Turquía se ha con­ver­tido en la nueva China en ex­por­ta­ciones de acero a España

Los siderúrgicos unen sus quejas a Alcoa por el coste de la energía

Unesid re­clama un Pacto de Estado para igualar las ta­rifas a las de Alemania y Francia

Bernardo Velázquez, presidente, y Andrés Barceló, director genera
Bernardo Velázquez y Andrés Barceló, Unesid.

El sector si­de­rúr­gico no quiere que le ocurra lo que al alu­mi­nio. Que tengan que ce­rrar em­pre­sas, o tener que ven­derlas al mejor postor, como ha su­ce­dido con Alcoa. La ta­rifa eléc­trica es su gran ca­ballo de ba­talla por lo que re­claman al Gobierno en fun­ciones que es­ta­blezca un pacto de Estado con el resto de for­ma­ciones po­lí­ticas para re­solver el pro­blema. Alemania y Francia son países mucho más com­pe­ti­tivos por su menor coste de la elec­tri­ci­dad. O Turquía, que ex­porta a España acero mucho más ba­rato.

La patronal Unesid ha vuelto a sacar la bandera de los precios de la luz en un sector donde cada vez es más duro competir con China y ahora también con Turquía, y donde empresas europeas radicadas en Alemania y Francia juegan con clara ventaja. En la actualidad, es un 50% más barato producir acero en el país germano y un 30% en Francia que en España, lo que, en palabras del presidente, Bernardo Velázquez, “impide tener las mismas condiciones”.

“Nuestras empresas participan de un mercado global donde muchos de nuestros competidores disfrutan injustificadamente de precios más baratos de este recurso energético. Entre los retos pendientes para la nueva legislatura, se encuentra la aprobación de las medidas necesarias para contar con un precio competitivo de la energía eléctrica”, ha subrayado.

Según han denunciado, la política industrial y energética ha estado marcada en la primera mitad de 2019 por el desarrollo del Estatuto para la industria electrointensiva”, y cuya aprobación se ha visto paralizada por el proceso electoral y la permanencia del Gobierno en funciones. “Este y otros temas siguen a la espera de la nueva Administración”, han comentado. Paralelamente, reclaman un Pacto de Estado con el resto de fuerzas políticas.

El Ejecutivo les ha prometido que, en el primer Consejo de Ministros, será uno de los temas que intentarán aprobar. “Esperemos que se compadezcan de nuestra situación”, ha señalado el director general, Andrés Barceló. Las empresas siderúrgicas españolas tienen un diferencial en precios de casi 25 euros con Alemania y de 20 euros con Francia. “Nos gustaría parecernos a estos dos países”, ha comentado.

Cierre del mercado estadounidense

Aparte del problema de la factura energética, el ejercicio 2018 ha estado marcado por el cierre artificial del mercado estadounidense que derivó exportaciones de terceros países a la Unión Europea. En España, concretamente, las importaciones de acero aumentaron un 9%, con un crecimiento de hasta un 21% de fuera de la UE, y de un 52% en las importaciones procedentes de Turquía. “El país turco se ha convertido en la nueva China”, dijo Barceló.

“Las medidas de salvaguardia establecidas por Bruselas para impedir una avalancha indiscriminada de las importaciones que se pusieron en marcha en julio pasado no lograron una plena efectividad y las aprobadas en 2019 necesitan corregir algunos efectos no deseados”, subraya el presidente de Unesid.

Pese a todas estas circunstancias adversas, la producción de acero se mantuvo en 14,3 millones de toneladas, lo que supone una caída de un 1% y unas entregas de 14,4 millones de toneladas. En la industria española, se notó en 2018 la debilidad de la economía mundial lo que provocó que las exportaciones cayeran un 12%, con un descenso especialmente acusado en las destinadas hacia países fuera de la UE, que cayeron un 18%.

Golpe a la industria automovilística

La caída del consumo real fue especialmente importante en el sector de la automoción. Los cambios regulatorios provocaron en el primer semestre una venta anticipada de vehículos. Por otro lado, las declaraciones que hizo la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y del propio presidente Pedro Sánchez, de aumentar el impuesto del gasóleo de automoción e igualarlo a la gasolina han contraído la demanda, lo que ha generado un descenso del consumo de acero.

El coche eléctrico está afectando también al sector, con fábricas de automoción que han tenido que parar. “Se está a la espera de lo que ocurre. Esperemos que todo esto se racionalice pronto y que se aclare el futuro”, dijo Barceló. El sector de la automoción representa el 20% del consumo de acero. Por tanto, un cambio en la fabricación de modelos con menos acero sería una complicación añadida. La construcción es el sector que más acero consume, seguido de la automoción (20%) y los electrodomésticos un 18%.

Otro de los aspectos que preocupan a Unesid es el elevado índice de absentismo laboral que se está registrando. En 2018, se situó en un 9,2%, lo que supone la pérdida de más de dos millones de horas por enfermedad común o accidente no laboral.

Tanto el presidente como el director general calificaron de “preocupante” la situación, ya que supone que el 58% de las horas perdidas durante el año tienen su origen en bajas no ligadas al ámbito laboral, “asunto que merma considerablemente el potencial de nuestra industria”, comentan.

“Queremos que se empiece a estudiar. Habrá que ver por qué siendo tan sanos tenemos tanto absentismo. Se habla de limitar las horas extras pero no del absentismo”. La industria siderúrgica genera 23.000 empleos directos. Produce anualmente 14,3 millones de toneladas y exportó en 2018 por valor de 7.964 millones de euros.

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