BOLSA

Adolfo Domínguez, punto de equilibrio

Los ope­ra­dores vienen ob­ser­vando en las úl­timas se­manas que el di­nero en la renta va­riable se está re­fu­giando en las ac­ciones más lí­quidas ante los te­mores de ines­ta­bi­lidad po­lí­tica y de fre­nazo de la eco­nomía mun­dial.

Los inversores siguen buscando rentabilidad, pero sin perder su capacidad de salir del mercado de forma rápida si las condiciones así lo exigen.

De este modo, el dinero de los fondos de pensiones y de las grandes aseguradoras se está desviando de este modo hacia el sector inmobiliario y a las empresas con mayor capitalización y con alta capacidad de crecimiento.

Eso está provocando un vacío entre las pequeñas y medianas empresas, donde el dinero es más selectivo y con mayor riesgo de iliquidez. Este comportamiento está haciendo aflorar algunas buenas oportunidades de inversión en este grupo de valores, al cotizar con un fuerte descuento.

Muchas son las empresas medianas y pequeñas que lo están haciendo muy bien con balances saneados, gestores solventes y perspectivas de crecimiento superiores al 10%. Pero, quizás, uno de los ejemplos que más parece gustar entre los operadores es Adolfo Domínguez.

El grupo textil gallego ha logrado alcanzar el punto de equilibrio después de bastantes años de pérdidas. El giro de la gestión, con un nuevo equipo ejecutivo dirigido por Adriana Domínguez, ha situado de nuevo a la compañía con caja positiva, sin deuda. Una gestión centrada ahora en seguir creciendo en ventas y en beneficios.

Si cumple estos objetivos a corto y medio plazo su precio actual podría ser un verdadero chollo, según algunos. La empresa cotiza en torno a los 7,5 euros después de salir del pozo en el que llegó a caer, por debajo de los 4 euros, en 2017. Este año apenas acumula una revalorización del 9%, pero si todo va conforme a lo previsto en los próximos meses, los expertos ven al valor muy cerca de los 10 euros. Eso supondría un potencial alcista del 25% en el corto y medio plazo.

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