CORRUPCIÓN

La tensión se traslada a las oficinas, clientes, empleados y accionistas del BBVA

El banco re­leva a Eduardo Arbizu al frente de re­gu­la­ción y con­trol in­terno.- FG rompe su si­lencio para salir en de­fensa propia y del banco ante el caso Villarejo

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La ten­sión y los ner­vios entre em­plea­dos, clientes y ac­cio­nistas del BBVA se ha fil­trado en la propia red de su­cur­sales ante el in­cierto fu­turo de un banco que ha sido impu­tado por la Audiencia Nacional. Mientras tanto, el que fuera pre­si­dente eje­cu­tivo del grupo hasta fi­nales del año pa­sado y que dejó la pre­si­dencia de honor en marzo, Francisco González (FG), sale ahora a de­fender el com­por­ta­miento del BBVA al margen de "posibles irre­gu­la­ri­dades in­di­vi­dua­les".

La deriva judicial de todo este caso deja muy debilitada a toda la cúpula y a los responsables de presentar sus cuentas semestrales. El consejero delegado, Onur Genç, y al director financiero, Jaime Sáenz de Taboada, tendrán que demostrar su dotes "toreras" para sortear, dentro de lo posible, las cuestiones sobre el caso BBVA-Villarejo.

Los primeros capotazos, por el momento, se han tenido que lidiar a pie de calle, por parte de los bancarios del BBVA. La tensión por todo el escándalo ha alcanzado hasta tal punto a los clientes y, en algunos casos a la vez accionistas, que la plantilla del banco ha tenido que encarar al mismo tiempo que su propia inquietud.

Los propios sindicatos, como CCOO, ya han pedido explicaciones a la actual cúpula del BBVA sobre las consecuencias de la imputación del banco como persona jurídica. La petición se produce tanto por la desazón de los propios trabajadores como por el temor que ha mostrado la clientela por todo lo ocurrido.

En medio de todo este panorama, BBVA ha anunciado el nombramiento de Ana Fernández Manrique como responsable del área de Regulación y Control Interno, en sustitución de Eduardo Arbizu, que deja el grupo tras casi dos décadas en el grupo, a la par que la cuestionada presidencia de Francisco González (FG).

(Arbizu es un hombre clave en la historia dentro del BBVA de Francisco González. Procedente del Barclays fue su mano derecha "personal" dentro del banco y fue designado jefe de control interno hace menos de un año, casi coincidiendo con la salida anunciada de FG del banco. En la alta dirección del BBVA se decía, sarcásticamente, que Arbizu eran los ojos perversos de FG, ya que al margen del banco le llevaba sus asuntos jurídicos personales.)

El juez de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, ya había solicitado con la imputación del BBVA como persona jurídica la designación de un representante legal. El ascenso de Ana Fernández Manrique, con distintos cargos en su carrera profesional dentro del grupo, se produce en un momento algo más que oportuno.

"Labor intachable"

Sin saber de su paradero y situación desde que desapareciera de la presidencia de honor en vísperas de la junta anual del BBVA el pasado mes de marzo, Francisco González (FG) se ha manifestado casi como un alma en pena, al reivindicar toda la labor intachable del banco al margen de las "posibles irregularidades individuales".

"Durante mi presidencia en BBVA, hemos trabajado bajo unos estrictos estándares de conducta y hemos actuado dentro de la más estricta legalidad para defender los intereses del banco, esto es, de sus profesionales, sus accionistas, sus clientes y los intereses generales de la sociedad", sostiene en estos momento FG en un comunicado oficial adelantado por la agencia Europa Press.

La reaparición del casi "virginal" González se produce en un momento en el que tanto la anterior como la actual cúpula del BBVA se ve más que cuestionada por haber consentido los encargos realizado al excomisario José Miguel Villarejo para distintos espionajes a distintas personalidades consideradas como enemigos.

Como lo peor de la clase política, y no sólo la más afín al de Chantada, FG asegura que se enteró por la prensa de que BBVA contrató a Villarejo, momento (mayo de 2018) en el que fue él mismo el que impulsó una investigación interna para esclarecer lo ocurrido. Tras más de un año, poco o nada ha trascendido de dicha investigación.

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