El trá­fico aéreo muestra un mayor re­punte de las fi­liales es­pañolas en el se­mestre

Iberia salva los muebles de IAG ante la sobrecapacidad aérea

La com­pañía lanza una ad­ver­tencia a sus bo­nistas ante la in­cer­ti­dumbre del Brexit

Avión de Iberia
Avión de Iberia

IAG, el grupo his­pa­no-­bri­tá­nico de trans­porte aé­reo, sigue na­ve­gando por los climas de in­cer­ti­dum­bre. El pro­ceso de se­pa­ra­ción del Reino Unido de la Unión Europea es su prin­cipal talón de Aquiles, pero pa­rece que, por lo pronto, está mos­trando unos nú­meros po­si­ti­vos, al menos en tér­minos de trá­fico. Son Iberia y Vueling las marcas que mejor com­por­ta­miento están te­niendo y salvan las ci­fras en plena tem­po­rada alta. IAG avisa a sus bo­nistas de las di­fi­cul­tades que el Brexit pueden su­poner en el largo plazo.

El camino de la aerolínea está siendo bastante complejo en los últimos meses. Los datos de la primera mitad del año muestran un ritmo de crecimiento sólido, de un dígito medio, y con la demanda avanzando por encima que la oferta. De momento, IAG va en línea para cumplir el objetivo de crecimiento de la capacidad en 2019, con un avance del 5,3% con respecto a 2018, al mismo tiempo que la demanda sigue creciendo a un ritmo más elevado. El esquema está bastante claro.

El riesgo sigue estando a la baja teniendo en cuenta que la comparativa será más exigente en el segundo semestre del año, también por la ralentización macroeconómica. Sin embargo, el principal problema que consigue sortear IAG es el de obtener buenas cifras, pese a la sobrecapacidad en el sector y a riesgos como el Brexit.

Lo llamativo sigue siendo el gran papel que tienen las marcas españolas por encima del resto. Por aerolíneas, sobresale que la demanda en Iberia sigue siendo elevada, y bastante superior al crecimiento de la capacidad. Además, la demanda en Vueling va viento en popa con niveles similares al de los últimos trimestres, mientras que British Airways mantiene el ritmo, y una fuerte desaceleración de los datos de Aer Lingus.

El cómputo global muestra que el número de pasajeros transportados aumentó un 6,1% con respecto al mismo periodo del año anterior. Por aerolíneas, en cuanto a demanda Iberia creció un 8,6%, Vueling un 6,8%, Aer Lingus un 0,7%, mientras que British Airways avanzó un 3,8% (por debajo de la marca española).

Riesgo para los bonistas

Por otra parte, IAG es consciente de que el divorcio británico de Europa no juega a favor de su negocio, tal y como ha advertido el propio grupo a los bonistas de la compañía en la emisión de 1.000 millones de bonos senior no garantizados.

IAG ha utilizado los fondos recaudados en la emisión de bonos sénior, la primera desde su fundación hace ya ocho años, para recomprar el 89,48% de los bonos convertibles por 500 millones que le vencían en 2020.

“Aunque la opinión del emisor sigue siendo que, en caso de un Brexit sin acuerdo, éste no tendrá un impacto significativo a largo plazo en su negocio, la salida de Reino Unido de la UE ha generado incertidumbre y lo seguirá haciendo, y podría tener un efecto material adverso en el negocio del emisor y/o sus filiales, en sus perspectivas, operaciones y en su perfil financiero y por tanto podría afectar a su capacidad para cumplir las obligaciones ligadas a los bonos”, destacaba la empresa.

La aerolínea recuerda que ha mantenido un diálogo estrecho con los gobiernos de Reino Unido, España e Irlanda, así como con la Comisión Europea y el Parlamento, para que su visión sea tenida en cuenta en el nuevo escenario tras el Brexit. Una incertidumbre que sigue sin resolverse a día de hoy.

“En previsión de la salida de Reino Unido de la UE, cada aerolínea de IAG con una licencia de explotación europea [todas menos British Airways] ha detallado las medidas que se tomarían para asegurar que sigue cumpliendo las normas”, sostiene el holding español. La compañía, cuyo primer accionista es Qatar Airways, que posee el 21,43% de su capital, también ha paralizado la entrada de inversores no comunitarios.

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