El Banco de España re­clama "una re­forma de ca­lado del sis­tema de pen­sio­nes"

Los partidos políticos ignoran a sabiendas la realidad demográfica de las pensiones

Las ase­gu­ra­doras alertan del pro­blema que existe en el sis­tema en el largo plazo

Sistema de pensiones
Sistema de pensiones

La so­lu­ción del pro­blema en el sis­tema de pen­siones va para largo. Cada vez son más las ins­ti­tu­ciones que claman porque la po­lí­tica arregle una si­tua­ción que se ha ido en­re­dando cada vez más con el paso del tiempo. Tanto el Banco de España como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) y la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) pu­bli­caban in­formes sobre la in­sos­te­ni­bi­li­dad, re­cla­mando ajustes de gastos e in­gre­sos.

Las dos instituciones avisan de que tratar de sortear la crisis “sólo con inmigración” será una huida hacia adelante que provocará que el problema “se haga todavía más grande”. Por su parte, BBVA Research estima que cada pensionista recibe un 44% más que lo aportado y, si esa relación que hay en la actualidad no tiene ningún tipo de modificación, el desequilibrio será “un problema que se hará perpetuo”.

En la actualidad, el número de pensionistas ha crecido en 1,5 millones con respecto a los que había al comienzo de la crisis económica. Unos números que han incrementado el coste con respecto al de aquella época, mientras que el número de trabajadores se ha reducido y los sueldos se han estancado o han descendido.

La contención salarial ha limitado el crecimiento de los ingresos por cotizaciones, al tiempo que los gastos se incrementan al mayor ritmo de la última década, por la entrada de los nuevos pensionistas.

El pasado ejercicio la seguridad social cerró con un déficit de 18.000 millones de euros, por lo que el esquema parece no haberse solucionado, sino más bien todo lo contrario. Ante esto, los partidos políticos han mirado hacia otro lado, según explican expertos como los del Instituto Santalucía.

El envejecimiento de la población es una de las principales causas que están provocando un creciente déficit estructural de la Seguridad Social, poniendo cada vez más presión sobre el sistema de pensiones. Sin embargo, esta nueva realidad demográfica, añaden estos expertos, “no ha tenido reflejo en la reciente campaña electoral, en la que ningún partido político ha tenido en cuenta esta importante circunstancia a la hora de proponer una política global para reformar el sistema público de pensiones”.

Una cuestión de prioridades

De este modo, estos analistas destacan que, como principio general, la sostenibilidad del sistema de pensiones ha de ser la primera prioridad por tratarse de una condición sin la cual “no tiene sentido hablar de suficiencia o de otros objetivos más ambiciosos”.

Para garantizar la sostenibilidad hay que poner fin a la situación actual, en la que las nuevas pensiones que se incorporan al sistema están entrando con un déficit, ya que ningún trabajador, incluso con las carreras más largas, cotiza lo suficiente como para financiar su pensión esperada, dados los niveles actuales de esperanza de vida tras la jubilación.

Por tanto, el Banco de España reclama "una reforma de calado del sistema de pensiones" que actúe tanto en el campo de los ingresos como en de los gastos y en la edad de jubilación. En cuanto a los ingresos del sistema, el Ejecutivo está tratando de impulsar las cotizaciones sociales mediante el aumento del SMI y la nivelación sobre las cotizaciones sociales más elevadas, pero el problema de esto es que supone un riesgo para la creación de empleo, es insuficiente y no sirve de mucho si, al mismo tiempo, no se consigue contener el nivel de gastos.

Los expertos del Instituto Santalucía añaden que para garantizar la sostenibilidad hay que “poner fin a la situación actual”, en la que las nuevas pensiones que se incorporan al sistema están entrando con un déficit, ya que ningún trabajador, incluso con las carreras más largas, cotiza lo suficiente como para financiar su pensión esperada, dados los niveles actuales de esperanza de vida tras la jubilación.

El Foro de expertos insta a buscar un nuevo consenso por parte de los partidos políticos en el Pacto de Toledo sobre las reformas necesarias para asegurar la sostenibilidad a largo plazo del sistema público de pensiones de una forma que no suponga trasladar el problema en su integridad a las generaciones más jóvenes. Este consenso ha de tener en cuenta la actual situación demográfica, social y económica, que es muy diferente de la existente en el momento de puesta en marcha del Pacto, en 1995.

Por otra parte, el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones es un objetivo deseable siempre que sea consistente con la sostenibilidad del sistema. Para garantizar la compatibilidad de ambos objetivos, resulta necesaria una reforma estructural del sistema que garantice que las pensiones iniciales no entren con un déficit al sistema, lo que “exigirá una reducción de la actual tasa de sustitución hasta niveles más realistas y en línea con otras economías más avanzadas en Europa”, exponen.

Esta reforma, se podría desarrollar con la adopción de un sistema de cuentas nocionales individuales de contribución definida con una tasa de rentabilidad ligada al crecimiento de la masa salarial y a las proyecciones de crecimiento económico a largo plazo, y un sistema de complementos a mínimos como el actual.

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