Los in­ver­sores tiran la toalla y pos­tergan sus de­ci­siones hasta la vuelta del ve­rano

La bolsa despide julio en modo 'off' y abocada a un agosto volátil y sin volumen

Los mer­cados quedan en manos de los es­pe­cu­la­dores en medio de una tor­menta per­fecta

cotización en bolsa
cotización en bolsa

"Lo peor es que nadie se atreve a en­trar en va­lores que están en mí­nimos del año o his­tó­ri­cos. Los in­ver­sores han ti­rado de­fi­ni­ti­va­mente la toa­lla. Queda como úl­tima es­pe­ranza que el Ibex aguante los 9.000 esta se­mana (los perdió por es­caso margen este mar­tes, tras su­frir la mayor caída del año), porque de lo con­trario el mes de agosto puede ser te­rrible en tér­minos de vo­la­ti­lidad y el ve­rano se puede hacer muy largo. Nadie quiere estar dentro de este mer­cado de lo­cos", ase­guran desde uno de los grandes 'broker' na­cio­na­les.

La bolsa española prepara el cierre del mes de julio y el arranque del mes de agosto en modo 'off', totalmente desconectada. Ha perdido alrededor de un 5% desde los máximos del año de la pasada primavera al borde de los 9.600 puntos, pero no emite ningún signo de reacción. Quienes cogieron la ola alcista de los primeros meses del año han dado el ejercicio por bueno y han realizado beneficios, mientras que los que llegaron tarde no asumen un solo riesgo.

La realidad es que el escenario más indeseable posible se ha cumplido. La en general decepcionante temporada de resultados se ha unido a la firmeza del nuevo gobierno británico para consumar el Brexit el 31 de octubre sin un acuerdo con previo con Bruselas y a las nuevas amenazas comerciales de Donald Trump a China para generar una tormenta perfecta, justo cuando los mercados son más vulnerables por la falta de liquidez que generan las vacaciones.

¿Puede ir a más la caída? Los expertos creen que el Ibex debería defender los 9.000 puntos, y creen que si este nivel se pierde de forma clara podría haber rebote. Pero, a la espera de acontecimientos, desde los actuales niveles nadie espera una reacción significativa. "Es que no hay razones para pensar en una mejora. Las tensiones sobre el Brexit van a continuar y la temporada de resultados va a terminar con más dudas acumuladas que cuando empezó", señalan fuentes bursátiles.

Y en clave local tampoco ayuda la incertidumbre política, aunque es el menor de los problemas en este momento. Los expertos creen que su impacto será limitado hasta septiembre, cuando se vuelvan a retomar las negociaciones para formar gobierno. Aunque estará aparcado hasta entonces, el factor político se mantiene como un riesgo latente que retrasará muchas decisiones de inversión como pronto hasta el último trimestre del año.

La vuelta del verano también escenificará una nueva rebaja de tipos en Europa -el de depósito puede caer hasta el -0,5%- que subirá la factura que la maltrecha banca paga en el parqué. Y antes, este jueves, se prevé que la Reserva Federal siga este camino dando luz verde al primer recorte del precio del dinero en una década en pleno debate sobre la necesidad de este movimiento (con clara motivación política) en el momento actual de la mayor economía del mundo.

Con estas cartas sobre la mesa, los precios de un gran número de valores han caído hasta niveles que en otros momentos habrían provocado compras selectivas. Ahora no. Sabadell o Bankia en el sector financiero, IAG, Enagás o Red Eléctrica cotizan a precios de saldo, en la mayoría de los casos injustificados. Pero la consigna del sálvese quien pueda manda ahora en un mercado histerico en el que la reflexión queda para otro momento. El verano parece perdido.

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