MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Macri confía en que el pacto le dé una baza clave ante las pre­si­den­ciales

Las empresas españolas celebran el acuerdo UE-Mercosur

Mayor ac­ceso a li­ci­ta­ciones pú­bli­cas, ahorro aran­ce­lario e im­pulso a las pymes

Mauricio Macri, pte. de Argentina.
Reynés con Macri en la Casa Rosada.

Con mucho re­traso, tras pro­lon­gadas y ar­duas ne­go­cia­ciones du­rante 20 años, por fin el acuerdo co­mer­cial UE-Mercosur ve la luz. Escenificado días atrás en el G-20 en Osaka tras su firma en Bruselas en una cita del alto ni­vel, el acuerdo dará ac­ceso a las firmas eu­ro­peas a un mer­cado de 260 mi­llones (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), el 80% del PIB de Latam, y les aho­rrará 4.000 mi­llones de euros al año en aran­ce­les.

Impulsado por Madrid y Berlín en la etapa final, el pacto ha sido facilitado por la llegada al poder en Brasil de un Gobierno liberal, dispuesto a concesiones industriales, y por el temor a que Argentina gire a la izquierda en las próximas presidenciales.

Se trata, esta vez sí, de un pacto histórico. Primero, porque se llevaba fraguando desde 1999, con reapertura de negociaciones en 2013 y casi una treintena de rondas negociadoras en total. Segundo porque es el mayor acuerdo de asociación alcanzado por la UE ‘región a región’. Y tercero porque insufla a Mercosur aires de apertura e impulso tras años languideciendo y acerca al bloque al más abierto de Latam, la Alianza del Pacífico, con el que ya lleva algún tiempo negociando una ‘hoja de ruta’ común. Con el pacto, además, se envía al mundo una señal de compromiso con el libre mercado en una era de creciente proteccionismo y de guerra comercial entre EEUU y China.

Para Macri y para los inversores internacionales, entre ellos 300 firmas españolas (16 del Ibex-35), que confían en su política de apertura y temen un eventual regreso a la Presidencia del peronismo que lidera la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner en las elecciones del 29 de octubre, lo que podría revertir las políticas económicas pro negocios, supone un balón de oxígeno en su campaña y una baza electoral de primer orden. Macri cree que le servirá para contrastar su discurso aperturista con la posición aislacionista de Fernández, pero también supondrá polarizar la campaña en torno a este tema.

El pacto generará un mercado de 780 millones de consumidores y conforma un área conjunta que equivale al 25% del PIB mundial y que supone 138.000 millones anuales de comercio bilateral. El acuerdo eliminará la mayor parte (91%) de los aranceles a las exportaciones europeas a Mercosur y ahorrará 4.000 millones de euros al año (400 millones a España). A la vez, la UE eliminará el 92% de sus aranceles a Mercosur. El pacto impulsará la exportación de productos europeos con especial beneficio para las industrias automovilística (que abona tasas del 35%); maquinaria y equipos (14-20%); química (18%) y farmacéutica (14%). Y suprimirá barreras en textil y calzado (35%); vinos y licores (27%) y lácteos (28%). Los países de Mercosur aplicarán garantías legales para proteger 357 denominaciones geográficas europeas como el jamón de Jabugo, el vino de Rioja o el queso manchego. Además, Mercosur abre por primera vez totalmente sus mercados públicos a empresas europeas: una compañía española podrá competir en teoría en igualdad de condiciones con una argentina o brasileña en los concursos, algo clave para las firmas españolas de infraestructura y energía.

Irritación en el sector agrícola A cambio, eso sí, dará impulso a las exportaciones de productos agrícolas y ganaderos de Mercosur a Europa. Y aquí es donde el ansiado acuerdo acumula críticas en España y la UE. Francia, Irlanda, Bélgica y Polonia, eurodiputados y organizaciones agrarias ya han alertado del riesgo para la agricultura y ganadería europea. El sector agrícola español ha mostrado su inquietud por el volumen y las condiciones que puedan fijarse en importaciones de vacuno, pollo, azúcar, arroz, zumos y cítricos y un eventual “pacto desequilibrado”. Brasil es el segundo proveedor fuera de la UE de productos agroalimentarios para España, tras EEUU. Y Argentina, el tercero.

En los últimos años, el comercio UE-Mercosur ha crecido. Las exportaciones del grupo a la UE alcanzaron 42.600 millones de euros en 2018 y las europeas a Mercosur, 45.000 millones. Casi la mitad del comercio desde Mercosur atañe a agricultura y ganadería, rubros que en el caso de la UE son el 5% de las ventas. Mercosur es el gran proveedor de productos agrícolas de la UE (20%) y la UE, el mayor socio comercial de Mercosur y el mayor inversor exterior (381.000 millones). La inversión de Mercosur en la UE es de 52.000 millones.

Exceptuando el escollo agrícola, el acuerdo ha sido acogido con satisfacción por los empresarios españoles. CEOE llevaba mucho tiempo defendiendo el acuerdo, como BusinessEurope. La patronal española siempre ha dicho que “no sólo se trata de eliminar gran parte de los aranceles, sino de acordar capítulos clave para las empresas, como inversiones, contratación pública o propiedad intelectual” y que un pacto amplio beneficiará especialmente a las pymes, al darlas más capacidad de internacionalización y acceso a mercados. El acuerdo logrado por los cancilleres de los cuatro países del Mercosur y los comisarios europeos de Comercio y Agricultura el viernes pasado debe seguir aún un proceso de tramitación para su firma definitiva y podría entrar en vigor a fin de 2019 o en 2020, salvo que se decida su inicio ya de forma provisional.

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