre sus accionistas el 80% del beneficio neto de la empresa matriz. En 2018 fueron 984 millones y en 2019 han sido 1.045 millones los desembolsados por este concepto. A lo largo del segundo semestre la caja disponible se recupera y la deuda financiera neta siempre es menor que la del ecuador del año.

En cualquier caso, parece que las cuentas de Aena les han parecido algo justitas a los analistas con las amenazas que sobrevuelan el paisaje económico mundial. Habrá que esperar a ver cómo evolucionan las cifras en los siguientes trimestres y prestar atención a la tendencia en el número de pasajeros y al desenlace del brexit.

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