CORRUPCIÓN

Como go­ber­nador del BdE fue clave en las cuentas Jersey y en el asalto de Sacyr

Caruana por Torres en BBVA: ¿el lobo vigilando las gallinas?

La impu­tación del "tambaleante" FG, ver­sión Uriarte, se apro­xima a pasos agi­gan­tados

Jaime Caruana
Jaime Caruana

Ni el Banco Central Europeo (BCE) ni la Fiscalía Anticorrupción desean en mo­mento al­guno la ines­ta­bi­lidad que puede ge­nerar la impu­tación del BBVA y de su con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción por los es­pio­najes o dis­tintos tra­bajos en­car­gados al ex­co­mi­sario José Manuel Villarejo. Caso muy di­fe­rente es la casi in­me­diata impu­tación de Francisco González, que está al caer.

El vacío de poder en el seno del segundo grupo bancario español, en ese caso, dejaría a Jaime Caruana como el más reciente consejero desde 2018 sin presunta mácula en dicho escándalo y con mayor categoría. Pero el ex gobernador del Banco de España fue clave en el mantenimiento y supervivencia al frente del BBVA de un ahora "tambaleante" FG. Y sería un escándalo si se le alza a la presidencia. Tiene los pies de barro y dossieres en su contra a porrillo.

Esta semana se presume clave en todo el caso BBVA-Villarejo-FG. El expresidente de honor, cada día más cercado judicialmente y vapuleado por sus artes en el pasado, está cada vez más cerca de la imputación por ese turbio asunto que se remonta hasta 2004 cuando el intento de asalto a la presidencia del segundo grupo bancario español por parte de la constructora Sacyr presidida, por aquel entonces, por Luis del Rivero.

La posible imputación del BBVA como persona jurídica en ese caso que se investiga desde la Audiencia Nacional por el magistrado Manuel García Castellón implicaría una pérdida de reputación aún mayor para el banco y casi la falta de idoneidad de la mayoría del consejo de administración, incluido su actual presidente, Carlos Torres.

Ante esa disyuntiva, las figuras para evitar el vacío de poder en la cúpula del banco con la sede en la Vela de las Tablas (a las afueras de Madrid capital) se limitaría a cuatro figuras de las que una de ellas podría ser un comodín muy complejo: se trataría de Jaime Caruana, nombrado junto a los otros en 2018, cuando se acabaron los encargos judicializados al excomisario Villarejo.

En la junta de marzo de dicho año, fueron designados consejeros, además de Caruana, Ana Peralta, una directiva bancaria que ha desarrollado su carrera profesional entre Bankinter y Banco Pastor, entre otras entidades y empresas; y Jean Paul Verplancke, un belga experto en tecnología (obsesión en el BBVA) y con un pasado tecnológico en Standard Chartered, entre otras sociedades.

La cuarta carta para el póker sería el actual consejero delegado del BBVA, el turco Onur Genç, que aterrizó en el consejo de administración del banco a primeros de año a la par que Carlos Torres como presidente, tras la salida anticipada de una Francisco González (FG) que ya se veía rodeado por el escándalo del caso Villarejo.

Una quinta, no descartable, es González Páramo, el consejero que impuso el Banco de España en la etapa de Mariano Rajoy, pero que quizá lo bloquearía un Gobierno de coalición PSOE-Podemos.

Ante esa mano de naipes con esos consejeros del BBVA, Jaime Caruana sería "el más idóneo" para tomar las riendas del banco, por su trayectoria profesional. Su nombramiento como consejero ya denotaba la preferencia de FG para que fuera su sustituto en la presidencia del grupo, incluso por delante del que entonces era su consejero delegado, el propio Torres.

Sombras del pasado

No obstante, el pasado persigue a Jaime Caruana, tanto desde sus tiempos en el Banco de España, a los que llegó de la mano de Rodrigo Rato, como su paso por el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuando el ahora encarcelado expresidente de Bankia, hasta su aterrizaje como gerente en el Banco Internacional de Pagos (BIS, por sus iniciales en inglés).

Desde su llegada a la gobernación del Banco de España (2000-2006), Caruana fue una pieza clave para Francisco González tanto en las cuentas Jersey que dinamitó a los tradicionales directivos de Neguri procedentes del BBV, entre ellos el recién fallecido Emilio Ybarra. Tras ese holocausto financiero, el exgobernador impuso más que limitaciones al intento de la Sacyr de Luis de Rivero por hacerse con la presidencia del BBVA.

Sobre el primero de los casos, el que fuera consejero delegado y vicepresidente del BBVA en aquellos momentos, Pedro Luis Uriarte, ya ha tildado a la figura de FG como "tambaleante, tras los primeros jaques, por lo que cabe deducir que por aplicación del axioma de que quien a hierro mata, a hierro muere, pronto caerá".

Esa justicia poética de PLUS, la iniciales por las que le conocían a Uriarte, parece que está a punto de cumplirse. La imputación de Francisco González (FG) se presume inminente, incluso antes de que se vaya contra el propio BBVA y el consejo de administración, actual o del pasado.

Artículos relacionados