Se in­cre­menta el precio de los in­mue­bles en el 78% de los mu­ni­ci­pios cos­teros

Alerta en el sector inmobiliario: las viviendas de la costa superan máximos previos a 2008

Los pre­cios su­peran los al­can­zados antes de que es­ta­llara la crisis en 2008

Vivienda
Vivienda costera.

Alarma co­la­teral en el mer­cado de la vi­vienda. La re­cu­pe­ra­ción ful­gu­rante de las grandes ciu­da­des, con el mer­cado del al­quiler ab­so­lu­ta­mente in­flado y con la com­pra­venta en ni­veles que no se veían en más de una dé­cada, no solo se ha ex­ten­dido a zonas pe­ri­fé­ri­cas, sino que ha lle­gado a la costa. Una si­tua­ción que re­cuerda per­fec­ta­mente a la previa del es­ta­llido de la crisis en el año 2008, cuando estos in­mue­bles al­can­zaron cotas ex­tre­mas.

Pues bien, parece que la historia vuelve a repetirse. Y es que en la casi mayoría de los municipios costeros (78%) analizados por Tinsa, el precio de los inmuebles se encarece en el último ejercicio. En algunos puntos, con subidas realmente espectaculares, como es el caso de Baiona, con un repunte del 24,4%, o de Mataró y Antigua, con incrementos de más del 23%. Unos porcentajes altamente llamativos.

La recuperación se ha descontrolado en los últimos tiempos. Los lugares costeros suelen reflejar “el apetito por la inversión extranjera y el sobrecalentamiento del sector inmobiliario”, explican fuentes del mercado. En este sentido, el precio de los pisos avanzó en los tres primeros meses del año en el 78% de los 159 principales municipios del litoral y archipiélagos españoles.

Rafael Gil, director del servicio de estudios de Tinsa considera que, durante el último año, ha proseguido el buen ritmo en la actividad de los mercados residenciales costeros, “haciéndose extensible la mejoría, así como incrementos adicionales de precio”. De esta manera, se alcanzan niveles que no se vislumbraban desde la burbuja.

Los aumentos sin control llevan registrándose en los inmuebles costeros desde 2017 en adelante. Tinsa expone que, por tercer año consecutivo, la actividad del sector inmobiliario en las costas españolas sigue creciendo, “animada por un contexto que cada vez se muestra más optimista”.

¿A qué responde este aumento? La tasadora afirma que tiene que ver con el aumento de la demanda de vivienda costera a nivel nacional y, efectivamente, al interés del “comprador extranjero”, que al final está inflando los precios hasta las cotas que estamos viendo a día de hoy.

Niveles que recuerdan a la crisis

En algunas localidades estas revalorizaciones hacen recordar a tiempos pasados. Badalona, Lloret de Mar y Tossa del Mar, entre otros municipios, se encuentran a la cabeza de la lista por delante de Ibiza y Mallorca.

Los datos de Tinsa reflejan que en Ibiza el valor medio del metro cuadrado está por encima de los niveles máximos que marcó en el año 2007. Un claro reflejo de cómo se encuentra la situación actualmente. Su valor medio se ubica en los 3.455 euros el metro cuadrado, frente a los 3.080 euros alcanzados en el tercer trimestre de 2007.

Estos expertos señalan que, ampliando el foco al conjunto de la isla, “el valor medio actual en Ibiza y Formentera supera en un 15% al anterior máximo registrado a comienzos de 2008”. Algo que para muchos de los que siguen habitualmente el mercado inmobiliario “empieza a ser preocupante”.

Asimismo, en Adeje, localidad tinerfeña, también los precios de los inmuebles se encuentran por encima de los máximos que se registraron en el anterior boom inmobiliario. De hecho, actualmente están un 3,8% por encima del récord que se registró durante el tercer trimestre del año 2007. Nada más y nada menos.

Por otra parte, el mayor aumento de precios se produjo se vio en Baiona (Pontevedra), donde la vivienda (nueva y usada) sufrió un aumento del 24,4% en 2019, al igual que en Antigua (Fuerteventura), donde subieron los precios de media un 23,2% en el pasado ejercicio. También, en en Ciutadella de Menorca, la revalorización alcanzó el 19,4%.

Las mismas fuentes del mercado sostienen que esta tendencia “tenderá a revertirse más pronto que tarde”, puesto que el mercado inmobiliario “no puede asumir estas subidas sin control durante mucho más tiempo”.

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