BOLSA

IAG, en total vuelo rasante

La preo­cu­pa­ción de los ope­ra­dores va en au­mento con el sector aéreo eu­ropeo y con IAG en par­ti­cu­lar. El Brexit, la ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica, la guerra co­mer­cial y, ahora, el nuevo re­punte de los pre­cios del crudo, son al­gunos de los fac­tores que están pre­sio­nando la co­ti­za­ción de la ae­ro­línea his­pa­no­bri­tá­nica.

El su último informe, la IATA (Asociación Internacional del Transporte Aéreo) recortó las estimaciones de beneficio para este año en un 21% respecto a las previsiones realizadas hace apenas seis meses para dejarlas en poco más de 25.000 millones de euros, el nivel más bajo desde 2014. Esto explica la fuerte caída que viene experimentando el sector en Europa.

Una negativa dinámica de la que no escapa IAG con una caída de cerca del 30% en el ejercicio, situándose entre los peores valores del selectivo solo por detrás del Grupo Ence.

Una buena muestra de las dificultades del sector ha sido el reciente recorte de beneficios (profit warning) realizado por Lufthansa por segunda vez en apenas dos meses. Eso ha provocado una inmediata revisión a la baja en las recomendaciones de las principales casas de análisis sobre la aerolínea alemana que ha salpicado al resto.

El banco de inversión HSBC, por ejemplo, ha recortado un 27% la valoración de IAG debido a su alta dependencia del mercado británico que le aporta un tercio de sus ingresos anuales. Pese a todo, la firma reconoce que los resultados de la compañía están siendo bastante sólidos, con un beneficio operativo récord, pese al difícil entorno.

La alta solidez de sus cuentas y que el Brexit no va a ser tan feroz como lo pintan, lleva a muchos bolistas a pensar que IAG puede ser una muy buena oportunidad de inversión a medio y largo plazo. Opinan que la solidez de su negocio no justifica en absoluto el bajo PER del grupo, por debajo de 4 veces según Infobolsa, y que ni siquiera llegará a las 5 veces el próximo año, según las estimaciones de Self Bank.

Una relación precio beneficio extremadamente baja, la más baja del Ibex 35, que no se corresponde con el valor real de la compañía y su capacidad de generar flujo de caja. Ni siquiera las fuertes inversiones previstas para renovar su flota en los próximos años explicarían esta ratio tan baja provocada por la caída de su capitalización por debajo de los 10.000 millones de euros. Algo que no tiene sentido estando en el top de las empresas por rentabilidad por dividendo.

Un problema generalizado en el sector europeo y que lleva a los expertos a apuntar la necesidad urgente de continuar con el proceso de integración iniciado hace unos años con el fin de crear grupos más sólidos y eficientes. En este sentido, esperan que IAG tenga un papel activo. Hay quien piensa que el grupo podría intentar pescar en río revuelto con el punto de mira en compañías como easyJet, Norwegian, Finnair y Thomas Cook.

Muchos expertos, sin embargo, descartan esta posibilidad a corto plazo pues no parece ser el momento más adecuado para acometer una operación de estas características. Primero, apuntan, debe asentarse sobre los 5 euros por acción, que permita observar un cambio en su perfil bajista y cualquier movimiento que no sea asentar sus niveles actuales de actividad podría ser contraproducente.

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